Destacamento en la construcción de un genuino Partido de los Comunistas en Argentina
y por la recomposición de las fuerzas revolucionarias marxistas en todo el mundo

 

Unión de Militantes por el Socialismo
Textos del Primer Congreso Ordinario

Informe y Balance del Secretario General saliente

La siguiente es la versión editada de la intervención del compañero Luis Bilbao como apertura del Primer Congreso Ordinario de la UMS. Se incorporan aquí algunos conceptos de los muchos que debieron ser omitidos por razones de tiempo. Para quien esté interesado en conocer la versión textual del informe está a disposición la versión grabada, que además incluye una intervención del Secretario General entrante, compañero Norberto Bacher, y una de las intervenciones de la UMS en el VIIº Encuentro del Foro de São Paulo.

Compañeras, compañeros, ante todo, permítanme transmitirles la honda satisfacción que siento al inicio de este Primer Congreso Ordinario de la UMS. Han sido tres años de muy duro trabajo, de un esfuerzo, un sacrificio muy serios de no muchos compañeros en un sentido, pero sí de muchos en otro sentido. Porque en aquel momento éramos muchos en relación con lo que estaba pasando, cuando los comunistas, como nos recordaba recién el compañero Eris, no se encontraban tan fácilmente por el mundo. Entonces, en ese sentido éramos muchos.

En la discusión de este informe veremos si efectivamente este esfuerzo ha sido exitoso o no, si tendrá o no trascendencia. Pero aun si llegáramos a la conclusión de que no fue exitoso y de que no tiene trascendencia (les adelanto que no es mi opinión), debería sin embargo pesar mucho el esfuerzo mismo. Porque las batallas no solamente cuentan por su resultado. Las batallas cuentan por ser o no ser dadas y quienes emprendimos esta batalla, nos dispusimos a librar este combate, nos merecemos, todos y entre todos, un respeto, una consideración, un cuidado, una responsabilidad muy grandes porque hemos puesto la vida en esto.

Espero que este sentimiento conjunto, de alegría profunda -no una alegría de castañuelas sino profunda- la de la persona que se siente bien parada porque ha hecho lo que debía hacer; mejor o peor, pero ha hecho lo que debía hacer; espero digo que esa alegría, esa satisfacción y el respeto sean los dos ejes que guíen la conducta de este Congreso, cuya responsabilidad tiene esta Mesa de Presidencia.

El mundo, tres años atrás. Cuadro general

# situación de los países imperialistas

Para hablar de la UMS tenemos que hablar sobre qué era el mundo hace tres años. Se podrían hablar muchas horas y yo intentaré resumirlo, porque la intención inicial era comenzar este Congreso el viernes por la noche y que este informe pudiera tener por un lado una extensión mucho y por otro lado que los compañeros congresistas pudieran tener buena parte de la noche para masticarlo, debatirlo e intervenir al otro día. No fue posible por razones prácticas entonces todo lo vamos a comprimir.

Pero, antes de hablar del mundo en que nació la UMS creo que es ineludible decir dos palabras sobre el mundo en el que estamos desarrollando este Congreso.

Hay un dato nuevo al margen de los detalles que todos ustedes conocen (hemos aportado un documento sobre la situación económica mundial [*]y en el último un Comité Central hubo un largo informe y un debate profundo sobre este tema). Entonces no entraremos en los detalles, pero sí en lo que es para mí una conclusión de esta situación. Hay un dato nuevo en la realidad mundial, absolutamente nuevo, a partir del día 27 de octubre pasado.

Hasta esa fecha el capitalismo en su ofensiva internacional, o como la llamamos nosotros, contraofensiva global estratégica tenía a su favor no solamente la decepción planetaria que significó el derrumbe de la primera experiencia socialista de la humanidad en la Unión Soviética, tenía no solamente recursos técnicos y económicos como para manipular la opinión pública mundial a partir de la caída de la Unión Soviética, sino que además tenía, en apoyo de esta contraofensiva desde el punto de vista ideológico y frente a las masas del mundo (no frente a la burguesía, sino incluso frente a las masas trabajadoras), algo material en su apoyo.

Hubo una crisis importante bursátil en 1987 y eso no había degenerado en una depresión mundial. Y no sólo no había degenerado en una depresión mundial sino que había un sector del planeta económicamente subdesarrollado que crecía y crecía y era presentado ante el mundo como el modelo para resolver los problemas del atraso, para resolver los problemas del hambre, la desocupación, la miseria, la degradación humana.

El capitalismo, decían, es lo que puede resolverlos y con esta noción, ideológicamente falsa pero con el apoyo material de números y realidades concretas detrás de esto, fueron ganados no sólo los que están fácilmente proclives a ser ganados por esta noción, es decir los intelectuales de la pequeña burguesía, los políticos de las clases medias. También fueron ganados muchos hombres de izquierda que se llaman marxistas y que se llaman comunistas y que se pasaron con arma y bagajes a la noción del reformismo, incluso definiéndose como revolucionarios. Porque además de toda la parafernalia ideológica había una fuerza material. «Miren Corea del Sur», nos decían, «era un país miserable, fíjense como crece, está invadiendo el mundo con sus mercados, si seguimos ese camino vamos a conseguir desarrollarnos».

Esta noción tuvo durante una década un peso político enorme compañeros. Bueno pues: esta noción no existe más y la inexistencia de este dato, la inexistencia de un ejemplo en cualquier parte del planeta capitalista para decir a las masas, aquí va bien, cambia un estado de cosas a nivel mundial y nos abre la posibilidad a los revolucionarios de todo el mundo de retomar la iniciativa en la lucha ideológica, de levantar, no ya en pequeño como lo hemos tenido que hacer hasta ahora, las banderas del socialismo, del comunismo, de la revolución proletaria. Nos da la posibilidad en términos históricos de que se inicie una nueva etapa de desarrollo del movimiento anticapitalista mundial sobre la base de una confirmación fuera de discusión: el capitalismo en ninguna de sus partes hoy es un ejemplo válido para nadie.

En Estados Unidos en los últimos diez años el salario promedio de un obrero industrial cayó el 20%, en período de crecimiento económico. En España hay un 21% de desocupación, en Francia, en Alemania, en Bélgica, en Italia, porcentajes un poco menores pero de todas maneras altísimos y cada vez con recortes mayores a aquello que disfrazaba esta desocupación masiva, que eran los subsidios a los desocupados. No se pueden dar más esos subsidios porque los déficits son descomunales.

Esos países tampoco son modelos para la humanidad, pero no ya en la teoría. No hay que ir a explicarle la teoría de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia a las masas, hay que decir miren lo que pasa en Estados Unidos, en España. Y ahora, concretamente miren lo que pasa en los países puestos como modelo, en los llamados tigres asiáticos. Esto es un dato absolutamente diferenciador respecto del mundo que teníamos hace tres años, del mundo en el cual tuvimos la determinación, la osadía de fundar la UMS.

Cuando nosotros preparamos los documentos fundacionales de la UMS establecimos con toda claridad que el mundo estaba en una crisis capitalista, dimos todos los datos, todas las cifras, todos los estudios para mostrar que la crisis era del capitalismo y no de otra cosa y que se iba a manifestar más tarde o más temprano.

Pero el documento nuestro (no se si todos los compañeros lo tienen en la memoria) llegó a registrar que Estados Unidos (1994) había empezado a salir de la recesión de 1990 e iniciaba un período de crecimiento. Lo registramos, pero insistimos en que estábamos en medio de la crisis y que ese crecimiento se inscribía en un ciclo largo de crisis económica internacional. Acertamos con las dos cosas; pero hubo un punto en el que no acertamos y corresponde que lo miremos con mucho cuidado en sentido autocrítico.

Nosotros no podíamos prever, y no lo podíamos hacer en ningún caso, porque una organización revolucionaria incluso si fuera incomparablemente más grande que la nuestra, no tiene los elementos para poder saber exactamente los datos sobre cómo evoluciona la situación económica mundial.

