Sobre un documento original, la siguiente versión incorpora
los debates llevados a cabo por las Mesas del Congreso del
PSUV. Un relator por cada una de las 50 Mesas de debate
presentó su despacho. Luego la Comisión Técnica sistematizó
las 50 relatorías y el resultado recorrió el camino de
regreso a los organismos de base, para retornar a los
Relatores. En la sesión realizada enZulia, el 27 y 28 de
Febrero de 2008, se propuso al Congreso que este
Anteproyecto enmendado fuera aprobado como referente inicial
de consenso, con carácter provisional, para ser revisado en
un próximo Congreso Ideológico del PSUV, posterior a las
elecciones de Gobernadores y Alcaldes; conservando todas las
aportaciones de la discusión en mesas del Congreso
Fundacional como material base e insumo para dicho Congreso
Ideológico.
¿Qué
es un Principio?
· Es
un fundamento y guía básica permanente para el pensamiento y
la acción.
· Es
una razón de ser de la organización.
· Es
inalterable en su sentido más profundo.
· Es
referencia obligante e inexcusable para los fines, la
orientación y la práctica de las organizaciones y personas o
una perspectiva estratégica clave que marca la identidad de
la organización y de sus miembros.
· Es
un punto de partida que define los rasgos principales e
indispensables que han de caracterizar a la organización,
regir su vida y señalar su destino, que define lo más
elemental que sus integrantes tienen en común.
Los
Principios dan nacimiento al programa, que fija las líneas
de acción para llegar al cumplimiento de los principios. Los
Estatutos reglamentan la organización y el funcionamiento
del partido para poder aplicar el programa y realizar los
principios. De igual manera, debemos tener una definición de
Programa y Estatutos y éstos deben estar en consonancia con
los principios.
A
continuación los textos de los capítulos con las
modificaciones y agregados presentados por los equipos de
relatores que trabajaron cada capítulo. El punto 3 se
fusionó con el 7 y el 6 con el 9. Se incorpora al final una
lista enunciativa de los principios del partido. El texto
original con sus modificaciones y agregados se toma como
preámbulo de los principios declarados.
Preámbulo
del Anteproyecto de Declaración de Principios
1.-
La Amenaza Imperialista
A
comienzos del siglo XXI la humanidad ha ingresado de lleno
en la encrucijada más riesgosa de su historia. El
capitalismo en la fase imperialista ha tocado sus límites y
se a reafirmado en el principal enemigo de la nación, con
sus políticas de desarrollo neoliberales y su modelo de
influencia mediática. Tras sucesivas postergaciones
paliativas de una crisis estructural que corroe los
cimientos del sistema desde hace décadas, el mecanismo
socioeconómico dominante en el planeta está trabado y
amenaza con explotar.
La
crisis de este modo de producción irracional, con su
generación incontrolada de residuos y desechos, basado en la
explotación de países, clases e individuos, en la
destrucción de la naturaleza, lleva a la competencia entre
los centros imperialistas de la economía mundial, en lucha
despiadada por los mercados.
Empujado por la lógica de esa competencia en primer lugar;
luego por la necesidad de hallar formas rentables para
invertir masas inmensas de capital excedente (ante todo en
la industria bélica y tecnológica); y también por el
imperativo de destruir mercancías sobrantes para sanear el
mecanismo y reiniciar el ciclo económico, el imperialismo
arrastra al mundo a la guerra y a la propia destrucción del
planeta.
Sólo
que con el actual grado de desarrollo de la ciencia y la
tecnología, a diferencia de las dos conflagraciones
mundiales ocurridas durante el siglo XX, la guerra no se
limitaría a destruir vidas humanas, culturas y bienes para
permitir que puedan nuevamente ser producidas y vendidas:
acabaría con toda forma de vida sobre el planeta.
Las
atrocidades cometidas por Estados Unidos y potencias
menores, como la invasión a Irak son sólo el prólogo ominoso
de lo que le espera a la humanidad sino se logra frenar esa
dinámica mortífera. Detener al imperialismo, impedir la
guerra tecnológica y mediática son por tanto las más
trascendentales prioridades de los pueblos.
En
el contexto regional, el imperialismo pretende reforzar su
estrategia de dominación, expansionismo, divisionismo y
destrucción mediante el Plan Colombia, que busca promover la
violencia, el secuestro, el narcotráfico, el paramilitarismo
en nuestra región e irrumpiendo contra el principio de
soberanía y autodeterminación de los pueblos.
