Destacamento en la construcción de un genuino Partido de los Comunistas en Argentina
y por la recomposición de las fuerzas revolucionarias marxistas en todo el mundo

 

Unión de Militantes por el Socialismo
Textos del Segundo Congreso
(25 y 26 de septiembre de 1999)

Documento sobre táctica sindical 
Balance crítico del I al II Congreso de la UMS


En el Congreso de 1997 caracterizamos el desarrollo del Movimiento Social. Nuestra valoración acerca de las explosiones sociales (piqueteros, fogoneros) preveía su reiteración en gran escala, pero señalamos entonces que más allá de su magnitud y virulencia el sector social que los impulsaba impedía que trascendieran en niveles de construcción y organización política, en avance programático. No había presencia de la clase obrera en el conjunto social, y estos procesos no alcanzaban a forjar nuevos cuadros y dirigencia radicalizada. Lo que sí ocurrió fue la declinación, desgaste de las figuras existentes. Al no definirse en una perspectiva de clase, acentuaron su burocratización y vitalizaron viejas prácticas del movimiento obrero de concertación y falsa defensa de lo nacional en la unión obrero-patronal. Las movilizaciones del gremio metalúrgico y del calzado constituyen un claro ejemplo de esta línea.  
Las eclosiones sociales recientes movilizaron a determinados sectores de clase: trabajadores estatales, pequeños, medianos y medio-altos del campo, clase media pauperizada, desocupados, las puebladas en las provincias por el quiebre de sus economías. Estas luchas defensivas que en algunos casos reclaman el pago de salarios con más de tres meses de atraso, actualizan hoy nuestra caracterización. La inexistencia de un polo de clase capaz de centralizar políticamente el descontento, el repliegue del núcleo central de la explotación capitalista: el proletariado.
La noción de que los desocupados eran en llamado nuevo sujeto social del cambio social, descollante en el 97, comenzó a entrar en crisis en el 98. Surgidos al calor de las puebladas espontáneas, ganados por el encantamiento del movimiento zapatista (en el estrellato entonces), estos fenómenos ingresaron en la dinámica del fraccionamiento. Las organizaciones de izquierda aportaron a su aislamiento y destrucción. Aquéllos que sobreviven, son en gran medida cooptados por el sistema: codirigen los planes asistencialistas gubernamentales con altos niveles de corrupción, los menos buscan confusamente la unidad con los trabajadores ocupados. 
La situación nacional confirma con creces las tendencias delineadas en los documentos del Primer Congreso. La defensa de ese análisis nos aisló de la mayoría de los agrupamientos políticos y sindicales. Para estas organizaciones las múltiples luchas parciales, económicas, sindicales del 97, significaban el anuncio de una explosión generalizada. En muchos casos llevaron adelante cortes de ruta, ocupación de iglesias como fabricación artificial del activismo, con alguna base social según las ocasiones. Aquí radica una de nuestras dificultades para encontrar con quien converger en nuestra línea estratégica de herramienta política de trabajadores y recomposición de fuerzas marxistas. El reflujo de 1998 saldó algunas discusiones y aceleró la disgregación y desmoralización social.
En el plano sindical hubo luchas con algunas conquistas casi plenas y parciales. Los mineros de Río Turbio alcanzaron sus reclamos con la particularidad de tener como patronal de Yacimientos Carboníferos a la Federación Argentina de Luz y Fuerza. Fue un caso ejemplificador, de un conflicto dirigido por ATE y enmarcado en la central opositora CTA. Trabajadores y dirigencia aparecieron enfrentados y los mineros repudiaron la postura tibia y conciliacionista de ATE. 
El sindicato telefónico, Foetra-Capital luego de ganar la conducción del gremio con una lista plural y tan heterogénea como es contener desde la la derecha peronista al sectarismo de izquierda, mantuvo una línea de resistencia ante las embestidas de Telefónica y Telecom para despedir masivamente a sus trabajadores  
En Mar del Plata, el Sindicato de Luz y Fuerza culminó en octubre de 1998 un largo conflicto con EDEA (Empresa Distribuidora de Energía Atlántica SA (inglesa e italiana) con el ingreso de los trabajadores cesantes.
En octubre del mismo año el traspaso del Banco Mayo a otras entidades significaba despido inminente. La respuesta fue paro por tiempo indeterminado, la defensa de los 3100 puestos de trabajo. El manejo gremial logró estos objetivos y una importante movilización del sector. 
Numerosos cuadros dirigentes de estas experiencias se afirman en la herramienta sindical como espacio de construcción y fortalecimiento. La visión y la práctica sindicalista-economicista actúa como rémora para elevar las luchas al plano de la política. Nos encontramos ante el hecho contradictorio de conducciones combativas, compañeros/as con posiciones de clase, que cumplen un papel políticamente regresivo entre los trabajadores. No ven el desafío (y si lo ven no dan pasos efectivos) de soldar la unidad social y política de la clase. 
Los debates y posterior sanción sobre la Ley de Empleo en 1998, denunciaron la situación de desprotección de los trabjadores, entre la tenaza de la burocracia y las luchas interburguesas. Fue uno de los momentos donde el significado de la conversión del CTA en Central sindical quedó en evidencia. 
El gremio de la construcción fue otro exponente del desamparo. En medio de la negligencia y afán de lucro patronales y la complicidad de la burocracia sindical, la sucesión de muertes en accidentes evitables (entre ellos inmigrantes de procedencia boliviana y paraguaya), tuvo otro escenario, los rostros de los trabajadores con sus cascos, movilizados en marcha para reclamar seguridad, convocados por la burocracia sindical.