Pero no es por esa carencia que nosotros cometimos un error. En la definición de cómo evolucionaría la crisis económica internacional, jugaba un papel fundamental otro factor, que nosotros sí podemos conocer, que es el estado y el tipo de actividad de los trabajadores de todo el mundo.

Y aquí fíjense la paradoja, en la cual creo que este Congreso debe reflexionar. Nosotros somos unas de las muy pocas organizaciones -si exceptuamos a aquellas organizaciones que, provenientes del tronco stalinista, entendieron a la caída de la Unión Soviética como una catástrofe y no vieron la ambivalencia del fenómeno- fuimos una de las escasísimas organizaciones en todo el mundo que no vio unilateralmente la caída de la Unión Soviética, que dijimos que había en eso un factor importante positivo en el sentido de que era el derrumbe de la burocracia stalinista, pero que dijimos al mismo tiempo, esto es una derrota de la clase obrera mundial. Está en nuestros documentos fundacionales. Es uno de los méritos de esos documentos. Sin embargo, después de haber dicho esto, no medimos correctamente en nuestra actividad hasta dónde era cierto esto.

En nuestros análisis quedó siempre presente, pero de manera implícita, no explícita, que estábamos en medio de una derrota, que la clase obrera mundial había sufrido una derrota y que la íbamos a pagar necesariamente, pero después en el día a día no lo seguimos. Falló -y este es el primer punto de señalización- el funcionamiento orgánico de la dirección de la organización, concretamente de su Comité Central, que es el organismo que debe estudiar esto, porque el Comité Ejecutivo (y ya vamos a ver los errores que cometió el Ejecutivo), está siempre apremiado por los hechos cotidianos y no tiene la posibilidad práctica de asumir el estudio, el análisis, el seguimiento de estas cuestiones.

Perdimos de vista que la caída de la Unión Soviética había producido un impacto muy superior al que nosotros estimamos, no sobre las masas soviéticas simplemente, sino sobre las masas trabajadoras de todo el mundo. Pero además esto se traduciría en un impacto demoledor sobre la intelectualidad de todo el mundo. Y estos dos factores sumados a la manipulación ideológica del imperialismo y al factor material que tenía detrás, habría de prorrogar durante mucho tiempo la sensación de confusión total, de mundo sin salida, y sobre esta base el enemigo pudo tener una victoria circunstancial de extraordinaria importancia, como fue ganar la conciencia de los jóvenes durante todo un período, convenciendo a los jóvenes del mundo de que lo único que quedaba era adecuarse al sistema capitalista; de manera tal que los jóvenes se dividieran en dos fracciones: aquéllos que buscarían con uñas y dientes incorporarse al sistema capitalista y aquéllos que entrarían en la más profunda depresión y falta de futuro.

La combinación de todos estos elementos, compañeros, fue un factor político que nosotros no medimos en su tiempo con precisión; un factor político que postergó la realización de aquella crisis económica que sin embargo continuó latiendo.

La crisis económica del capitalismo explota tarde o temprano pero el tarde o temprano lo define el hecho de que delante de las medidas que toma el capitalismo para autodefenderse, haya alguien que se resiste. Y lo cierto, lo fundamental, es que durante todo este período, delante de esas medidas brutales de resistencia del capitalismo, no hubo resistencia del proletariado. Esto no excluye desde luego una suma innumerable de luchas en todo el planeta; pero resistencia del proletariado es mucho más que alguna lucha, por importantísimas que sea, o miles de luchas, por importantísimas que sean. Resistencia del proletariado significa lucha con un programa y con una dirección política dispuesta a asumir el poder político. Porque en el medio de una crisis capitalista o se resuelven los problemas de la humanidad sobre la base de la toma del poder político o se aplica el programa de salvación de la burguesía, es decir de destrucción de las masas.

En el primer período de nuestra organización teníamos esta situación y no la medimos con precisión, esto tiene muchas implicancias. Si bien en última instancia esto se entronca con la debilidad no resuelta de las fuerzas revolucionaras marxistas a escala mundial, no podemos dejar de señalar esta deficiencia -que lo es en primer lugar de la dirección de la UMS- pero que indica igualmente una ausencia de vigor para el estudio, el debate y la elaboración política de la organización como tal.

En el caso específico que estamos considerando, esta debilidad tuvo influencia directa en nuestra interpretación de la situación propia.

Para tomar un ejemplo concreto, veamos al proletariado brasileño y al PT en particular. El documento del Congreso fundacional registró correctamente que "En las recientes elecciones de Brasil la burguesía yel imperialismo lograron evitar la radicalización acelerada en todo el Cono Sur a que habría dado lugar una victoria del PT".

Esto fue un intento de adecuación correcto. No sólo señalamos el hecho: apuntamos a sus consecuencias. Continuaba diciendo el documento votado: "El éxito coyuntural del capital tiene como contrapartida un precio a pagar por parte de las masas trabajadoras no sólo de Brasil. Previsiblemente, el impacto se traducirá próximamente en las elecciones de Uruguay y Argentina, no ya en términos electorales, sino sobre todo en un circunstancial fortalecimiento de las posiciones que sostienen la imposibilidad de romper con la camisa de fuerza del sistema capitalista".

En la frase siguiente del documento se puede leer: "El desplazamiento hacia la derecha [esto está escrito en 1994, cuando fundamos la UMS] de las capas medias verificado en Brasil se hará sentir igualmente en nuestros países". Y concluía: "Igualmente el impacto negativo del resultado electoral pesará coyunturalmente sobre cuadros, cuadros medios y militantes sindicales, particularmente en Argentina, debilitando la posibilidad de que miles de dirigentes y activistas se lancen a la acción política independiente".

La caracterización era correcta, era cuidadosa y era minuciosa, pero no la tradujimos, no hubo un trabajo de elaboración política de esta caracterización general.

En el día a día de la organización, no observamos la evolución a la luz de aquellas previsiones ni sacamos todas las consecuencias de ellas. Mucho más que en lo señalado respecto de la situación del proletariado mundial, aquí puede verse una debilidad en el debate político del Comité Central; debilidad que naturalmente se traslada a toda la organización y de cuya responsabilidad primera no puede dejar de hacerse cargo esta secretaría general.

¿Cómo se traduce concretamente esta debilidad? Digámoslo a manera de esquemático resumen del debate que debe hacer este Congreso: la UMS no extrajo con la celeridad y la profundidad necesarias las conclusiones respecto de las barreras objetivas que se levantaban frente a su propuesta de herramienta política de los trabajadores, con lo cual en no pocas oportunidades orientamos incorrectamente nuestras fuerzas, tratamos de resolver con voluntad lo que no podíamos hacer por la omisión de decenas de miles de cuadros y activistas.

Sobre esta dificultad, deberá trabajar este Congreso: cómo se resuelven estos problemas; cómo una organización pasa efectivamente del análisis general a la traducción política cotidiana.

# situación de la ex URSS y los países del ex Pacto de Varsovia

Para seguir con el panorama de aquel momento: hicimos una caracterización correcta de lo que pasaría en la Unión Soviética. No tenemos nada que corregir. En todo caso, nos quedamos cortos. Dijimos que no se iría al capitalismo, que no habría una reorganización clara en pro del socialismo, que se iba a quedar en un estado intermedio y de caos creciente. Esto es lo que está pasando en la ex Unión Soviética; no hace falta que dé detalles. Y si nos quedamos cortos en algo fue en la magnitud extraordinaria del caos. El hecho es que pese a la magnitud del desastre económico y social ya comprobable en 1994, todavía no se trazaban líneas claras en las fuerzas sociales y políticas opuestas al curso impreso por el intento de acelerado retorno al capitalismo. Esa indefinición, no sólo prolongaba la capacidad de acción de las fuerzas procapitalistas y del imperialismo en su conjunto, sino que gravitaba a su vez sobre el conjunto de la izquierda mundial. En este punto, podemos mirar nuestra posición sin correcciones significativas, excepto en todo caso el señalamiento de que -si hubiésemos tenido las fuerzas necesarias- hubiese sido necesario seguir más de cerca aquella evolución, incluso enviar militantes para tomar contacto directo con la situación y con las fuerzas de vanguardia en aquella región del planeta. Pero eso estaba y está fuera de nuestro alcance. Y sería absurdo hacer una autocrítica por no haber hecho lo que no podíamos hacer. Sí importa subrayar, en cambio que la evolución de la situación allí no contradijo nuestras presunciones.