Con
el desplome de la Unión Soviética a comienzos de los años 90
del siglo XX, se rompieron las compuertas que impedían al
capital paliar su crisis descargándola sin atenuantes sobre
las naciones dependientes y sus trabajadores, campesinos y
clases medias. El precio de la crisis capitalista en los
países centrales es el aumento vertiginoso de la miseria en
el Tercer Mundo. Una concentración sin precedentes de la
riqueza en manos de unos pocos, redunda en la degradación,
el sufrimiento, el hambre y la muerte para la inmensa
mayoría de la humanidad, incluidos de manera creciente los
pueblos de los países imperialistas.
Ese
alud de pobreza es la otra vertiente de la crisis que
amenaza la vida en la Tierra. Ante la incapacidad creciente
de las instituciones y alianzas con las cuales mantuvo su
poder durante el siglo XX, el imperialismo apela ahora a las
desesperantes necesidades de millones de seres humanos, para
lanzarlos unos contra otros en guerras fratricidas y sin
otro destino posible que la destrucción, la degradación y la
muerte en escalas nunca antes vistas. Para impedir la guerra
es preciso acabar con el imperialismo.
La ineficiencia en el ejercicio de los poderes públicos, el
burocratismo, la escasa participación del pueblo en el
control y la gestión gubernamental, la corrupción y la
desarticulación entre pueblo y gobierno, amenazan la
confianza del pueblo en la revolución bolivariana, lo que
aunado al clientelismo, la desorganización, los antivalores,
el individualismo, el sectarismo, el pragmatismo y la falta
de conciencia revolucionaria, constituyen un conjunto de
factores que favorecen la política desestabilizadora del
imperialismo.
Los intereses del sector privado en la producción y
distribución de bienes y servicios, cuyo propósito
especulativo se deriva del control de la propiedad sobre los
medios de producción, constituye otra amenaza contra la
revolución bolivariana. En el caso de los alimentos, no es
suficiente el enfrentamiento del sabotaje y
desabastecimiento con medidas administrativas, sino que
además se requiere en la perspectiva estratégica, confiar la
propiedad de los medios de producción al pueblo organizado.
2.- Terminar con el Capitalismo y
Construir el Socialismo para acabar con la Pobreza e
implantar la Justicia Social
Combatir y acabar con la pobreza y la miseria, en todas sus
manifestaciones, el desamparo, la marginalización y la
exclusión, la sub-humanización forzada de cientos de
millones de personas, es por tanto otra prioridad,
inseparable de las anteriores, del momento histórico que
vivimos: sin acabar con la polarización o concentración de
la riqueza en pocas manos y el crecimiento de la pobreza más
allá de todo lo conocido en la historia, la guerra sería
inevitable.
A su vez, la historia del mundo y muy claramente la
experiencia venezolana demuestran que el capitalismo, en la
era del imperialismo en crisis, lejos de acabar con la
pobreza, en su devenir irracional, la aumenta cada día,
mostrando al mundo que detener al Imperialismo y construir
el socialismo, asumiendo el pueblo el poder, para la
trasformación del modo de producción capitalista, es la
única salida y meta racional, necesaria y posible en esta
encrucijada de la humanidad.
El
partido revolucionario debe ser el verdadero guía y
unificador de las clases populares en la batalla por liberar
definitivamente a la patria de la pobreza extrema, el atraso
y la dependencia; debe ser el propulsor de la conciencia
social y de los cambios históricos, promotor de la justicia
social, moral y económica. Si no hay educación para la
conciencia ideológica-socialista de toda la población, no se
podrá derrotar la pobreza.
El
partido asumirá el compromiso de luchar contra la injusticia
y la exclusión. Impulsará nuevas formas de organización y
políticas sociales que mejoren el nivel de vida y garanticen
la mayor suma de felicidad posible. Promoverá el sentido de
pertenencia, respeto, igualdad y dignidad, la crítica y
autocrítica, para combatir todas las amenazas que confronta
la revolución como la guerra de cuarta generación
(desarrollada por los medios de comunicación del
capitalismo), teniendo presente el carácter socialista
revolucionario y antiimperialista del proceso, evitando la
transculturización, todo ello aunado al ejercicio de la
contraloría social sobre los gobernantes y funcionario
públicos, especialmente sobre los que militen en el partido.