La experiencia docente - Ctera, cuadro de situación
En apenas dos años, la corriente hegemónica en la conducción de CTERA desnudó las consecuencias de una política cada vez más acomodaticia y funcional al sistema, paralela a su subordinación a la Alianza.
La concepción de esa política mediadora encontró su expresión más acabada en la ley de Incentivo Docente. El triste final de este engendro jurídico, echado a la banquina por una huelga del transporte, pone luz sobre los resultados de pretender solucionar los problemas a través de retoques acordados en el juego parlamentario. Dos años de política mediática en la Carpa, han ocultado las verdaderas razones y objetivos de la reforma educativa del Banco Mundial. De hecho el pedido de ley de Financiamiento Educativo -eje central de la política de la conducción de Ctera- es la aceptación de la reforma a cambio de un aumento salarial y su proyecto de estatuto es la puerta para entregar nuestras conquistas y legalizar la flexibilización laboral.
El balance de esta etapa debe necesariamente inscribirse, en el avance de la Ley
Federal de Educación en todo el país. A la fecha la única provincia donde no ha comenzado la transformación educativa es Neuquén, donde la lucha de docentes y estudiantes ha hecho retroceder una y otra vez todo intento de avance. 
En el resto del país los resultados ya están a la vista: -se acentúa dramáticamente el proceso de distribución de los conocimientos, en forma parcelada y desigual de acuerdo al poder adquisitivo de los usuarios.
# Primarización de los conocimientos como resultado de la destrucción de la escuela media y la eliminación de asignaturas correspondientes a disciplinas científicas.
# Sin ley que derogue el Estatuto Docente, en varias provincias rigen modificaciones como contratos a término, presentismo, reducción de licencias corte de la carrera docente, reducción de salarios, pagos en negro y en bonos, no pagos de aguinaldos, cesantías de interinos y suplentes sin reconocicmiento de vacaciones, etc.

Nuestra línea de intervención
Para el balance creemos necesario tomar por separado dos cuestiones:
1- El proceso de construcción del Frente por la Derogación de la Ley Federal de Educación
2- La constitución de la Granate y la elección del 9 de septiembre del 98 en CTERA.

1- La iniciativa de ATEN-Capital en noviembre del 97 llamando a un encuentro 
nacional, generó un proceso de discusión, debate y organización, entre docentes de distintos puntos del país, único en ese momento de fragmentación de la clase trabajadora. El punto más alto de esta acumulación de fuerzas, se dio en Santa Rosa en febrero del 98, donde se acordó un programa que traducía un nivel de coincidencias muy importante.
En ese encuentro defendimos la necesidad de dar batalla en las elecciones de CTERA 
al tiempo de generar instancias de debate y organización con otros sectores de la clase trabajadora (Congresos Regionales, Congreso Patagónico). Aquí comenzó a verificarse las dificultades que tendría la conformación de una lista electoral, por la intervención de la izquierda orgánica (MST), que comenzó un trabajo de separar aguas, en torno a la crítica a la conducción de ATEN-Capital, por su actuación en la huelga del 98. Se conforma la lista Granate que toma como suyo el programa votado en Santa Rosa.
2- La Granate, como expresión electoral debió remontar la absoluta imposibilidad de hacer una campaña nacional (por una cuestión de finanzas) y el riesgo que su programa se diluyera allí donde no había presencia organizada del Frente (algo que seguramente ocurrió). El resultado numérico de la elección (13,5%) habla de una importante repercusión en el activo sindical de todo el país y un aval de masas en ATEN donde la Granate gana la conducción provincial con un 37% de votos en una elección donde participa el 67% de los empadronados.
La Granate fue concebida como un escalón más en la construcción del Frente de la 
Resistencia a la Ley Federal. Pese a ello durante el 99 no se han verificado avances en este sentido. Paradojalmente lo que podríamos llamar política de la Carpa ha completado su ciclo. Mientras la base docente ha expresado de múltiples formas su desacuerdo con la ley de Incentivo Docente, la conducción de CTERA quedó atada a sus acuerdos con Susana Decibe y al juego político de la Alianza, afrontando una situación de fuerte desprestigio y pérdida de credibilidad.

Nueva Situación, Nuevas Tareas
El patético papel cumplido por Maffei-Yasky durante la huelga de camioneros se acentuó cuando en la liquidación de los fondos recaudados por el impuesto a los automotores, los docentes encontraron que se trata de un pago en negro (la ley habla de una asignación remunerativa), excepto el descuento de la cuota sindical del 8%. Esto como resultado de un acuerdo refrendado en el Consejo Federal de Cultura y Educación con las organizaciones gremiales, incluída la CTERA.
El derrotero de esta política, paralelo al de la CTA, demuestra una vez más la necesidad de afirmar una política independiente de clase y de cambios estructurales, en tanto no habrá solución a los problemas educativos ni a ningún tipo de problemas del país, si los trabajadores de la educación no encuentran un programa de unidad con todos los sectores oprimidos para trazar así una línea demarcatoria de los partidos patronales. 
En este punto nuestra intervención encuentra hoy, una base objetiva para avanzar en una construcción que aúne la necesidad de una alternativa en CTERA y la construcción de una herramienta política del conjunto de los trabajadores.
El cambio en la situación es muy notorio, y exige de los revolucionarios un esfuerzo sostenido para cimentar una política propia de los explotados y oprimidos.
Cada núcleo deberá discutir una línea de intervención que hoy requiere de dos tareas principales:
# Acometer la tarea de construcción político-sindical nacional en la CTERA sin olvidar a los miles de docentes que están fuera de ella. El embrión de esta construcción fueron los encuentros de Neuquén, Santa Rosa y Bahía Blanca y la constitución de la lista Granate.
# Afinar un accionar cotidiano comprensible y asimilable por el conjunto que se orienta hacia una nueva perspectiva. Para esto será fundamental el rol de la propaganda regional y también nacional. En ella deben combinarse pacientemente la preocupación por las reivindicaciones más inmediatas con la perspectiva de unidad social y política de los trabajadores para rebasar los estrechos límites que impone el sistema capitalista. 