#situación en América Latina

En cuanto a América Latina, los documentos del Congreso Fundacional sostienen y arman a la organización para todo el período que pasó y es la base para seguir comprendiendo lo que viene. Había cuatro o cinco puntos fundamentales para rescatar de nuestra caracterización de la situación en América Latina:

a) "La etapa en la cual la línea fundamental del movimiento político estuvo determinada por la transición de dictaduras militares a gobiernos constitucionales, se ha cerrado"; esto es importante porque vemos situaciones en numerosos países donde, no en forma de golpe de Estado, pero la evolución no es de profundización de la democracia, como nos proponen todos los reformistas, sino a la inversa. Aun con gobiernos constitucionales el poder está centralizado en el Ejecutivo y los legislativos carecen de poder, aparte de que carecen de representatividad real de las masas; pero esa es otra cuestión, además hay una centralización en el Ejecutivo en prácticamente todos los países, que gobiernan al margen de sus Congresos. Esto es una forma diferente de los golpes de Estado que teníamos previamente por la sencilla razón de que aquéllos golpes de Estado hoy son impracticables.

b) Otro aspecto que vimos fue el impacto ya señalado de las elecciones presidenciales en Brasil y lo que pasaría, pero también acá fuimos lentos e imprecisos. Porque marcamos como leí recién cuál sería el impacto sobre los trabajadores y sobre la vanguardia y sobre el propio PT. Y luego en distintos medios a través de artículos propios y fundamentalmente de algunos dirigentes del PT, de su ala izquierda, fuimos señalando el hecho de que el PT se desplazaba hacia la derecha. Atención: no toda la dirección y mucho menos todo el PT. Pero sí su dirección efectiva. Lo cual abrió una situación de crisis irresoluble en lo inmediato por la paridad de fuerzas, pero que en los hechos coloca a esa fuerza política de enorme gravitación sobre el curso de la izquierda continental en la defensa del statu quo, es decir, en la vereda opuesta a la que se ubicó en su último Congreso previo a las elecciones de 1994. Y este hecho tuvo y tiene implicancias directas en nuestra realidad local, frente a la cual nos hubiésemos posicionado con mayor acierto -al menos en asignación de nuestras escasas fuerzas- si hubiésemos llevado hasta las últimas consecuencias nuestra observación sobre el curso del PT. Esto de ningún modo invalida, como veremos en su momento, los lineamientos políticos centrales de la UMS en su accionar nacional. Pero sí demuestra, otra vez, una ausencia de debate profundo y sistemático como sustento de una línea precisa de intervención.

c) Otro punto en el que no nos confundimos fue respecto de que estábamos en el período final de la agonía definitiva, irreversible, de los movimientos populistas nacional-burgueses. Señalamos algo que fue un acierto aunque hoy no se vea con toda claridad, de manera que tal vez valga la pena discutirlo: textualmente dice el documento "1994 es el año que con nitidez empieza a cambiar la correlación de fuerzas en detrimento de Estados Unidos…", este es un factor fundamental para entender la situación mundial.

d) Otro aspecto correcto fue marcar la batalla estratégica entre tres corrientes filosófico-políticas por la conquista de las masas: la socialdemocracia, el socialcristianismo y el marxismo"; este último en una situación de inferioridad total, pero nosotros habíamos señalado y está en los documentos, que hasta 1994, el PT no había sido conquistado por la socialdemocracia. Y esto era verdad. En el último Congreso antes de las elecciones en Brasil ganó la izquierda y hubo una neta definición en torno a la oposición a todas las concepciones socialdemócratas y muy particularmente a la de contribuir a la gobernabilidad de los Estados. Esto era verdad en el momento en que lo escribimos. Pero a partir de 1995 dejó más y más de ser verdad. Y nosotros lo fuimos registrando en el plano político general, pero no asumimos en todas sus consecuencias el hecho de que la socialdemocracia, que no nos había podido ganar una batalla hasta 1994, nos la ganó a partir de 1995. La evolución por ejemplo del CTA es inexplicable sin esto. No es una cuestión de palabras, no es una cuestión de análisis en el aire. Sin esta victoria de la socialdemocracia en Brasil no hubiera ocurrido lo que ocurrió en el CTA. Tal vez algunas fuerzas, las principales, estarían haciendo lo que hacen hoy, pero la izquierda hubiese tenido otro margen de acción y dentro o fuera del CTA estaríamos en otra situación. Pero estamos donde estamos porque en el país más importante de la región para nosotros, hubo una gran victoria de la socialdemocracia. Y la victoria del enemigo se paga.

e) Finalmente hicimos una caracterización en la que no nos equivocamos y acá no hay mérito alguno si es que en nosotros hay algún mérito; y es que la Revolución Cubana iba a resistir; que iba a resistir profundizando sus posiciones de organización comunista. Volveremos sobre este punto.

Desde la perspectiva de hoy, podemos reivindicar la corrección de aquel análisis. No obstante, aquí podemos ver tal vez el punto más importante en el que nuestra óptica general no fue traducida a la coyuntura particular. Porque el curso de los acontecimientos y, muy ostensiblemente, la situación actual, confirman el análisis de los documentos aprobados en el Congreso fundacional. Pero el paso del análisis al accionar político requiere constantes precisiones, adecuaciones, correcciones.

El documento que la UMS elaboró para el IV Encuentro del Foro de Sao Paulo, en 1995, constituye un paso en el sentido de precisión y adecuación, cuando señala que la crisis financiera de México cierra una etapa. Pero después de esa oportunidad avanzamos poco o nada en ese sentido. Es decir, incurrimos en la debilidad de no extraer todas las conclusiones políticas y prácticas de nuestros propios análisis. Otra vez en este caso, aunque en todos nuestros análisis y posicionamientos estuvo implícita la conclusión de que el movimiento obrero no reaccionaba a escala continental ni local contra las medidas con las que el imperialismo y las burguesías dependientes afrontaban la eclosión de la crisis, no tradujimos esto a nuestra práctica concreta.

Véase bien: en artículos y documentos, propios o tomados de dirigentes del PT, registramos y denunciamos el curso hacia la derecha de la mayoría en la dirección de ese partido. Pero no corregimos lo que hasta 1994 era una afirmación correcta y que consta en aquellos documentos: "Un dato fundamental, potencialmente decisivo para el presente y el futuro desarrollo de esta situación es el fracaso de la burguesía brasileña en su explícito propósito de asociar a la organización política de los trabajadores en la tarea de mantener la gobernabilidad del sistema".

# situación en Argentina

Respecto de la situación argentina de hace tres años, creo que el documento aprobado por el Congreso Fundacional puede ser hoy puesto bajo la lupa y resistir la prueba. Fue un trabajo de elaboración colectiva, en el cual participamos unos 25 o 30 compañeros durante tres o cuatro meses debatiendo en el mayor nivel de que fuimos capaces y con un altísimo grado de fraternidad y de compromiso. Y creo que todo eso se ve en el documento.

En todo caso vuelve a suceder lo que en el plano general: la UMS no tuvo toda la capacidad para traducirlo en acción política efectiva. Aquí hay responsabilidades de individuos, de organismos. Pero la responsabilidad primera cabe al secretario general de la organización que no fue suficientemente capaz de organizar la fuerza con la que contábamos para llevar adelante esa tarea; para que el Comité Central, que es el organismo que debe hacer esto, armara al Comité Ejecutivo para poder llevar adelante esta tarea.