Al
combatir el capitalismo, a su vez nos enfrentamos al gran
flagelo de la pobreza, causado por el imperialismo
depredador y neoliberal. La lucha contra la pobreza no puede
limitarse al contexto nacional sino que debe englobar y
extenderse a todos los países latinoamericanos y del Caribe.
3.-
El ejercicio del poder y la participación directa.
La
conclusión es transparente: para acabar con la pobreza, es
preciso dar el poder al pueblo y construir el socialismo.
Ese poder nace de su participación y protagonismo.
El
Partido Revolucionario debe ser propulsor de la
participación directa del pueblo y su instrumento para la
construcción del socialismo. Esa participación debe ser
democrática y plena, de trabajadores, campesinos, jóvenes,
intelectuales, profesionales, artistas, amas de casa,
pequeños productores, comerciantes del campo y de la ciudad,
pueblos indígenas y afro-descendientes, en la conformación y
funcionamiento de todos los órganos del poder, en la
elaboración, discusión y resolución de programas y
estrategias y en la promoción y elección de sus direcciones,
en igualdad de condiciones, para lograr la dirección
colectiva del proceso revolucionario.
Para
ello, es tarea fundamental del partido elevar la conciencia
revolucionaria de la masa, organizarla y formarla para la
lucha por la conquista del poder, elevar su nivel de
conciencia filosófica, política, ideológica, moral y
organizativa para lograr la transformación de patrones de
representatividad en patrones de democracia participativa y
protagónica. Significa formar al pueblo para el ejercicio
del poder en las funciones de planificación, elaboración de
presupuestos, toma de decisiones, ejecución y control
orientados por valores socialistas. Asimismo, significa en
lo ideológico asumir el socialismo bolivariano como nuestro
mayor ideal de sociedad, de modelo político y de Estado.
Bajo estas orientaciones, el partido debe ser un instrumento
de lucha para la emancipación, una herramienta política
unificadora y un órgano de control político, económico,
financiero y social del gobierno en toda su estructura bajo
el fundamento de la concepción comunal del partido.
El
partido enmarca sus líneas estratégicas para la construcción
del poder popular en la elaboración, formulación, control
previo y posterior en la ejecución de los programas de
gobierno, con sentido de equidad, igualdad, humanismo y bajo
principios socialistas, en el proceso generador de la nueva
hegemonía del poder.
La
construcción del Poder Popular se fundamenta desde el
enfoque territorial organizativo que nos proporciona la
Nueva geometría del Poder Popular. Desde el mismo enfoque
organizativo, se promoverá el fortalecimiento de los
movimientos sociales de base.
El
partido debe tener por objetivo dar poder al pueblo
organizado y consciente, socializando el poder político a
través del ejercicio directo del poder de las masas en la
búsqueda del desarrollo ético, social, científico, artístico
y cultural.
El
Partido como Instrumento de lucha de millones de hombres y
mujeres libres, ratifica asimismo la necesidad de una
efectiva centralización para la acción en los grandes
combates ya entablados: contra la pobreza, la explotación,
la degradación del ser humano, la reacción interna y sus
mandantes imperialistas.
Habrá de ser la herramienta política unificadora de las
grandes mayorías. Nace sin embargo con la convicción de que
afronta una constante amenaza militar de los enemigos
internos y externos de la Revolución, razón por la cual
asume en todos los planos la responsabilidad de defender a
la patria, enfrentar y vencer el imperialismo si se atreve a
hollar nuestro suelo.
El
partido junto al pueblo debe afianzar la lucha contra la
corrupción, fortaleciendo la ética revolucionaria, que es la
coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, entre el
discurso y la acción.
4.- Necesidad del Internacionalismo
El
Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en su accionar
como instrumento político-social en la construcción del
Poder Popular y el Socialismo Bolivariano, debe enmarcar su
práctica internacionalista para contribuir a la unión de los
pueblos que luchan por establecer proyectos emancipadores y
libertarios en América Latina, el Caribe y otros Continentes
del mundo; en la búsqueda de proporcionar la mayor suma de
soberanía, independencia, autodeterminación, bienestar y
felicidad posible a sus ciudadanas y ciudadanos.