Movimiento Obrero Industrial
El brutal e inédito avance del capital, que para contrarrestar su crisis presiona sobre la fuerza de trabajo, persigue el doble objetivo de incrementar las ganancias de las empresas (o en el caso del Estado reducir los costos salariales para que cierren las cuentas) y simultáneamente la búsqueda de un mayor control y disciplinamiento de los trabajadores. Los capitalistas exigen total libertad para contratar, despedir, bajar salarios, imponer tareas, cambiar las condiciones de labor, para no realizar aportes jubilatorios, no pagar indemnización, aguinaldo, ni vacaciones, extender el trabajo a destajo, el trabajo a domicilio, jornadas normales de 12 a 14 horas, etc.
Las patronales rompen con las características básicas de los antiguos convenios colectivos que establecían con claridad, calificaciones, categorías y tareas para cada puesto de trabajo. Mediante la polivalencia o la multifuncionalidad, la burguesía puede exigir más trabajo y más esfuerzo a los trabajadores; es decir un mecanismo más para intensificar la superexplotación y paralelamente reducción de personal, aumento de la desocupación. 
El objetivo del capital, además, es situar la negociación salarial a nivel de empresa o, peor aún a nivel individual, abandonando las convenciones colectivas, los convenios por rama y la fijación del salario por puesto de trabajo. La consecuencia es el debilitamiento y la división de los trabajadores. La patronal quiere eliminar la organización y la lucha colectiva de los trabajadores, y pasar a la discusión individual de un trabajador con la patronal en torno a su rendimiento. Como dato central el costo de la mano de obra argentina se derrumbó a un promedio de $ 1,50 la hora. 
A su vez, dentro de cada empresa los trabajadores están en situaciones muy distintas: algunos son estables, otros contratados a tiempo parcial, otros dependen de empresas contratistas (incluso diferenciados por pertenecer a diferentes sindicatos: mantenimiento, limpieza, etc). Con lo cual es extemadamente complejo buscar los modos de organización de los trabajadores
Las consecuencias de la ofensiva del capital tiene fuertes repercusiones no sólo en la realidad cotidiana de los trabajadores, sino también provoca una fuerte precarización y fragmentación de la clase obrera, aumentando la división entre los mismos y debilitando consecuentemente al movimiento obrero y sindical. 
En esta ofensiva que combina los despidos masivos con las nuevas tecnologías informatizadas, los círculos de calidad con los contratos precarios, la polivalencia y la suma de responsabilidades con la rebaja salarial, la capacitación con la descalificación, gran parte de los trabajadores circulará constantemente entre la ocupación y la desocupación, cambiando con frecuencia de empresa y rama de producción y no tendrá garantía sobre su empleo. 
Con lo cual difícilmente pueda estar afiliado a un sindicato, organizarse con otros 
trabajadores, desarrollar lazos de solidaridad, llegará incluso a perder su identidad misma como trabajador. En nuestro país, se observa en los últimos años una fuerte caída de la tasa de sindicalización, hoy no llega al 37% de trabajadores los afiliados gremialmente. 
En sectores dinámicos y concentrados de la producción -electrónica, informática, telecomunicaciones, petroquímica, etc- se observa una nueva composición de la fuerza de trabajo. Son los trabajadores más jóvenes los que predominan donde hay nuevas tecnologías. Esta situación, que podría explicarse en parte por las resistencias y dificultades de los trabajadores de mayor edad para modificar hábitos de trabajo practicados durante mucho tiempo y para acceder a las habilidades y razonamientos propios de las nuevas técnicas, en realidad tiene otras razones tanto o más importantes que esas.  
En primer lugar, la preparación de los nuevos trabajadores -generalmente con educación de nivel secunndario completo- es bastante rápida; y en la discusión salarial no entra en juego la antigüedad, los conocimientos de oficio o la experiencia anterior. Por otro lado, están las nuevas técnicas de organización del trabajo. En esa perspectiva las patronales suponen que las nuevas generaciones, menos imbuídas de las ideas y tradiciones del movimiento obrero, son más proclives a aceptar los nuevos criterios y condiciones laborales.
Todo este cuadro expone crudamente los rasgos salientes de la situación de transición en la que se encuentra la clase obrera:
1. La profunda crisis que atraviesa a los sindicatos, totalmente incapacitados para frenar la ofensiva del capital sobre las condiciones de vida de los trabajadores.
2. El aniquilamiento ideológico que ha sufrido un importante sector de la dirigencia obrera, que limitando su accionar al cada vez más estrecho campo de lo sindical, vuelve una y otra vez a delegar en los partidos del capital la acción política, regenerando los conceptos de conciliación de clases que consagran a la democracia burguesa y a sus instituciones.
3. La aguda crisis, que en todos los aspectos: ideológico, político, organizativo, recorre hoy a las corrientes de izquierda.
Todos estos elementos desmovilizan, sujetan y aplastan al proletariado.
Si por un lado la ruptura de la clase obrera con el peronismo es la posibilidad histórica de que las masas emprendan el camino de la construcción del socialismo. Por otro determina la desaparición de cualquier punto de unidad social o política desde donde el proletariado pueda resistir la arremetida del capital, al menos por un período de tiempo.
Es por demás significativo destacar que durante el año pasado se perdieron más de 600000 puestos de trabajo. Sin embargo se registró la menor cantidad de conflictos laborales de la déccada. Además de estos rasgos, la desocupación actuó como factor de represión sobre el conjunto del movimiento obrero.
Los aparatos burocráticos, siempre listos ante la posibilidad cierta de cualquier irrupción de masas, no se vieron precisados allamar preventivamente paros generales. De esta forma las acciones de las centrales sindicales se repartieron entre la participación en los despojos de las privatizaciones, una dura puja por los subsidios para el sostenimiento de sus obras sociales y el apoyo hacia uno u otro partido del capital, CGT y MTA con el PJ y CTA como parte de la Alianza.
La manera de presentar los conflictos de estos últimos dos años, fue la defensa de las fuentes de trabajo, contra cierres, despidos y suspensiones. Una formulación equívoca, porque en realidad son los centros de explotación de la fuerza de trabajo. En no pocos casos -baste citar a metalúrgicos, del calzado, pescadores marplatenses-, los trabajadores se colocaron a la cola de los reclamos de sectores de la burguesía, arrinconados por la crisis mundial y proliferaron los cantos de sirena compre nacional, mercado interno, defensa de la industria, subvenciones.
En otros -utilizando a la burocracia como ariete, con actuación destacada de UOCRA y camioneros-, trataron de implementar campañas xenófobas contra los trabajadores de países limítrofes, acusados de “quitarnos el trabajo” o de la “reducción de salarios”.
Este cuadro repercute como desmovilizador en la juventud. Sin embargo, el desencanto y la confusión de miles de jóvenes y trabajadores es a la vez la posibilidad histórica de que gran parte de ellos avancen en la comprensión de su situación de explotados, de la urgencia de la construcción de una organización propia, con una política autónoma de los distintos sectores de la burguesía y la necesidad de una acción anticapitalista como única alternativa para superar la crisis actual.
Al mismo tiempo, el elevado nivel cultural de sectores importantes del proletariado más joven, aumenta las psibilidades de una rápida fusión de las ideas del socialismo con los trabajadores, de allí la importancia de la tenacidad en las tareas de propaganda, educación, organización de las masas.