Ahora bien, las autocríticas deben ser honestas y hechas sobre la base de la realidad. Nosotros vivimos una realidad muy difícil, partiendo de un grupo muy pequeño y luego se nos sumaron algunas discusiones desencaminadoras, que nos hicieron perder tiempo y nos hicieron perder metodología. Debiéramos haber tenido más rapidez y lucidez para poner los ejes verdaderos de discusión donde deben estar.

De manera que, a la hora de un balance autocrítico, podemos y debemos reafirmar nuestros documentos fundacionales; pero es imperativo reflexionar y actuar sobre esa dificultad para dar continuidad permanente al estudio, el debate, las consecuentes correcciones de aquellos lineamientos generales y su traducción en la práctica.

Asimismo, resulta aleccionador observar el papel clave de una dirección política en la tarea de ahondar a partir de un análisis general y extraer de él todas las conclusiones, en todos los órdenes. Una dirección ejecutiva, apremiada sin cesar por los acontecimientos, es por regla general incapaz de llevar a cabo aquella tarea. Su realización es por tanto una función inexcusale e indelegable del Comité Central.

A partir de la experiencia vivida durante estos tres años desde la Secretaría General de la organización, les digo que debemos pensar con muchísimo cuidado cómo vamos a elegir un nuevo Comité Central. Porque el organismo que desarrolla esta tarea es el Comité Central. Después otros compañeros van a exponer sobre qué características debe tener un miembro del Comité Central. Yo les digo: la tarea que tiene que cumplir es la de traducir los análisis generales a políticas concretas, que luego ejecutará un Comité Ejecutivo. Esa capacidad esencial tiene que tener un Comité Central.

Pero un miembro del Comité Central no pende del aire; pertenece a un núcleo y en general es el transmisor de lo bueno y de lo malo de su núcleo de base. De modo que, en última instancia, la salubridad de un Comité Central depende de la existencia, del funcionamiento y del carácter que tenga cada núcleo. Si el núcleo no funciona bien, aunque el Comité Central esté formado por luminarias revolucionarias, no va a cumplir su cometido.

Esta es la primera conclusión que saco de esta mirada hacia atrás de la UMS. Aciertos fundamentales en materia de análisis general.

Los dos grandes aciertos políticos de esta organización donde pudo traducir sus ideas generales, aquella noción doble y tan difícil de ser entendida por los cuadros: construcción de partido de masas y construcción de partido marxista-leninista, fueron la conformación de la Lista Agustín Tosco y el Voto Protesta.

Son dos victorias políticas que si bien demuestran que existieron desfasajes importantes en nuestra capacidad para traducir análisis en política, hubo también capacidad política de esta organización; de intervenir o por lo menos de encontrar las líneas con las cuales intervenir en el movimiento de masas con nuestra política.

Y lo hicimos exitosamente. De un pequeñísimo grupo de propaganda, salimos tras la campaña de la Lista Agustín Tosco con una presencia política nacional, con cuadros visualizados a nivel nacional y con una idea diferente a las que presenta el conjunto de la izquierda, ya presente en el activismo sindical de todo el país. Esto es lo que significó aquel acierto en el plano de la política en el movimiento obrero.

La propuesta de Voto Protesta fue la traducción de lo mismo pero no ya para el movimiento sindical, sino a un desafío totalmente desproporcionado para las fuerzas de la UMS: ir a decirle a 35 millones de argentinos: esto es lo que debe hacer este país para salir de donde está; y estos son los que lo tienen que hacer, es decir, ustedes. Creo que podemos estar orgullosos por haber encontrado esta traducción política de una línea general.

Adoptamos esta línea en febrero de 1997, recuerden que la mayoría de las organizaciones de izquierda definieron su posición electoral después de julio o agosto. En febrero aprobamos esta línea primero en el Comité Ejecutivo y luego en un Comité Central del mes de marzo se aprobó esta posición y se puso en marcha.

Cuando aprobamos esta línea dijimos claramente que éste era un desafío político que bajo ningún punto de vista podíamos eludir; pero que debíamos tener claro, tan claro que lo colocamos en un recuadro en la página tres de Eslabón, que si no lo tomaban las masas a través de organismos de masas, si no lo tomaban sindicatos, si no lo tomaban partidos de izquierda con más fuerza que nosotros, se transformaba en una consigna propagandística; que debíamos levantar, pero que no podíamos suponer que iba a torcer el curso de la situación política nacional. Pero aclarando: si ocurriera lo contrario, torcíamos el curso de la situación política nacional.

Y hoy, después de lo ocurrido, sigo diciendo: si hubiese sido posible aunar la fuerza de todos los partidos de izquierda primero; tras el programa -que era perfectamente aceptable por los partidos de izquierda- y luego a direcciones sindicales, que rompieran con la lógica que les había impuesto la evolución de la CTA, si esto ocurría podíamos producir un golpe político a nivel nacional. Porque el descontento, el hartazgo de las masas argentinas con la situación actual es profundísimo. Y la prueba está que allí donde se pudo hacer mínimamente esto, la respuesta vino. Nos referimos exclusivamente a Córdoba. Allí se hizo y prendió. En otros lados se hizo y no prendió. Podemos discutir por qué no, pero no conseguimos que Comisiones Internas, Comisiones Barriales y organizaciones revolucionarias más pequeñas o más grandes asumieran esto. No lo conseguimos. En Córdoba los compañeros llevaron la idea en una primera reunión y como dice el informe que ustedes habrán leído, para la segunda reunión el grupo barrial al que habían llevado la idea ya tenía impresa la boleta del Voto Protesta. No tuvimos esta posibilidad en otros lugares. Habrá que ver si nos faltó energía, si nos faltó decisión o si fallaron las condiciones objetivas. Pero lo cierto es que fue un acierto político de magnitud.

¿Qué cambió en el mundo? ¿Qué cambió en Argentina? ¿Qué cambió en la UMS?

Así llegamos a un nuevo mundo. Porque es un nuevo mundo el que viene después del 27 de octubre, que casualmente está después del 26 de octubre. En esta fecha las masas argentinas expresaron su opinión política. Y ganó (porque se gana con los votos válidos no con los inválidos o con los votos que no se colocan en la urna), la expresión del reformismo burgués más liberal de derecha que uno podría imaginar. (Entre paréntesis hoy leemos en el diario que José Bordón volvió al Partido Justicialista). Esa hubiese sido la expresión más de derecha como lo fue en los años anteriores, pero no liberal, porque esa es fascista directamente; el candidato de los progresistas en las elecciones presidenciales fue un fascista. Ahora es una liberal de derecha. Algunos podrán decir que hemos avanzado.

Pero resulta que esta expresión liberal que sostiene cosas tan aberrantes como ser del mismo palo del hombre que representa al imperialismo mundial y dice cosas como que va a ratificar la continuidad del plan económico en vigencia, pero lo va a humanizar; esta expresión victoriosa que hubiese significado para nosotros un baldón impresionante por un tiempo muy largo (aunque los tiempos largos en Argentina sean cortos), el 27 se desmoronó. Porque la crisis bursátil internacional abrió un cuadro de situación en el cual no solamente no será posible de ahora en más dar absolutamente ningún beneficio a los castigados hasta ahora por la crisis y por la aplicación del plan, sino que habrá más personas en términos numéricos, víctimas de la crisis y las que ya somos víctimas de la crisis, lo seremos todavía más. Con la señora Fernández presidente, si es que hay elecciones en el 99.