La
Revolución Bolivariana como motor inspirador en las luchas
antiimperialistas y anticapitalista en el contexto de la
geopolítica unipolar neoliberal, expresado en el
Imperialismo Estadounidense y sus Aliados. En tal sentido el
PSUV, creará mecanismos para consolidar alianzas con
movimientos políticos sociales de izquierda antiimperialista
a nivel mundial, con el objetivo de alcanzar un nuevo orden
internacional multipolar, sin imperialismos.
A
través del PSUV, fomentar centros de difusión y capacitación
ideológica para el intercambio, de experiencias socialistas
con los pueblos del mundo. Profundizar el intercambio
solidario y humanista de recursos con otros países como
alianza estratégica en lo económico, político, social y
cultural, etc. ejemplo: el Alba, Petrosur, Petro-Caribe,
Telesur, Banco del Sur, entre otros. Combatir y derrotar el
imperialismo como prioridades trascendentales por la unión
de los pueblos en cualquiera de sus manifestaciones, para
que no sean víctimas del capitalismo.
5.-
La Defensa de la Revolución
La
defensa de la soberanía se identifica con la defensa de la
revolución socialista bolivariana. El partido debe ser
responsable activo en salvaguardar la soberanía nacional y
en defender la revolución socialista bolivariana,
convirtiéndose esta en un hito para que el imperialismo no
pueda avanzar en dinámicas belicistas, anexionistas,
divisionistas, de sometimiento y destrucción del mundo. La
defensa de la revolución socialista bolivariana esta
íntimamente ligada al combate contra la corrupción y la
promoción de los más altos valores éticos y morales. Así
mismo será herramienta fundamental para impulsar la defensa
y autodeterminación de los pueblos, y la lucha contra todo
imperio.
6.-
La Unidad, para superar la fragmentación y la anarquía
Para
afrontar tamaño desafío, la Revolución Bolivariana necesita
aumentar, afianzar y articular con el máximo de eficiencia
la unión del conjunto del pueblo venezolano. Necesita bregar
hasta alcanzar la unión latinoamericano-caribeña. Y anudar
con las naciones del Sur y los pueblos de todo el mundo una
fuerza capaz de contrapesar, neutralizar y vencer al
imperialismo.
El
Partido es el instrumento para esas tareas estratégicas que
la Historia coloca otra vez en estas tierras, ahora en la
lucha contra el capitalismo y el imperialismo y tras la
bandera del socialismo.
Ante
todo, será la herramienta política para unir en la acción
revolucionaria y socialista a todas las víctimas del
capitalismo en Venezuela. Esa unidad social y política de
las grandes mayorías, elevará a un nivel superior la unión
ya alcanzada del pueblo y la Fuerza Armada Nacional
Bolivariana; permitirá llevar a buen destino las tareas
asumidas por la Revolución Bolivariana y socialista:
educación, salud, vivienda, trabajo y bienestar, lo cual
permitirá alistar al conjunto del pueblo para que,
colocándose a la vanguardia junto con la FANB, sea posible
afrontar la defensa de la soberanía ante la amenaza de
invasión y violencia que el imperialismo esgrime como último
recurso para impedir el avance del movimiento
Revolucionario.
El
Partido nace como expresión de la voluntad revolucionaria
del pueblo y su dirección política y representa la síntesis
superadora de todas las fuerzas revolucionarias de
Venezuela, de todas las vertientes del pensamiento
revolucionario y socialista. Proclama su pertenencia a las
clases explotadas y oprimidas, así como a todos los hombres
y mujeres que abracen el ideal bolivariano y socialista.
Producto de la unidad revolucionaria de las mayorías y hace
de esa unidad plural, multifacético y abarcadora de la más
amplia diversidad de orígenes étnicos, ideológicos y
políticos.
El
pueblo asumirá la unidad de manera orgánica, política
ideológica y programática.
En
resumen, el Partido concibe la unidad como producto de la
cohesión en torno a los valores y principios colectivamente
aceptados reflejados en el Programa y en sus estatutos, en
su accionar político y en sus Fundamentos Ideológicos que
queda reflejado en la sinapsis social, destinada a erradicar
el fraccionamiento de intereses particulares y la anarquía,
teniendo como prioridad el interés colectivo y el bienestar
social.