Dos conflictos paradigmáticos: Bridgestone-Firestone y Diasa
Las ocupaciones de fábrica casi desaparecieron en este período. Los casos como Cervecería Córdoba y Editorial Atlántida en 1998 culminaron en los dos casos con desalojo y derrotas.

Bridgestone-Firestone
Se trata de un conflicto sindicalmente enrolado en la CTA originado en uno de los tres monopolios que con Good Year y Michelin controlan el 80% del mercado mundial del neumático (el informe completo de este enfrentamiento fue elaborado en enero del 98). Cabe señalar aquí la valoración desde el punto de vista de la acción sindical y analizar dos errores que contribuyeron al aislamiento de los trabajadores de Firestone: lafalta total de contacto con los obreros de las otras empresas del neumático, o la propaganda activa y el pedido de solidaridad con ls fábricas vecinas de Bieckert, Palmolive y la población de la zona.
Más allá de una metodología democrática en cuanto a dar participación a los trabajadores en Asamblea, la renuncia de la dirección sindical, activamente integrada en la CTA, a cualquier otra acción que rebasara los límites de la negociación, conspiró incluso contra una visión educativa de los resultados del conflicto entre los trabajadores, que en los hechos transformó una brutal derrota (de la que muy pronto comienzan a percatarse con los nuevos ritmos de producción impuestos), en la única posibilidad, abonando el camino para la próxima ofensiva patronal.
La participación de la izquierda: Expresaron desde sus volantes una concepción espontaneísta -que pone en segundo plano el papel de la conciencia de clase en la lucha política- y reniega en los hechos de la estrategia de contribuir a la organización de las masas en un partido propio.
  Una practica que se apoya sobre las luchas espontáneas del proletariado, y pretende que el nivel de conciencia pasa por una radicalización creciente del conflicto, y donde una suceción de éxitos tácticos puede revertir rápidamente, una situación desfavorable de la lucha de clases, transformándola en situación revolucionaria, una visión que mide el desarrollo de la lucha de clases por la vitalidad y el grado de crecimiento de su propia organización, y no por la actividad y despliegue del proletariado. 
Nuestra participación: Nuestra línea fue la diferenciación tajante de la izquierda y su visión de los conflictos obreros, como centro de reclutamiento para sus filas. Nuestro eje es empujar hacia la construcción política propia de los trabajadores. 

Metalmecánica Diasa:
Fueron en realidad dos conflictos. Uno exploratorio, donde se trató de dejar en la calle a contratados y activistas. La dirección gremial estuvo a cargo de dos delegados de izquierda, pero todo el arco de la izquierda estuvo presente en este conflicto. Sus acciones, al margen de los trabajadores, (discutían los partidos) produjeron:  
# el desarme de los trabajadores y dejarlos sin capacidad de respuesta
# permitir que la burocracia lanzara una campaña sucia hacia los delegados, aplicando lo peor del macartismo frente a la base.
El punto crucial fue no preparar al conjunto para lo que se venía y estaba latente: el segundo conflicto, que implicaba el cierre de la fábrica: 700 efectivos y 600 contratados. Los delegados, desacreditados ante los trabajadores, intentan no repetir la suerte de frentismo de izquierda con el cual se habían movido y buscan acuerdo con la burocracia (Francisco Gutiérrez de la UOM-Quilmes) y de la iglesia de la zona, Fllorencio Varela.
La desconexión entre el plano sindical y el político, el maniobrerismo de los que dirigen, con la práctica de que la política se discute por fuera de los trabajadores condujo al desastre. La burocracia obtuvo una mejor indemnización como saldo final.  
Estos ejemplos muestran en qué medida como parte de su desmembramiento la izquierda perdió como nunca inserción en el movimiento obrero. A su vez, la inmovilidad de la clase los llevó a desplazarse a los sectores que aparecen activos como piqueteros, fogoneros, desocupados.  