El mundo ha cambiado radicalmente a partir de la explosión de la crisis económica. Las expresiones reformistas que estaban reemplazando, estaban adecuándose (fíjense que no es un fenómeno nacional: primero Blair en Gran Bretaña, después Jospin en Francia, Cárdenas en México, la Alianza en Argentina, probablemente la Alianza también ganará en Paraguay), estas expresiones reformistas que venían en reemplazo de las fuerzas que habían aplicado el plan de contraofensiva imperialista y que estaban totalmente liquidadas, estas fuerzas se van a quemar con una rapidez que incluso puede llegar a que les impida acceder al poder. Lo cual nos cambia completamente la situación y los pronósticos.

Sin embargo, tenemos que volver a la situación del mundo de hace tres años; volver a la situación del proletariado mundial.

Tres años después del Congreso Fundacional, podemos afirmar que muchos factores esenciales han cambiado en el escenario internacional. En primer lugar, y aunque esto podría muy bien no haberse manifestado antes de este Congreso, hemos asistido el 27 de octubre a un colapso bursátil que, además de ratificar nuestras aseveraciones respecto de la realidad del capitalismo mundial, actualiza la crisis y pone a la humanidad en el umbral de una nueva etapa. Remitimos a los/as delegados/as al documento titulado Contribución al debate sobre la situación nacional e internacional, distribuido a los núcleos con fecha 22/11/97, que reitera, complementa y detalla las posiciones expuestas ante el Comité Central del 1/11/97.

Tal como allí se expone, entendemos que la progresión de esta crisis bursátil en debacle bancario, crack industrial y consecuente depresión económica mundial, si bien no puede descartarse como posibilidad, no es la perspectiva más probable en lo inmediato ni en un mediano plazo. El concepto "mediano plazo" es sumamente elástico, porque depende en gran medida de la evolución política y en primer lugar de la conducta del proletariado industrial a escala mundial. Como quiera que sea, debe quedar claro que la no intervención del proletariado en el escenario político mundial con objetivos propios, lejos de resolver la crisis, la agravaría en todos sus términos y la colocaría en un plano diferente, porque todo el espacio quedaría ocupado por la ya declarada confrontación interimperialista, con el consiguiente riesgo de conflagraciones bélicas regionales y eventualmente mundial.

Es decir, ratificamos el carácter inexorable de la crisis capitalista de sobreproducción y la convicción de que la humanidad está, como afirmara nuestro Congreso Fundacional, ante la alternativa de socialismo o barbarie. Con el subrayado de que esa crisis ya ha transpuesto un nuevo límite, con el crack bursátil del 27 de octubre, y además de descargar nuevas calamidades sobre las masas de todo el planeta, acelera su marcha hacia el precipicio.

Esto es lo fundamental que ha cambiado en el mundo: el agravamiento de la crisis capitalista y la confrontación interimperialista. Debemos ratificar la caracterización del congreso Fundacional respecto de la suma combinada de cuatro ejes de confrontació. Y subrayar que hoy, más aún que en 1994, el escenario político mundial está dominado por la lucha interimperialista y no por la lucha de clases.

Pero este agravamiento de la crisis y el choque entre los imperialistas no es lo único que ha variado. Se observan signos de reanimamiento del proletariado en Europa y una permanente voluntad de resistencia en América Latina, a lo cual se puede sumar ahora la irrupción de los jóvenes proletariados del sudeste asiático. Es un dato a observar, con todas las prevenciones del caso, la aparición de un Partido Laborista en Estados Unidos. Y subrayar la importancia de la gran huelga de los choferes de Correos Privados en aquel país, que terminó con una victoria para los trabajadores.

Pero continúa siendo el dato central la ausencia de respuesta sindical y política de las masas trabajadoras frente a la sistemática presión del capital para contrarrestar su crisis; la ausencia de organizaciones de masas con voluntad y capacidad política para plantear una respuesta anticapitalista a la crisis. Aquí puede medirse en toda su magnitud el resultado práctico del hecho de que aquel combate ideológico que señaláramos como dato estratégico en América Latina para todo un período histórico, haya resultado en una primera victoria para la socialdemocracia con el rumbo hegemónico impuesto al PT. Es inseparable ese resultado de lo ocurrido en Argentina por el CTA y el conglomerado de fuerzas que tuvo la chance de dar un paso efectivo hacia la unidad social y política de la clase pero hizo, en los dos últimos años, exactamente lo inverso.

Debemos detenernos por todo esto en la situación del proletariado mundial. Esta última crisis ya lleva dos meses, estamos a 13 de diciembre y ésta se desató en realidad el 22 de octubre aunque su expresión más brutal fue el 27 y antes de ayer. Pero a casi dos meses de colapso permanente y de medidas de magnitudes increíbles en contra de las masas trabajadoras, no hemos asistido a ninguna manifestación proletaria de resistencia real.

Registro en relación con esto dos movilizaciones de relativa envergadura en Malasia y Thailandia y hace dos días una movilización en San Pablo: 30 mil metalúrgicos. Era un buen número. Pero hay que saber que eso es menos del 10% de los metalúrgicos que hay en San Pablo y en el cordón industrial. Entonces la movilización de 30 mil es una fuerza insignificante frente a lo que está planteado, que es el despido de decenas de miles de personas.

Pero además (y acá está el grave problema: a ver si esta vez lo podemos seguir con más cuidado, en el día a día), en esa movilización las autoridades de la CUT y el propio Lula plantearon que para resolver el despido de las plantas automotrices había que aceptar la reducción del 20% del salario. Es decir, se agravó extraordinariamente la crisis económica, se agravó extraordinariamente la crisis política, pero esto no redundó en un plantarse del movimiento obrero mundial.

¿Dónde están los sindicatos franceses, los alemanes, los italianos? No hablemos ya de los países que no tienen historia de organización sindical. Pero habría que agregar que si los sindicatos dirigidos por los partidos pseudocomunistas y socialdemócratas se movilizaran, lo harían para gobernar en este cuadro; no para derribarlo.

La crisis mundial continuará y se agravará. Nuestra visión, como dijimos en el Comité Central del 1 de noviembre -y como se puede ver en el documento- es que no estamos ante un crack inminente, que se va a postergar este crack (aunque esta opinión podemos corregirla mañana, porque está muy volátil la situación). La traducción de crisis bursátil en bancaria y de ahí en desastre industrial creo que puede posponerse. Y la convicción de que esto es posible no está dada porque crea que hay capacidad, hay fortaleza económica por parte de la burguesía imperialista mundial. No. Está dada por el hecho de que no hay nadie delante para decir no a determinadas medidas. Entonces el capitalismo seguirá apretando el cuello de la clase obrera mundial, seguirá aumentando la extracción de plusvalía absoluta y relativa y con esto va a postergar su crisis. Quizás a nosotros nos conviene que se postergue porque a un crack hoy no le veo perspectiva de resolución positiva.

Entonces creo que lo fundamental del mundo hoy, a tres años de fundación de la UMS y en nuestro Primer Congreso, es la confirmación de un agravamiento sistemático y acelerado de la crisis del capitalismo, pero con la característica de que no está presente en el escenario político mundial el proletariado. Y que entonces la crisis se manifiesta sencillamente -y esto no es una cuestión menor- en un agravamiento brutal de la lucha interimperialista. Lo que hace Estados Unidos en los países del sudeste asiático aprovechando la crisis bursátil, es descomunal. La semana pasada el director del FMI ordenó a Thailandia el cierre de sus 58 principales bancos. Y se los compraron banqueros estadounidenses. O sea que en el medio de la crisis hay una profundización de la centralización y además hay una acentuación extraordinaria de la pugna interimperialista.

Porque además, compañeros, todos estos países devaluaron su moneda y al hacerlo compiten con ventajas con Estados Unidos en la disputa por el mercado mundial (esto afecta de manera directa a Argentina, que devalúa o no exporta ni un clavo). Con esta devaluación, Estados Unidos está pésimamente colocado en el mercado mundial. Y para no abundar en este punto, dejo asentadas dos cosas que el próximo Comité Central tendrá que estudiar: tengo la convicción de que la próxima manifestación de esta crisis bursátil internacional se expresará en China y en India. Y cuando se exprese en China vamos a estar ante una situación de una complejidad mundial espectacular. Debemos estar preparados para eso.