Para
avanzar en los objetivos y proyectos que se va a trazar el
partido para el fortalecimiento y consolidación de la
revolución deben procurarse alianzas con todos los
movimientos sociales y organizaciones políticas de la
revolución, dentro de los límites establecidos por nuestros
principios revolucionarios:
Un
partido, motor indispensable en el combate contra las
injusticias y las desigualdades entre clases sociales.
Un
partido respetuoso de la diversidad ideológica, étnica y
cultural.
Un
partido que debata democráticamente y de manera permanente
las ideas para hacer la revolución y construir la sociedad
socialista.
Un
partido que vele por el mantenimiento de los valores morales
y éticos de los militantes.
7.-
La Principal Responsabilidad
A lo
largo de la historia política de nuestro país, se ha podido
observar, que en todos los partidos políticos, en sus debido
momentos de iniciación, han fracasado por distintos
factores, imposiciones, divisiones falta de formación
ideológicas, pero sobre todo falta de responsabilidad tanto
por parte de la directiva del partido, como por parte de su
militancia. En la actualidad estamos construyendo el Partido
Socialista Unido de Venezuela, fundamentado en el humanismo,
la solidaridad, la igualdad y la equidad, en unión con los
movimientos sociales y el poder popular, donde por primera
vez son tomadas en cuenta las bases populares para su
creación, lo que constituye un hecho único en la historia
política latinoamericana y mundial, por tanto conlleva la
unificación del pueblo con el poder político bajo la
mancomunidad político social.
• El
fortalecimiento de los movimientos y de las organizaciones
sociales a nivel nacional, como frentes del poder popular y
territorial, enmarca una formación ideológica, política,
económica cultural y social permanente, dentro de los
batallones, para sembrar en su seno la moral, la ética
revolucionaria y socialista.
•
Propiciar un nuevo modelo económico de participación
popular, en conjunto con el gobierno central, creen
políticas de administración de recursos enmarcado en la
igualdad, equidad y justicia, sin ningún tipo de
discriminación.
• El
principal objetivo y responsabilidad del partido debe ser
organizar y capacitar al pueblo para la toma del poder, en
torno a sus necesidades recogidas en el programa, para la
revolución popular, mediante el desarrollo de su conciencia,
formación, experiencia y mecanismos para su ejercicio del
poder, en el marco de la libertad y respeto de sus
corrientes de pensamientos que se cohesionen con el partido
en compatibilidad.
• Una
de las bases fundamentales del partido serán, la de luchar
contra el imperio y sus lacayos, nacional e internacional,
organizar territorialmente por batallones, circunscripciones
y por frentes socialistas al pueblo Venezolano obreros,
campesinos, jóvenes, intelectuales, profesionales, artistas,
amas de casa, pequeños productores, comerciantes del campo y
de la ciudad, afro descendientes y de los indígenas en torno
a sus necesidades e intereses y exigencias concretas como lo
es la lucha de manera eficaz y eficiente contra la
corrupción y el burocratismo y en función de aquellos
lineamientos estratégicos y tácticos, del programa
•
Debemos tener como tarea principal la de asumir, los
artículos propuestos por el Presidente de la República en el
Ante-proyecto de Reforma Constitucional, para promover un
Referéndum aprobatorio.
•
Constituirnos en un instrumento facilitador de transferencia
del poder hacia las bases del pueblo de manera que se sienta
representado por un partido humanistas, que pueda dar
respuestas concretas a las necesidades y exigencias de las
comunidades.
•Todas
las decisiones del Poder Popular organizado deben ser
vinculantes y de obligatorio cumplimiento por los que están
en el ejercicio del poder.
•
Conformar y fortalecer los territorios según la nueva
geometría del poder para la descentralización.
• Se
propone que para la conformación del tejido social el
partido tenga como eje central la responsabilidad primaria
de la organización.
• Su
función especial es lograr la sinapsis social o la «unión
con firmeza dentro de una conciencia común
• La
declaración de principios y la construcción de una nueva
institucionalidad que posibilite erradicar las vetustas
instituciones políticas que responden al modelo capitalista
y que impiden el avance hacia la sociedad de iguales.
• La
organización en lo endógeno debe, de manera consecuente con
la postura revolucionaria, lograr la articulación con
individualidades, sectores y corrientes revolucionarios, de
manera de ir construyendo hegemonía revolucionaria y
socialista.