Tácticas de intervención en el Movimiento de Masas desde comienzos de 1999 
Encuentros Sindicales - II Congreso de la CTA
La labor iniciada en febrero plasmó en un Encuentro el 2 de abril en el cual participaron una representante de ATEN-Neuquén, Foetra Capital (miembro de conducción y activistas), integrantes de la PAT de distintas zonas, docentes de diferentes localidades, estudiantes, trabajadoras de sanidad, compañera de la Mesa de la CTA-Capital.
En esa reunión establecimos vinculación con un nucleamiento que había realizados dos Encuentros, en Mar del Plata y Quilmes, conformado por grupos escindidos del MAS y del MST y activistas gremiales. En ocasión de la primera reunión en Mar del Plata a fines del 98 caracterizamos que la composición de los convocantes no superaba la búsqueda de unir pedazos de la dispersión del MAS. La decisión fue no concurrir. 
Nuestra evaluación de la situación nacional, la participación de algunos dirigentes y activistas sindicales en el Encuentro de abril en la UT, las discusiones en la CTA-Capital en torno a la necesidad de un PT, definieron nuestra asistencia a un Plenario en la Matanza a realizarse el 10 de abril. Observábamos en la actitud de compañeros sindicalistas renuentes en el último tiempo a dar un paso hacia la política el refejo de una tendencia del acto sindical y social hacia una búsqueda unitaria Nuestro papel debía ser contribuir a ese proceso.   
Los criterios de construcción de un PT y las formas de coordinación fueron las discusiones centrales en la reunión de Matanza y el acuerdo principal fue la intervención en el II Congreso Nacional de la CTA y en todas las instancias del movimiento obrero con esta propuesta. Una noticia estimulante fue la conformación de un PT local en Comodoro Rivadavia, compuesto por representantes de sindicatos combativos y con distintas procedencias ideológicas y políticas. Entre sus fundadores encontramos a un compañero despedido de YPF que en el I Congreso del CTA en 1996, trajo como resolución de la Regional Sur, la construcción de una herramienta política de los trabajadores. 

II Congreso Nacional de la CTA

 - Informe y Balance
La apertura y la clausura del II Congreso de la CTA estuvieron a cargo de dos candidatos a diputados por la Alianza El secretario general de esa Central, Víctor De Gennaro ratificó en su discurso la independencia y autonomía de los partidos. El resto de los miembros de la Mesa Nacional se mantuvo en silencio.
Bajo esa superficie se manifestó otro movimiento. La presentación del Congreso, con los 30 años del Cordobazo, el recuerdo de los desaparecidos y las alusiones a la figura de Agustín Tosco, es un dato que expresa la vitalidad que bulle por debajo. Un movimiento que exige y exigirá aún más, retomar el hilo de las experiencias más arraigadas del movimiento obrero. 
En tal sentido, la conducción hegemónica de la CTA, le sale al cruce a esta marejada que se aproxima, tomando como símbolos de lucha y combatividad para desviar una vez más la corriente hacia el remanido rumbo de la conciliación de clases. Durante el acto de apertura fueron homenajeados, trabajadores que participaron en las luchas del movimiento obrero, Felipe Alberti de Luz y Fuerza de Córdoba y participantes del Cordobazo. Antonio Alak, dirigente de la primer huelga del Chocón en 1968. También Sebastián Borro que integró la toma del frigorífico Lisandro de la Torre durante el intento de privatizarlo en la presidencia de Arturo Frondizi.
El Congreso funcionó el 28 y 29 de mayo en el estadio polideportivo de Mar del Plata y congregó a 6987 congresales, 931 delegados fraternales, 342 invitados especiales y 92 invitados extranjeros. Las sesiones se organizaron en 15 comisiones y encuentros, con coordinadores fijados por la CTA, pertenecientes a los gremios integrantes. Este informe contiene tres partes: Saldo político del Congreso; Balance de nuestra participación y Línea de intervención futura.