Pero en este cuadro mundial, entre aquel mundo de hace tres años y éste de hoy, no todo es pasividad ni en el movimiento obrero, ni en la izquierda, ni en las fuerzas políticas. Hemos asistido y en buena medida hemos sido partícipes de un proceso de recomposición de fuerzas. No exactamente el que nosotros preveíamos, no hay ninguna manifestación hasta hoy de aquella recomposición que juntara a los que se reconocen comunistas, revolucionarios, marxistas para poder decir: a partir de hoy existe en el mundo este nuevo punto de referencia para los trabajadores del planeta. Esto no ha ocurrido. Pero eso no significa que no haya habido movimiento de recomposición en todos los sentidos.

Ha cambiado la realidad de los alineamientos políticos; de las definiciones; de los compromisos con una u otra perspectiva, con una u otra clase, por parte de las organizaciones que se proclaman de izquierda.

El derrumbe de la URSS produjo una conmoción brutal para el conjunto de la izquierda, en todo el mundo. Sin excepciones. Fue una prueba histórica. Pero semejante prueba, no tiene, no podría tener, una respuesta inmediata.

Muchas organizaciones quedaron en una situación intermedia, oscilante, vacilante, entre posiciones revolucionarias y posiciones reformistas. Lo dominante en aquel momento era la indefinición.

A la altura de la fundación de la UMS, como ya señaláramos, se podía percibir determinados cursos, determinados sentidos de la evolución, pero no había definiciones netas. O, para decirlo con mayor precisión, había pocas definiciones netas.

Un ejemplo de esto último fue el PC de Italia, que se cambió lo único que le quedaba de comunista: el nombre. Pero apareció el Partido de la Refundación Comunista, que a esa altura abría expectativas de un curso hacia la asunción de los principios revolucionarios marxistas (siempre al decir esto, incluimos el concepto de leninismo).

En la propia Rusia, prácticamente todas las fuerzas que sostuvieron siquiera la palabra socialismo, convergían en un partido que se llamaría PCFR.

En Francia, ante la ineludible dinámica de la dirección oficial del PCF hacia una perspectiva idéntica a la del CI, se conformaba una multitud de fracciones y grupos empeñados, cada uno con matices diferentes en su definición y perspectiva, en sostener las banderas tradicionales que resumían en el «marxismo-leninismo».

Y en Argentina, el PCA, que había realizado un drástico viraje a partir de su XVI Congreso, volvía a fracturarse sobre líneas, al menos en las palabras, reformistas y revolucionarias. También aquí veíamos el colapso de la más importante organización definida como trotskysta y quedaba como incógnita la evolución de sus fracciones y dirigentes no específicamente alineados en alguna de ellas.

Hoy, tres años después, el panorama es radicalmente diferente.

Aunque no en el sentido ni con el contenido que nosotros le asignamos al concepto, de hecho ha ocurrido una «recomposición de fuerzas marxistas». O, para decirlo con más precisión, se ha producido -aunque todavía no de manera neta, perfectamente definida- un realineamiento, una redefinición programática y política de un conjunto muy heterogéneo de organizaciones que se denominan marxistas. El proceso está lejos de haber concluido. Y la UMS, que ha participado activamente en él desde diferentes ángulos, no es ajena a sus efectos.

Ya en el informe sobre el Congreso Marx Internacional al que llevamos nuestra ponencia en 1995, expusimos el lugar ocupado por la intelectualidad europea que hasta ese momento no había abandonado la denominación de marxista. Igualmente, expusimos no ya la renuncia política del PCF al marxismo, sino su ruptura ideológica con éste. Con aquello ya bastaba. Pero pocos días atrás llegó la noticia de que el principal dirigente del PCF encargó a una agencia de publicidad la preparación de un nuevo logotipo (que excluyera la hoz y el martillo) para el partido, mientras la dirección discute un nuevo nombre que, naturalmente, excluya la palabra comunista. Se están recomponiendo.

Eso, desde luego, es sólo la forma. El contenido -presente desde hace décadas- fue reafirmado cuando tras la derrota electoral del actual presidente en los comicios legislativos, el PCF aceptó integrar el nuevo gobierno. Junto con el PS, el PCF sostiene un gobierno imperialista de un país imperialista en función de los intereses de la burguesía imperialista francesa. Y, hasta donde sabemos, no ha habido todavía ninguna fracción pública de envergadura que se haya desprendido de este partido. Bastaría ver cómo se ha posicionado el periódico del PCA respecto del PCF para saber qué tenemos enfrente cuando hablamos del partido que mantiene el nombre de comunista en Argentina.

No nos explayaremos sobre detalles en ninguno de los casos, porque no es aquí donde corresponde hacerlo. Pero hay que decir que si desde el parlamento ruso el PCFR ha acompañado como la oposición de su majestad al gobierno procapitalista encabezado por Yeltsin, mostró hasta qué punto llega la degeneración de su posición ideológico-política con un reciente comunicado en el que condenó la presentación del film En nombre del Señor por «ser parte de un complot judío para atacar a la religión católica».

Aquí, sin embargo, al compás del apoyo al gobierno capitalista, a las definiciones de nacionalismo gran-ruso y la asunción de posiciones abiertamente racistas, se observa el desprendimiento de innumerables grupos, la mayoría de ellos autodenominados stalinistas, pero también muchos que se proclaman trotskystas, y la ruptura formal de la Juventud (el Komsomol) con la estructura partidaria oficial.

Todos ustedes saben lo actuado recientemente por el PRC de Italia, que acabó por reafirmarse como sustento del gobierno imperialista de un país imperialista en función de los intereses de la burguesía imperialista italiana.

Podríamos pasar por todos y cada uno de los países que integraron el fenecido Pacto de Varsovia. Pero no es necesario: en todos ellos se verifica un curso análogo al de Rusia por parte de las estructuras oficiales de los ex partidos comunistas, aunque debemos subrayar -y como un déficit muy serio, que nos impide completar una parte vital del análisis- nuestro desconocimiento de la eventual existencia de organizaciones revolucionarias marxistas en aquellos países. Podemos sí decir, con pocas palabras, que el reciente Congreso del Partido Comunista Chino confirmó lo ya sabido: bajo el nombre de Comunista, los gobernantes de aquel país no se diferencian en nada de lo que fuera la dirección del PCUS desde hace décadas y hasta su disolución.

La socialdemocracia se ha conseguido recomponer. Su victoria en Nicaragua y luego en Brasil después se tradujo en Uruguay: la derechización notoria, visible, del Frente Amplio, a través no solamente de su sector más de derecha, Asamblea Uruguay, sino específicamente del Partido Socialista, es también una función de la Segunda Internacional, de la socialdemocracia. Y esto naturalmente impacta en toda la región, en todo el mundo.

En Argentina, mientras tanto, el PC asumió explícitamente una posición ajena a la teoría y la práctica revolucionaria marxistas en su XIX Congreso. Nosotros fuimos sumamente cuidadosos y observamos con amplitud la evolución de este partido desde el XVI Congreso. Con esa misma actitud, luego del XIX Congreso hicimos un análisis detallado de ese texto. Discutimos en el CEN las implicancias de su publicación. Sabíamos que equivalía a romper un puente. (Y nunca dudamos, subrayémoslo, que el golpe tendría su réplica por diferentes vías...). Con todo, llegamos a la conclusión de que era ineludible; que era nuestra obligación exponer con claridad y sin demora lo resumido bajo el título Fin de un ciclo en la historia del PC en un largo documento que analizó ese Congreso. Decía el párrafo aludido: «Con este viraje presentado como recreación del marxismo, el XIX Congreso cierra el ciclo abierto en la historia del PCA con el XVI Congreso. A la vista queda en las Tesis un resultado devastador en términos teóricos y políticos. O para decirlo con más propiedad: está a la vista la imposibilidad de quienes presentaron estas tesis de sobreponerse a la labor de demolición ideológica producida por medio siglo de predominio stalinista en el movimiento comunista internacional. Esa labor que minó las bases de la Revolución de Octubre y acabó provocando el derrumbe de la Unión Soviética, se expresa en el contenido y la forma de las Tesis y el informe del Comité Central del PCA para el XIX Congreso: la filosofía, la teoría económica, los principios políticos y la tradición organizativa de los revolucionarios marxistas están negados de manera absoluta y abrumadora en estos textos».