• La
interacción dialéctica que debe materializarse
constantemente con el partido supera toda noción de
autonomía abstracta tanto del gobierno como de los
movimientos sociales, para dar lugar a una síntesis
constantemente cambiante, en la cual el partido obra a la
vez como doble correa de transmisión y motor dirigente de
este proceso de transformación.
8.-
Original y creativo
Siguiendo la máxima de Simón Rodríguez, «inventamos o
erramos», el socialismo del siglo XXI por el que lucha el
Partido, será original, propio, creativo y con un profundo
sentido colectivista del ejercicio del poder, que busca
construir una superestructura que sirva de soporte al modelo
económico socialista, orientando y direccionando al mismo
tiempo políticas congruentes con el sentido de identidad de
nuestro pueblo y con nuestro suelo nativo, para la
preservación de nuestra naturaleza.
El
Partido tomará como punto de inicio el árbol de las tres
raíces el pensamiento y la acción de Simón Bolívar, Simón
Rodríguez y Ezequiel Zamora-. Se esforzará por formar a sus
miembros y militantes, adoptando como guía el pensamiento y
la acción de revolucionarios y socialistas latinoamericanos
y del mundo, como José Martí, Ernesto Che Guevara, José
Carlos Mariategui, Carlos Marx, Federico Engels, Lenin,
Troski, Gramsci y otros que han aportado a la lucha por la
transformación social, por un mundo de equidad y justicia
social, en una experiencia humana que tiene antecedentes
remotos, como la cosmovisión amerindia, el cristianismo
primitivo, y ensayos cercanos, como los que en el siglo XX
dieron lugar a la Unión Soviética, Europa del Este, China,
Corea del Norte, Vietnam y Cuba. Se apoyará en los aportes
del socialismo científico y las herramientas del marxismo
crítico para el análisis e interpretación objetiva de la
realidad. Todo ello dentro de la visión del humanismo y su
reivindicación práctica.
Pero
el socialismo del siglo XXI responderá a la praxis creadora,
al libre ejercicio de la voluntad y los anhelos del pueblo
venezolano. No será «copia ni calco», para usar la expresión
de José Carlos Mariátegui, sino «creación heroica».
Nuestro socialismo reconoce la diversidad de nuestros
orígenes, y valora las raíces indígenas, europeas y
africanas que dieron origen a nuestra gran nación
suramericana. Incorpora de la doctrina de Simón Bolívar;
particularmente su visión antiimperialista y su
planteamiento sobre la necesidad de unión de los países
latinoamericanos y caribeños, de Simón Rodríguez su lucha
por la educación liberadora, popular y para todos, y de
Ezequiel Zamora su lucha por la propiedad social de la
tierra, su enfrentamiento a los poderes oligárquicos y su
programa de protección social.
9.-
Construcción del socialismo: única salida
La
propiedad privada de los medios de producción determina en
cualquier sociedad las relaciones de trabajo, las relaciones
humanas y todos los aspectos de la vida, negando los
objetivos de una sociedad humanista, solidaria, socialista.
Pero no es menos cierto que la transición en el actual
momento de la humanidad, exige una cuidadosa evaluación de
cada paso a tomar, para garantizar siempre y en todo momento
la participación consciente de las mayorías y la eficiencia
necesaria.
No
es preciso ser religioso para identificarse con preceptos de
Cristo, reivindicativos de la justicia, la equidad y el
relacionamiento humano fraternal: «no oprimirás al jornalero
pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los
extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus
ciudades», «¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus
salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y no
dándole el salario de su trabajo!»; «Ninguno puede servir a
dos señores porque aborrecerá al uno y amará al otro. No
podéis servir a Dios y a las riquezas»;»Bienaventurados los
pobres, porque de ellos es el reino de los cielos,
bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia,
porque ellos serán saciados, bienaventurados los
misericordiosos, porque ellos obtendrán misericordia». Es
decir; no se puede servir al mismo tiempo al trabajo y al
capital.
No
es preciso ser ateo para coincidir con los análisis
científicos de Marx, que lo llevaban a afirmar que «la
historia de la humanidad es la historia de la lucha de
clases» y que «en el sistema capitalista de producción, el
trabajo es exterior al obrero, no pertenece a su esencia;
por lo tanto el obrero no se realiza sino que se niega en su
trabajo; no se siente bien sino desdichado; no desarrolla
sus energías físicas e intelectuales libres sino que
desgasta su físico y arruina su intelecto. El obrero se
halla fuera del trabajo en sí mismo y fuera de sí en el
trabajo. Esto produce la reversión de todos los valores
humanos».