Saldo político del Congreso
De acuerdo al análisis efectuado en distintos Comité Centrales de la UMS el Congreso estuvo enmarcado en una situación política que tenía como elementos centrales:
# la desaparición del Frepaso y su absorción por el radicalismo
# una crisis extrema en el arco de las corrientes de izquierda
# la parálisis sin salida de la propia CTA desde su constitución como central sindical en el Congreso de 1996.
# la inexistencia para las masas de referencias de clase, populares, democráticas y/o antimperialistas
# la inviabilidad de cualquier alternativa de corte reformista, distribucionista en medio de la eclosión de la crisis mundial del capitalissmo.
1. La apertura con el acto inaugural tuvo sentido de invocación. Los 30 años del Cordobazo, las luchas históricas de la clase obrera en Argentina en su recorrido desde la Semana Trágica y las huelgas de la Patagonia hasta Agustín Tosco y los desaparecidos. La dirección de la CTA montó una cuidadosa maniobra que tuvo como base el reconocicmiento del sentimiento que late entre los trabajadores y trató de apropiarse de sus banderas históricas para desviar, una vez más, esa fuerza hacia la política de conciliación de clases. La combatividad y la confrontación quedaba depositada en el pasado, al que se le rendía tributo, mientras que el presente y futuro quedaba entrampado en el posibilismo y la concertación.
2. La dirección de la CTA deidió anular el debate político general por todos los medios. No existió deliberación plenaria el día del cierre. Los discursos oficiales monopolizaron la escena junto a la lectura de las conclusiones por parte del coordinador definido con antelación. Las discusiones fueron giradas a las comisiones, donde el debate estaba puntualmente encorsetado en temas particulares.
El propósito no era dar cauce a las opiniones de los compañeros/as y tomar posición sobre el informe de apertura, el rumbo estratégico general, menos aún sobre el documento borrador presentado por la Mesa Nacional, que no fue siquiera mencionado. Lo mismo ocurrió con el Documento del Congreso de Capital que incluía la responsabilidad de hacerlo girar a todas las Regionales para su lectura y discusión. Vale señalar que ese texto, aún con contradicciones y problemas, contradecía el material de base nacional. Las coordinaciones buscaron que la discusión girara sobre cuestiones estrechamente sectoriales.
3. Pese a estas limitaciones, la presión de las bases determinó que los temas políticos e ideológicos se instalaran de distinta manera de acuerdo a las características de cada comisión. El Congreso ratificó, como parte e una larga lista de reivindicaciones, puntos proramáticos aprobados en 1996:
# No pago de la deuda externa; reclamo de incremento salarial; nacionalización de YPF y otras empresas estratégicas; hospital público y gratuito; derogación de la Ley Nacional de Educación y Educación Superior. Una victoria ideológica fue la inclusión de anticoncepción y despenalización del aborto, que marcó un avance con la formulación del Congreso anterior. La expresión de despenalización y no legalización refleja las controversias en el Movimiento e Mujeres con relación al papel del Estado. La despenalización no implica su inclusión como política de salud pública. Esa diferencia esttuvo planteada entre las integrantes de la Comisión por el Derecho al Aborto y quienes llevamos nuestra línea. No obstante, es un avance. 
Las conclusiones de cada comisión requieren de un análisis concreto. Aquí tomamos las concepciones fundamentales.
# El reclamo masivo de un Plan de Lucha con continuidad y profundización en el tiempo. Paro y movilizaciones para el 6 de julio, aniversario de la Marcha Federal de 1994.
# La Comisión Internacional merece una mención especial. Estuvo coordinada por Alberto Piccinini y el temario básico era el Mercosur. Esta situación fue revertida por los participantes que plantearon el tratamiento de la realidad mundial, la guerra en los Balcanes, la ofensiva imperialista y las bombas de la OTAN. Pese a los intentos por demás irritativos de la Mesa para imedir la discusión, el repudio a los bombardeos fue una conclusión general. El representante de la Central Obrera de Portugal, presente en la Comisión, avaló la pertinencia del debate y sumó su postura con una clara intervención.
# En el Taller de Industria y Energía un documento presentado por la UOM-Villa Constitución concitó respuestas de abierta oposición por parte de numerosos compañeros. El sustrato ideológico del texto llevaba a conciliar con un sector de la burguesía. En este caso desde la defensa de un capitalismo positivo, industrial-productivo. Una línea que sintoniza con los Congresos del Trabajo y la Producción, desarrollados por la CTA y potenciados nuevamente a partir del Congreso. 
# El Congreso de la Energía realizado el día anterior en la sede del Sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata resultó un fracaso cuantitativamente y en el plano conceptual, por la debilidad del programa propuesto.
# Los planteos acerca de la necesidad de un Partido de los Trabajadores surgieron y no pudieron ser acallados. El diario La Capital de Mar del Plata informó sobre un sector del Congreso que se pronuncia por un PT.
# La reafirmación y necesidad de precisar el significado de la autonomía de la CTA, con eje en la independencia de los partidos patronales.
# El sentimiento antimperialista, puesto de manifiesto en la solidaridad con Cuba, en el repudio a los bombardeos de la OTAN a Yugoslavia y en el reclamo de renacionalización de las empresas privatizadas en la Comisión de Energía, en el marco de un debate duro y detallista que superó al documento propuesto.
4. Este proceso, profundamente contradictorio, lleva a acentuar la fractura, incipiente en 1996 en el Congreso del Luna Park, entre la conducción y el conjunto de los compañeros de base. En aquel entonces había una mayor correspondencia entre el reclamo y el nivel de conciencia alcanzado por la mayoría y la conducción. Había esperanzas en el Frepaso. La existencia de la Central implicaba un hecho concreto y una expectativa para los comdpañeros/as presentes. Estaba extendida la idea de que desde una central se podía torcer la ofensiva de las patronales, el empobrecimiento y la decadencia social.
Otra es la realidad hoy. El reclamo superó la línea trazada por la Mesa Nacional y chocó con una dirección fragmentada, pero en la cual se impuso el sector con perspectiva política: Ctera. Las demandas estallarán contra una dirigencia hegemónica que actúa como freno, porque no promueve la salida independiente, otro sector, que no asume ningún papel como referencia clasista y por el contrario se abstiene. Esta situación pone en cuestión el funcionamiento de la CTA de aquí en más.
Las definiciones clasistas y las escenas con tinte de izquierda fueron permitidas en el pasado. Allí no hubo limitaciones Presente y futuro están ideológicamente controlados.
4. La secretaria general de Ctera en su discurso de cierre habló de los partidos populares (PJ y Alianza) llenos de traidores y empujó a la conciliación de clases.
En los trabajadores/as presentes latíael rechazo a lo existente, sintetizado en que “ningún
partido nos representa, ni el PJ ni la Alianza”. Fue un hilo conductor y reflejo del estado de ánimo y las reflexiones de ls bases presentes.
En un saldo que vemos contradictorio, cabe una afirmación. Quedó plasmada la
derrota del proyecto definido en el Congreso de 1996 cuando se transformó en Central Sindical: la subordinación política a la Alianza y la ausencia de respuesta para los trabajadores. Es esta realidad la que obligó al aparato de la CTA a acallar a su propia base y a dar una vuelta más de tuerca y utilizar la fuerza y los métodos burocráticos y de matonismo para imponerse. En el balance de su Primer Congreso, La Parábola del CTA, publicado en Crítica n° 15, trazamos esta perspectiva futura.
6. Así se explica la actitud hacia la UMS-PAT, la embestida contra la colocación de la
Mesa con los materiales de Crítica-El Espejo. El formalismo democrático se transformó en represión dirigida explícitamente hcia el sector de clase que concurrió al Congreso a dar una batalla política. Similares agresiones recibieron los/as trabajadores de ATEN-Neuquén. Fueron las únicas fuerzas, aún con grandes debilidades, que se posicionaron con propuestas y disputaron con la conducción hegemónica de la CTA.
  La actuación de quienes ejercían la seguridad, fue respondida en el acto mediante una carta firmamdo por dos miembros de la Propuesta Agustín Tosco en los siguientes términos: “A la Mesa Nacional y Congresales: Hacemos llegar nuestro más absoluto repudio por la actitud asumida por los responsables de la organización de este Congreso (así al menos se presentaron), quienes al mejor estilo de la prepotencia burocrática impidieron la difusión demateriales,es decir la libre circulación de las ideas entre trabajadores.
No es esta la conducta asumida históricamente por la CTA, por el contrario trató de instalar desde sus orígenes la pluralidad ideológica, la democracia y el enfrentamiento a todo macartismo y/o hegemonismo. Quienes tenemos historia desde los inicios de esta construcción, reafirmamos que todos tienen derecho a encontrar las puertas abiertas. No importan las diferencias si discutimos entre trabajadores!”.
7. La conducta del PC y del MST, con bandera incluída, mostró la ausencia de cualquier
acción política; operaron en el oportunismo de mantenerse dentro sin notas discordantes. De esta forma fueron funcionales a la línea de la condución de la CTA: frenar la independencia política de los trabajadores; reformismo y entrismo que concluyen en compromisos con representantesde diferentes capas de la burguesía. En sus volantes afirman una erspectiva sindicalista que concluye en el reclamo de Plan de Lucha en todas sus variantes y extensiones.
En el caso del Movimiento Sindical de Liberación (PC) propone la necesidad de un Frente de Liberación Nacional y Social. Con relación al MST (Izquierda Unida) señalan que el rechazo a los partidos políticos debe dirigirse a aquéllos de la burguesía y dejar abierto el apoo a quienes defienden un programa antipatronal.
El PO ubicó a sus militantes en distintos lugares del Congreso para intentar vender por fuera su prensa. Plan de Lucha fue el eje central de sus intervenciones en las Comisiones.
# ATEN-Neuquén: La Regional había realizado su Congreso con la participación de 280 delegados de distintos gremios de la zona: docentes, ATE, Energía, entre otros. Las conclusiones expresaban el papel dirigente de la conducción clasista de ATEN. Su llegada y presencia en el Congreso Nacional fue de confrontación. En el marco de la Plenaria llegó a niveles de violencia verbal y física (tirar objetos hacia el sector en las gradas donde se situaban, colocar gente de aparato de ATE con bombos para silenciar las consignas). Cabe una discusión con los compañeras/os sobre el nivel de conciencia del conjunto allí reunido, el proceso de fractura y transición de la mayoría de los trabajadores presente con la concertación de clase, el peso del escenario montado y de los aparatos gremiales. Y fundamentalmente el lugar que pudo haber ocupado ATEN como eje aglutinante de la oposición y con una política de masas hacia esa base heterogénea y con niveles distintos de comprensión y conciencia.
Al verse impedidas de tomar la palabra en la Plenaria y plantear un contradocumento al leído por la Comisión de Educación, la dirigencia de ATEN emitió de inmediato un volante mediante el cual apuntaban a la conducción de CTERA por su metodología burocrática y proponía el prorama votado en el Pre-Congreso regional: Derogación de la Ley Federal de Educación y Ley de Enseñanza Superior; No a la ley de Financiamiento; Aumento del presupuesto para educación en base al no pago de la deuda externa; Plan de lucha nacional.
# Un dato a tener en cuenta es la disputa dentro de la Mesa Nacional de la CTA. Las definiciones del secretario general de la CTA el primer día del Congreso, al levantar la bandera de la autonomía y una crítica muy dura a la llamada tercera vía, marcan una toma de distancia con la Alianza. Debemos ver en este cuadro su posible papel de retaguardia estratégica en un eje contenedor del descontento social articulado por la iglesia. Sabemos del lugar de la CLAT en la CTA. El tono opositor al gobierno vertido por altos funcionarios religiosos en las semanas posteriores al Congreso es un elemento más en el análisis.
La relación de fuerzas se inclinó a favor del aparato de la CTERA. La apertura y cierre de las sesiones por parte de la conducción del gremio docente implicó la subordinación de la Mesa Nacional al manejo del gremio docente. Más allá de sectores ligados al duhaldismo, a Izquierda Unida, u otros, el aparato de CTERA apareció con una política clara: la subordinación de los trabajadores a las estructuras políticas de la oposición patronal de la Alianza.
La mención de la secretaria general de CTERA con relación a las deudas amerita un comentario. Al explicar la insistencia en el no pago de la deuda externa recordó que “habría que hablar también de la deuda ecológica”, el problema de la destrucción de las especies. La necesidad de reparar el olvido hacia el medio ambiente, no alcanzó para recordar el papel cumplido en Europa por el partido Verde, con el total apoyo a los bombardeos de la OTAN a Yugoslavia en defensa de los derechos de la naturaleza y de los humanos.
Las definiciones ideológicas tuvieron como portavoz al mentor de los Encuentros hacia un Nuevo Pensamiento (dentro de la CTA), de clara raíz antimarxista. El vocero del Instituto de Formación y Capacitación de la Central fue un cuadro de CTERA.
8. El Congreso puso en evidencia la debilidad del sector hegemónico en la conducción
de la CTA (crisis en los gremios ATE y CTERA), que debió manejar un delicado equilibrio y actuar con extrema prudencia para evitar mayores sobresaltos en las deliberaciones. Los dirigentes se abstuvieron de forzar una definición política del Congreso a favor de la Alianza, como reclamaban fuerzas de esa coalición. Tampoco hubo una condena o delimitación clara con la Alianza. Faltó fuerza en el Congreso para imponerla. Estuvo sí presente en el trabajo en Comisiones.
Las causas decisivas para no resolver estas contradicciones estuvieron en el conciliacionismo de clases todavía predominante en la conciencia de este activo sindical y la ausencia de una fuerza organizada sobre bases clasistas, con la capacidad y el vigor suficientes como para presentarse como alternativa. Rémora ideológica y dispersión extrema de las fuerzas antimperialistas y anticapitalistas.
En conclusión, el II Congreso de la CTA ha demostrado su imposibilidad de transformarse en una Central Sindical alternativa. No ha conseguido crecer cuantitativamente y menos incorporar a sectores industriales de peso, con lo cual en lugar de ser eje de unificación revierte en mayor división. La separata de Crítica decía en uno de sus párrafos que no hay caminos intermedios en épocas de crisis mundial del capitalismo: o se defiende hasta las últimas instancias y en todos los terrenos un programa de independencia de clase y cambios estructurales del sistema, o se va como empleado sin jerarquía de los partidos patronales a contribuir en la aplicación de los brutales planes del capital para afrontar la crisis que lo pone en jaque.
# La aclamación de Plan de Lucha, movilización y paros votados por el Congreso chocará no sólo con el alineamiento con la Alianza, sino con el hecho objetivo de que la mayoría de la clase trabajadora está fuera de la CTA. La postura adoptada por la CGT en la última semana llamando a la unidad del movimiento obrero es un detonante más para pintar las consecuencias de la creación artificial de una estructura de central sindical. Esta fractura no puede resolverse dentro de la CTA.
# En esta perspectiva, dirigentes y militantes de la CTA comprometidos con los intereses de los trabajadores tendrán una perspectiva sólo si desde fuera, desde las raíces de nuestra clase, se logra articular una fuerza propia, de masas, que resuelva con el máximo de democracia los innumerables conflictos y controversias que se plantearán a una fuerza nueva.
# Es evidente más que nunca, para quienes se plantean esta construcción de manera genuina que cada paso, cada llamamieto, cada línea escrita debe ser transparente para ese conjunto de miles y miles de trabajadores/as y jóvenes dispuestos a enfrentar la propuesta de sumisión y superexplotación.
# El paro y movilización en todo el país votado para el 6 de julio por los congresales de la CTA en Mar del lata puso en evidencia la inexistencia de la CTA como gravitación real en el movimiento demasas.
 
