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Unión
de Militantes por el Socialismo
IV Congreso
Ordinario del 12 y 13 de octubre de 2002
Anteproyecto de
Resoluciones
Tareas para la etapa
Sobre la construcción de
una herramienta política de masas
Tareas inmediatas: a)
Intervenir en los debates hacia el IV Congreso Nacional de la CTA que se
realizará el 13 y 14 de diciembre próximos, impulsando el llamamiento a
un Primer encuentro por la construcción de una herramienta política de
masas para el sábado 20 de diciembre.
b) Ratificar y concretar la
constitución de Mesas Promotoras Provisionales como punto de confluencia
de agrupamientos que coinciden en la perspectiva de construcción de una
nueva fuerza política de masas sobre la base de una plataforma
antiimperialista y genéricamente anticapitalista. El mes de noviembre
será clave en esta tarea. Acordar en una convocatoria conjunta con la
CTA para el 20 de diciembre.
c) Ante la perspectiva real
de surgimiento de una herramienta política de masas la UMS deberá ser
parte constitutiva de ella, salvo que desde la base misma de su
conformación el signo político esté claramente determinado por la
subordinación a la burguesía, lo cual implicará la previa derrota en la
lucha entablada por la independencia de la clase trabajadora y el
pueblo. Las tendencias en curso en el cuadro actual no apuntan en esa
dirección. El papel de un equipo de revolucionarios marxistas como la
UMS apuntará a defender en todo momento la independencia política frente
al capital, el debate democrático, la libre circulación de las ideas, el
derecho a organizarse en corrientes internas, el respeto por las ideas
que sean minoría. En síntesis, la plasmación de una nueva cultura
política.
Sobre la Recomposición de
Fuerzas Marxistas:
La unificación social y política de las
grandes masas establecería una nueva base
social para el proceso de
encuentro, reagrupamiento y recomposición de fuerzas hacia un nuevo
Partido de los Comunistas. La UMS tendría que afrontar este doble
movimiento sobre el cual ha teorizado y está en los pilares de su
estructuración como destacamento.
Sobre Movimiento Obrero
Partimos de la comprensión de que una
resistencia capaz de pasar a la
ofensiva debe resolver dos cuestiones
cruciales: la oposición frontal a la conciliación de clases y la
edificación de una herramienta política propia de masas, plural,
democrática, que plantee al conjunto de la sociedad una propuesta de
país diferente y se disponga a conquistar el poder político para
llevarlo a cabo.
Esta caracterización no
implica negar o abandonar la labor sindical
dentro y fuera, según los
casos, de las actuales estructuras. La tarea prioritaria es responder a
los signos de resistencia obrera con una política que tienda siempre a
la unificación social y política de la clase obrera y el conjunto del
pueblo. La unidad de los trabajadores ocupados y desocupados y las
distintas expresiones del movimiento de masas (en esta fase las
Asambleas); impedir la fractura social del proletariado y otras capas de
la sociedad arrasadas hoy por la crisis.
En este período, la acción
cotidiana de activistas y dirigentes sindicales
debe direccionarse a la
unidad sindical desde las bases. Lo que implica promover, a nivel local,
regional y nacional, encuentros de delegados y activistas de base que
discutan democráticamente y con plena participación las exigencias
inmediatas de la lucha gremial (despidos; rebajas salariales; aumentos;
convenios, etc), las medidas a tomar, pero también abrir la discusión de
un programa general de naturaleza política.
La conducta sindical debe
excluir el desvío ultraizquierdista ante
movimientos de unidad en
las cúpulas. Será una decisión a tomar en concreto la concurrencia o no
a un acto o medida de lucha cuando es convocado por las cúpulas
sindicales.
La lucha contra la
desocupación y el hambre es una demanda vital en el
cuadro de derrumbe y
desagregación actual. Trabajo para todos: reparto de las horas de
trabajo sin disminución salarial debe conjugarse con la emergencia de un
Plan Alimentario Nacional; reforma agraria y reparto de tierras entre
los desempleados.
Frente a las fábricas
ocupadas y autogestionadas:
El cierre de empresas ha
multiplicado las experiencias de empresas
reabiertas y sostenidas por
sus trabajadores, con modalidades cooperativas, de autogestión con
control obrero. Han irrumpido como luchas defensivas por la fuente de
trabajo y no como parte de un proyecto político global de cambio social.
No obstante implican una práctica que pone en evidencia ante los mismos
trabajadores su propia potencialidad y coloca en debate el papel del
Estado, las patronales, los partidos, la economía, y la propiedad
privada.
La labor será
politizar el plano reivindicativo economicista (el atraso palpable en la
conciencia de muchos de estos sectores), motorizado por la supervivencia
y la estampida de la crisis de los últimos meses. Es preciso eludir el
impresionismo que ubica a cada uno de estos emprendimientos como
instancias de doble poder. Debemos encauzar también en este campo toda
acción que tienda a unificar a la clase con las mayorías populares: el
conjunto de los trabajadores del sector, otros gremios y la comunidad de
vecinos circundante con sus organizaciones (estudiantiles, sociales,
Asambleas, etc).
g) Es preciso mantener y
profundizar con el máximo rigor, el debate teórico y político acerca del
papel fundamental del proletariado en la organización de su clase y como
eje aglutinador programático de otras franjas de la sociedad en un
proyecto de emancipación social. Si algo está perimido es la concepción
que sólo ha buscado defender el precio en que el trabajador vende su
fuerza de trabajo, en lugar de reconocerlo como sujeto de una forma de
organización social no capitalista. Continúan siendo los grandes debates
teóricos y políticos que debe afrontar la UMS en esta etapa.
Sobre Movimiento
Estudiantil
Los organismos de masas del movimiento
estudiantil se encuentran doblemente
fracasados, tanto en la expresión
reformista de la Franja Morada como en las distintas variantes de
izquierda que la desplazaron en el último año. Una muestra de esta
situación ha sido la convocatoria al Congreso abierto de la FUBA (en el
cual no se ganó al conjunto del estudiantado y sólo asistió la
militancia para reeditar sus enfrentamientos de aparatos). Sólo quedan
siglas vacías. La reconstitución del movimiento requiere de otra
orientación política distante tanto del reformismo como del
ultraizquierdismo.
Sobre el Movimiento de Mujeres
La labor de la UMS debe orientarse en la
convergencia de la lucha contra la
opresión en una herramienta política de
masas y mantener la firmeza ante las tendencias sectarias, sexistas y
antimarxistas que atraviesan a amplios sectores del feminismo y el
Movimiento de Mujeres.
Sobre las Asambleas Populares
Promover la politización y organización
de las Asambleas y combinar el plano inmediato reivindicativo con la
necesidad de converger políticamente en una fuerza capaz de contener
distintos afluentes del movimiento de masas. En ese sentido será
positivo impulsar las coordinaciones locales, zonales, regionales en la
dirección señalada.
Prensa
a) El Espejo: la
posibilidad de que una fuerza de masas se constituya plantearía
la superación de El Espejo en un
periódico superador. Sería la materialización de un salto cualitativo en
el movimiento de masas, que haría viable uno de los objetivos de EE
desde su creación en septiembre de 1994.
b) Eslabón:
la existencia de un medio de masas
deberá replantear Eslabón, tanto en su forma como contenido,
periodicidad, estilo, para responder teórica y políticamente en la nueva
situación t en un seguimiento más cotidiano de la coyuntura.
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