La
explotación del hombre por el hombre contradice los
sentimientos de solidaridad, mutila los vínculos de
fraternidad. El capitalismo atenta contra la condición
humana y contra la permanencia de la especie. El imperativo
irracional del crecimiento provoca la destrucción planetaria
de los ecosistemas, amenaza con extinguir las fuentes de
vida. Esa dinámica catastrófica es causada por un sistema
socioeconómico que prescinde de las necesidades de la
humanidad y actúa obligado por su propia lógica, compelido
al crecimiento constante en pos del lucro. En esa carrera
demencial provoca periódicos momentos de crisis que el
sistema «resuelve» con la destrucción masiva de vidas
humanas y bienes materiales. El Socialismo es la única
salida para garantizar la existencia de la humanidad.
Desde que la sociedad se dividió en clases, hubo resistencia
y combate contra la opresión y la explotación. Pero a partir
de la victoria del capitalismo frente al feudalismo y el
predominio del modo capitalista de producción a escala
mundial, las luchas sociales del naciente movimiento obrero
industrial se fusionaron con el pensamiento más avanzado de
su época y dieron lugar a una lucha por el socialismo,
basada en la ciencia y en los sentimientos más profundos de
los seres humanos.
Simultáneamente, en nuestro continente Simón Bolívar sentaba
las bases de la emancipación nacional y social con su gesta
libertadora y su visión humanista y revolucionaria, sentando
columnas hoy fundamentales para la unión de nuestros pueblos
y la transformación social en nuestro tiempo.
Frente a la crisis del sistema y las gravísimas amenazas que
conlleva, el desafío contemporáneo consiste en encaminar la
acción de manera tal que las masas explotadas y oprimidas de
Venezuela incorporen el máximo de conocimientos de la
Historia, la economía y la teoría política, para apoyarse en
ellos en la inmensa tarea de responder de manera original,
amarrada a la realidad concreta, a las raíces de la
venezolanidad, a las particularidades culturales incluso de
cada región y grupo social, ante cada exigencia cotidiana,
ante cada dificultad planteada por la transición del
capitalismo al socialismo.
Para
el Partido no hay ni podrá haber recetas de manual, ni
imposiciones de nadie que no sea el propio pueblo venezolano
consciente, organizado y en pie de combate, en desarrollo de
su conciencia revolucionaria e ideología socialista
incluyente, frente a la exclusión capitalista y
fortalecimiento de la conciencia revolucionaria.
La
competencia inter imperialista abre grietas entre los dueños
del mundo y crea de hecho una multipolaridad en constante
ebullición, a la cual Estados Unidos sólo puede oponer su
supremacía militar. Simultáneamente, la voracidad
imperialista fuera de control por la exigencia de sostener
su tasa de ganancia, avasalla a las burguesías de los países
subdesarrollados más allá de lo tolerable. Quienes durante
dos siglos fueron sumisos socios menores beneficiados con el
saqueo de sus propios pueblos, se ven empujados a conflictos
que fracturan aquella asociación otrora de conveniencia.
Mientras la disputa entre los imperialistas paraliza a las
instituciones mundiales vigentes desde el fin de la II
Guerra Mundial y se fragmenta en cada punto del globo el
bloque hegemónico de capitales imperialistas y subordinados,
el impacto combinado de estos fenómenos, en un marco de
constantes y crecientes rebeliones populares, ha demolido
las instituciones sobre las cuales se sostuvo el poder
político en los países de economías dependientes y
subdesarrolladas. El mundo asiste por tanto a
realineamientos de todo tipo, que ponen en juego el poderío
de Estados Unidos.
Esta
coyuntura, en una primera etapa de transición, abre la
perspectiva de afirmar un bloque antiimperialista
internacional de gran escala, con la participación de
gobiernos nacionales, provinciales y locales, movimientos
sociales de diferente naturaleza y fuerzas políticas,
también de un amplio arco ideológico. Se trata de unir en la
acción a cientos de millones de personas en todo el mundo
contra el imperialismo y sus guerras. Sin embargo, solamente
las clases explotadas serán capaces de llevar hasta sus
últimas consecuencias la lucha contra el imperialismo y por
el socialismo.