Plenario Nacional del 9 de julio
No pudo darse en esa reunión un salto cualitativo de las fuerzas existentes. Las reuniones previas evidenciaron urgencias por consolidar una Mesa de Dirección y estructurar un aparato político, utilizar los nombres de los integrantes de esa Mesa para salir afuera con volantes, por internet y surgieron las diferencias en los criterios de construcción se precipitaron.
El Plenario se realizó en la CTA pese a la ofensiva de su conducción por impedirlo. La reunión congregó alrededor de 120 participantes de los cuales 50 eran miembros o allegados a la PAT. Hubo afirmación de principios básicos sobre la conformación de una fuerza política de masas y descentralizar el trabajo en Regionales.
Tres puntos generaron arduas discusiones: el programa, la actitud frente a las elecciones y la coordinación de tareas comunes. El electoralismo aportó confusión a los debates. A la propuesta de un sector ex -MST de incorporar un miembro de Zárate a la Mesa, sostuvimos la necesidad de insertarse en las bases y de erradicar cualquier forma superestructural cristalizada.
El balance del camino recorrido hasta allí y el Plenario del 9 mostraron que no había salto cualitativo; que el nivel alcanzado no podía ser eje de referencia para construir un núcleo político para la edificación de masas.
El 7 de agosto en la sede de la UT debatimos estos temas para precisar:
# que no había base de trabajadores como para converger en una instancia mayor.
# que debíamos mantener el intercambio de materiales, experiencias, pero continuar cada uno con su metodología (por cierto diferente), caso contrario al no existir base de masas real, culminaríamos en una habitual discusión de activismo de izquierda.
 