(Digamos de paso que ese texto apareció en Crítica de abril de 1996. No parece lógico que ahora alguien se asombre porque el anteproyecto, hablando de hechos posteriores y no de interpretaciones, diga que éste y otros partidos «están condenados a los márgenes de la historia, no son aliados en la gran tarea de educar, organizar y conducir a las masas». Naturalmente se puede disentir de esta caracterización, pero no es nada nuevo).

En cuanto al MAS y sus fracciones, por su lado, además de recorrer un camino de sistemático debilitamiento, profundizaron sus rasgos sectarios y oportunistas, como ocurrió igualmente con los demás agrupamientos que se denominan trotskystas.

¿Qué pasó de nuestro lado?

El único dato -aunque de ninguna manera menor- contrario a esta dinámica, está dado por el Partido Comunista de Cuba. Durante este período Cuba sostuvo, como supusimos en el 94, no solamente la estabilidad política del país, sino también los principios, los conceptos, las políticas, de los revolucionarios marxistas. En la situación dada; desde luego. Pero insisto: los principios, los conceptos ideológicos y las políticas de los revolucionarios marxistas. En total soledad.

No podríamos aquí explayarnos sobre el cúmulo de posiciones y actitudes de los últimos años, que culminaron con el V Congreso del PCC. Pero es imprescindible señalar algunos puntos. En primer lugar, recuerden que en septiembre de 1996 (Crítica Nº 14), publicamos un discurso de Raúl Castro, en el que éste partía drásticamente las aguas con sectores reformistas dentro del PCC y en organismos colaterales del CC. ¿Alguien cree que es una casualidad que este violento ataque de la máxima dirección del PCC contra el reformismo ocurriera en el mismo momento en que nosotros publicábamos nuestra crítica al XIX Congreso del PCA? Por supuesto no se trata de una casualidad. Y esto no quiere decir en modo alguno que hubiese algún tipo de comunicación directa entre uno y otro hecho. No es casual porque ambos están respondiendo a manifestaciones de una recomposición de fuerzas, en la que individuos, equipos y partidos que mantuvieron actitudes centristas, vacilantes o ambivalentes durante todo un período, comenzaron a definir posiciones.

También en este caso, tuvimos claro que publicar el discurso de Raúl y hacerlo con una introducción que expuso los hechos respecto de un instrumento clave en esta batalla, como lo fue la revista América Libre, significaba romper puentes. Y pagar el precio correspondiente. Y tuvimos muy claro que un revolucionario, ante ciertas circunstancias, no mide precios.

Estamos seguros de que esta conducta es y será en el futuro motivo de orgullo para nuestro destacamento comunista. No importa el costo inmediato. Y nadie puede suponer que no lo medimos previamente. Naturalmente cuando dijimos estamos del lado de estos, nos quedamos en contra del lado de los otros. Fue un acto consciente, deliberado, de alineamiento con los revolucionarios marxistas en un momento crucial de esta recomposición de fuerzas marxistas a escala mundial.

Estos posicionamientos fueron tomados en el marco de una política muy amplia, muy cuidadosa, pero también de una definición de principios, muy clara, definitiva y muy dura, porque dura es la lucha ideológica que estamos llevando adelante.

En la última edición de Crítica publicamos el documento aprobado por el Vº Congreso del PCC. Y haremos copias para cada núcleo del informe inicial de Fidel, un documento que contiene definiciones clave en todos los órdenes: desde el debate sobre el materialismo -con enorme peso hoy en los cuadros del PCC- hasta el problema del Partido de vanguardia. Allí se encuentran nuevos pasos en el proceso que señalamos.

Pero poco después del Congreso, del 21 al 23 de octubre se realizó un seminario en La Habana. Nosotros fuimos invitados y el Comité Central fue informado del carácter y la trascendencia de ese encuentro. Finalmente no asistimos, por razones que se verán en el punto correspondiente. Pero seguimos de cerca el acontecimiento.

En su discurso de apertura, el compañero José Ramón Balaguer (miembro del Buró Político del PCC, quien estuvo en el último encuentro del Foro, donde recibimos la invitación), expuso definiciones precisas: «En las actuales condiciones internacionales, reafirmamos que el socialismo es una necesidad. No sólo es el resultado lógico del desarrollo de las fuerzas productivas a escala internacional, sino que es la única alternativa para garantizar la sobrevivencia de la humanidad».

No podemos detallar el encuentro. Pero es necesario informar respecto de algunos debates fundamentales. Uno de ellos ocurrió en torno al debate sobre la «transnacionalización» entre el propio Balaguer, un grupo de apoyo al CC del PCC, y un hombre clave del Buró Político del PCC, Jorge Risquet, quien dijo, en réplica a sus compañeros y respaldando la posición antes sostenida por Balaguer: «El gran capital sigue teniendo necesidad del Estado. A medida que se agrava la crisis, cada potencia capitalista -ahora más que nunca- necesita un ejército contra sus competidores extranjeros y una fuerza policial contra su propia clase obrera». Fíjense que se resume aquí un debate crucial, frente al cual la UMS tiene posición rotunda desde su fundación y que figura con relieve en el anteproyecto, redactado en el mes de septiembre y puesto a votación de este Congreso.

Otro importante cruce de posiciones ocurrió entre Darío Machado, actual director del CEA (hemos publicados dos artículos suyos en Crítica) y Manuel Monereo, de la dirección del PC de España. Monereo, aludiendo a la intervención de Machado, criticó la política de rectificación (y de paso la política de enviar voluntarios al extranjero), causante de mayor ineficiencia en la producción. Machado afirmó que el espíritu de las misiones internacionalistas se había trasladado a las brigadas de trabajo voluntario. Miren la prensa de la izquierda argentina y vean qué dicen del Partido Comunista de España y del Partido Comunista de Francia. Y van a ver que hay un proceso de recomposición.

Si hubiese tiempo, podríamos ver otros puntos sumamente sugestivos del encuentro. Pero nos limitaremos a algo que tiene una enorme actualidad en el debate político en América Latina: las alianzas. Sobre este tema expuso Balaguer ya hacia el fin de la reunión: «En nuestra opinión, un acuerdo de fuerzas revolucionarias con otros sectores en torno de objetivos de corto, mediano o largo plazo debe ser un proceso en el cual los partidos colocan su intereses esenciales propios con total claridad. No parece aceptable renunciar al socialismo o a posiciones revolucionarias para ser aceptados. Lo que no se debe negociar son los principios».

Esto significa una definición clave. Recuerden que no hace mucho, representantes del PCC apoyaron con mucho vigor el ingreso al Frente Grande. Vemos aquí, por tanto, la afirmación de una línea de acción diferente, explicitada en un foro internacional por representantes de la más alta dirección del PCC.

Balaguer alertó para no reproducir «en otros niveles la antigua tradición de sectarismo que nos hace vulnerables frente al imperialismo».

Y explicó que la gran diversidad de nuevas fuerzas sociales, junto con la reaparición de otras, crea nuevas posibilidades para una amplia política de alianzas que incluya ecologistas, campesinos, los sin tierra y los sin techo, fuerzas organizadas en torno a problemas de género, religiosos, raciales u opresión étnica, entre otros.