Del
mismo modo, está planteada la posibilidad de producir en
América Latina una transformación cualitativa en la realidad
político-organizativa de decenas de millones de explotados y
oprimidos. El Partido asume por tanto la necesidad de forjar
instrumentos en los cuales converja y se rehaga a sí mismo
el pensamiento revolucionario universal, como vanguardia de
una era de inmensos desafíos y grandes victorias: el
capitalismo es internacional; la revolución es
internacional; internacional ha de ser el pensamiento y la
acción que la realice.
El
accionar en función de las nociones de bloque
antiimperialista mundial y convergencia revolucionaria y
socialista de los pueblos latinoamericano-caribeños guiará
los pasos del Partido, en la certeza de que la concreción de
esos objetivos cambiará las relaciones de fuerza a escala
internacional e inaugurará una nueva era histórica.
Finalmente reivindicamos la construcción del socialismo como
la única salida frente al capitalismo, en su fase
imperialista, y para lograr la redención de nuestro pueblo.
La construcción del socialismo ha comenzado en Venezuela. La
agonía del imperialismo es una evidencia insoslayable. El
Partido nace para defender a la Patria, para llevar la
Revolución a su objetivo emancipador, como instrumento para
llevar al pueblo y a los explotados al poder, para ponerse
al servicio del transito del capitalismo al socialismo,
transformando progresivamente las relaciones de producción,
de intercambio y de propiedad de los medios de producción
para la liberación de la clase trabajadora, terminando con
el control y monopolización de los medios de producción por
la burguesía, transfiriéndolos al poder de los trabajadores
y las comunidades, para sumarse a todos los pueblos del
mundo en la tarea de enterrar al imperialismo y edificar un
mundo nuevo, a la medida de una humanidad libre y plena.
Esto implica la socialización de los medios de producción,
la distribución racional de la tierra y de las riquezas,
combatir la corrupción y la burocracia. Se trata del cambio
del modelo económico consumista y mono productor por uno
productivo y diversificado, cooperativo, que apunte hacia el
autoabastecimiento, especialmente la soberanía alimentaria y
la independencia. En el Socialismo, el pueblo con su propia
creatividad auto productiva generará los mecanismos
socioeconómicos para erradicar la pobreza.
El
socialismo es la verdadera manera de retomar el profundo
significado de la democracia, con el desarrollo del poder
popular al máximo, como forma más acabada de la democracia
participativa, de la participación de las masas populares en
la construcción de la nueva sociedad, donde el poder del
pueblo organizado legitima y potencia las acciones hacia una
sociedad humana y unida, en convivencia amorosa y en paz, en
la búsqueda y perpetuación de un mundo en el que prevalezca
la justicia e igualdad social como principios básicos para
el diseño de la distribución de la riqueza y los beneficios
de la sociedad, la ética y moral socialistas como eje
fundamental que determine el comportamiento abnegado de los
miembros de la sociedad, para la suma felicidad del ser.
Declaración de
Princincipios del Partido Socialista Unido de Venezuela
Principios
fundamentales
El
Partido asume el ideario Bolivariano, la contribución de
Ezequiel Zamora y Simón Rodríguez, así como los aportes de
lucha y organización de los pueblos indo- americanos; se
inspira en los orígenes del cristianismo, se nutre del
socialismo científico y las experiencias de hombres y
mujeres que han luchado por la revolución y la construcción
del socialismo.
Principios
generales
El
Partido se declara como:
·
Anticapitalista y antiimperialista
·
Socialista
·
Bolivariano
·
Comprometido con los intereses de la clase trabajadora y el
pueblo
·
Humanista
·
Internacionalista
·
Patriótico
·
Unitario
·
Ético y con moral revolucionaria
·
Crítico y autocrítico, aplicando el principio del
centralismo democrático.
· En
ejercicio de dirección colectiva
·
Disciplinado
· Con
democracia interna en el partido
·
Defensor de la democracia participativa y protagónica en la
sociedad
·
Como vanguardia política del proceso revolucionario
·
Original y creativo
·
Popular
·
Defensor de la igualdad en el seno de la organización
· De
vinculación Socio-Comunal.
Estos
enunciados servirán de base a las definiciones que deberán
ser desarrolladas por el Congreso Ideológico del partido.