Nuestras Tareas
# En la raíz de este desenlace está el hecho determinante de la etapa: la ausencia política del proletariado. La falta de protagonismo de la clase obrera implica la omisión de la única fuerza social capaz de encabezar una propuesta política alternativa. Esta realidad impide una convergencia real por una herramienta política de los trabajadores. Esto no implica desconocer el estado de ánimo proclive a nuestra prédica; la instalación de este debate en un arco importante del activismo sindical, social y político que significa un cambio valorable con relación a nuestro aislamiento anterior.
# Nuestra táctica deberá prestar atención a estas búsquedas y contribuir a estas discusiones, transitar todo camino unitario donde se vea una posibilidad, participar pero no integrarnos en el plano organizativo si no hay signos realies de un cambio en la situación.
# De aquí hasta octubre el Voto Protesta será el centro de nuestra actividad, con el objetivo de confluir con otros agrupamientos y planificar un trabajo masivo de propaganda en todos los planos posibles: gráfico, oral, escrito;
# La coordinación debe tener en el marco de oposición, antimperialista, anticapitalista amplitud para contener distintos niveles de acuerdo: desde el más genérico y amplio del repudio; precisiones programáticas sectoriales y regionales hasta la construcción de una herramienta política de masas.
# Participar, con documento y si fuera posible personalmente, en la convocatoria realizada por la CUT/Brasil al II Encuentro Internacional frente al Neoliberalismo y la Globalización a realizarse entre el 1 y 3 de septiembre en Río de Janeiro. Participarán otras centrales como la CTC cubana, la CGT de Francia. Los compañeros se proponen realizar junto a esta iniciativa una reunión del bloque de oposición de izquierda de la CUT para el día 4 de septiembre con el objetivo de discutir entre sectores de la izquierda sindical una red de solidaridad.
# Prevemos un cambio de etapa en el movimiento de masas. A diferencia del Congreso anterior de 1997, donde la previsión era de reflujo y repliegue sistemático. La tendencia actual es diferente. Vemos que las reivindicaciones contenida estallarán. Las luchas defensivas de hoy han alcanzado niveles inéditos (en los últimos tiempos) de enfrentamiento con la represión policial y de gendarmería. Los temores acumulados por la desocupación se combina con un estado de descontento y ebullición.
# Debemos prepararnos y tensar la organización para cuando la clase se movilice.
 
La etapa de transición en la conciencia y organización de los trabajadores, el tránsito incompleto en la ruptura con la colaboración de clases, facilitó la aplicación por parte del capital de las medidas requeridas por la crisis. La desmovilización, apatía, desmoralización visibles se cruza con el descontento y las explosiones de protesta y sigue estando en disputa, en un cuadro mayor de crisis, el signo ideológico, político y organizativo que adopten las masas en el próximo período. Un destacamento revolucionario debe prepararse para afrontar esta pelea en todos los planos.

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