Pero en este punto Balaguer hizo una precisión clave, muy atinente a los temas que debatirá nuestro Congreso, al sostener que las alianzas negociadas mediante acuerdos entre dirigentes sin el apoyo y la comprensión de las bases, son inaceptables desde un punto de vista revolucionario. Y remató su opinión con esta frase: «La esencia de cualquier alianza que se propone una perspectiva de izquierda es que esté estructurada desde, por y para las bases».

La conclusión de la intervención final de Balaguer también merece ser reproducida: «No tenemos la más mínima duda de que el mundo tiene que elegir entre dos caminos: o continúa por el de la barbarie capitalista o busca alternativas a esta situación. Para nosotros, cubanos, como para millones de seres humanos, la alternativa continúa siendo el socialismo».

Ustedes tienen acá una plataforma ideológico-política de recomposición de las fuerzas marxistas a nivel mundial.

Tengamos en cuenta que allí había fuerzas de las más diversas (incluso una delegación del PCCh). Estos tramos que citamos plasman un combate ideológico crucial, en el cual el PCC está confrontando en el plano ideológico, teórico y político no sólo con otros partidos, sino con sectores internos en Cuba.

Para decirlo de otra manera: esto que estamos viendo en la concreción de una forma, una línea de recomposición del pensamiento y la organización marxistas. En continuidad con lo informado en el CC del 27 de septiembre, podemos creer que los próximos pasos en este sentido irán trazando con mayor nitidez la línea y, consecuentemente, se ahondarán las diferencias entre fuerzas que hoy aparecen aunadas por el abstracto concepto de «izquierda».

En resumen: comparado con el cuadro global de tres años atrás, hoy tenemos una actualización dramática de la crisis capitalista; un recrudecimiento agudísimo de la lucha interimperialista; se mantiene en lo esencial la desmovilización y desorientación del proletariado mundial; la victoria -seguramente coyuntural, pero victoria en los hechos- de las posiciones socialdemócratas en el PT pesa sobre toda la región; partidos o fracciones de los antiguos PC definieron posiciones de integración al sistema; no surgieron fuerzas significativas con signo contrario; el PCCh consolidó una línea estratégica procapitalista; sólo el PCC reafirmó ideológica, teórica y políticamente una estrategia revolucionaria.

Voy a pedir, cuando llegue el momento, que una votación para afirmar que la UMS está explícitamente comprometida con el proceso iniciado en la reunión realizada en Cuba y con esas bases.

Salvando todas las distancias, en todo este proceso de recomposición nosotros no podemos dejar de subrayar algo en lo cual estamos directamente involucrados, no solamente como protagonistas, sino como motores. La conformación de un Consejo de Dirección conjunto con cuatro organizaciones revolucionarias de la región para la revista Crítica, es un paso en la recomposición. El documento conjunto que llevamos al Foro de São Paulo, es un paso en la recomposición. Y antes de la finalización de este Congreso, vamos a hablar de algunas cuestiones prácticas que también contribuirán en ese camino.

En continuidad con otras actividades en el plano internacional, este conjunto de tareas plasma una labor que viene de antes de la fundación de nuestra organización.

 

¿Qué ocurrió con la UMS en este período?

En este conjunto tan abigarrado, tan contradictorio, tan extraordinariamente complejo, ¿qué pasó con la UMS? ¿qué papel cumplió? ¿Y en qué situación afronta el período por venir?

El anteproyecto hace un balance global de nuestro desarrollo. Aquí vamos a mirar de cerca algunos puntos esenciales y, sobre todo, observar el combate político de 1997 como termómetro.

A través de los documentos propios y ajenos publicados en Crítica, nuestra organización contribuyó significativamente a la clarificación de los ejes del debate mundial y la defensa de una posición revolucionaria marxista. Esa era la primera base para empezar la recomposición. No por casualidad no entramos en la revista América Libre.

Sería pueril suponer que los 18 números de Crítica son un modelo perfecto de interpretación y política práctica marxistas. Pero el balance que hacemos es positivo; y las mejoras que pretendemos, las buscaremos en estricta línea de continuidad con lo actuado.

Ahora bien, el valor que le asignamos a nuestra tarea en ese plano, no se ha correspondido con el crecimiento y consolidación organizativos de la UMS. Lo cierto es que no dejamos de ser un pequeño grupo. No pudimos romper el cerco en nuestra relación con las masas. Circunstancial, puntualmente, sí. Pero no pasamos a ser una organización inserta ni crecimos en la medida necesaria.

La UMS no ha dado un salto cualitativo porque no se vio respaldada en su crecimiento numérico. Seguimos siendo un destacamento comunista, mucho más sólido en todo sentido que tres años atrás, pero no hemos roto el cerco del pequeño grupo.

Creo que los compañeros deben considerar el informe del núcleo de Zárate. Es muy importante para adentrarnos en algunas de las numerosas razones que explican esa falta de correspondencia entre fortaleza teórico-política y crecimiento numérico. Dicen los compañeros tras explicar la falta de iniciativa en llevar a las masas con energía la línea del voto protesta: «Una de las conclusiones que podemos sacar de nuestro accionar es que nuestras concepciones ideológicas, organizativas y nuestra práctica, estuvieron muy impregnadas de resabios de nuestro pasado, chocando con la línea de masas». Insisto: chocando con la línea de masas, dicen los compañeros. E inmediatamente agrega el informe: «no es correcto atribuir todas las causas de las dificultades que existen para el desarrollo de nuestro trabajo a causas externas a nosotros». Los compañeros se refieren a «resabios» de un pasado determinado; es decir, el de ellos. Pero no habría que facilitar las cosas pensando que sólo ese pasado tiene cargas negativas, mientras que quienes provenimos de otro origen, estamos a salvo. Nada más lejos de la verdad.

Nuestro análisis de la situación objetiva subraya el peso de la desmovilización del sector sobre el cual hacemos eje estratégico de intervención, el proletariado industrial. Y eso está en la base de nuestros problemas. Pero no explica todo, ni mucho menos. O para decirlo más rotundamente: la UMS podría haber crecido en otra escala, y podría haber transformado el cambio cuantitativo en cambio cualitativo.

No lo hicimos. Vamos a escuchar a los delegados intervenir sobre este punto. Pero sumamos dos factores a los señalados por el núcleo de Zárate como causas de ese saldo negativo: una, la debilidad del CEN para promover, acompañar y controlar ese crecimiento, ya señalada en el anteproyecto; la otra, la ya mencionada falta de adecuación del análisis general a lo concreto. Señalar y resolver esas debilidades es una tarea de este Congreso.

El hecho es que nuestra línea de masas, aplicada con mayor o menor energía según los casos, salvo dos excepciones, no plasmó en el trabajo de masas; allí donde decidimos y tenemos la posibilidad de hacerlo, no lo hicimos o no lo hicimos con el vigor necesario. Aunque hay excepciones, como lo saben.

Un trabajo directo con las bases obreras, nos hubiese llevado de inmediato a descubrir que lo que se considera vanguardia -el activo, organizado o no en partidos o grupos- por regla general no lo es en los hechos. Y hubiésemos descubierto o bien que podíamos plasmar la línea de HPT, o bien que los hombres y mujeres más dispuestos a lanzarse a la actividad, al no tener acompañamiento del conjunto, pueden ser incorporados al destacamento comunista. En cualquiera de los dos casos -dentro de una experiencia de desarrollo exitoso de la PPT; o por contacto directo con luchadores que no encuentran un marco social objetivo, la UMS hubiese crecido numérica y cualitativamente.

Los compañeros de Zárate terminan su documento diciendo que «otro elemento que tiene mucho peso y se suma a las dificultades mencionadas, es que somos una fuerza muy pequeña para la envergadura de las tareas que hay que realizar (..). Debemos realizar mayores esfuerzos para tener una política de crecimiento permanente».

Este párrafo sencillamente señala la dialéctica fuerza propia-trabajo de masas. Los compañeros luego dirán si me equivoco al interpretar que en su opinión, con escasa fuerza propia, no se puede hacer un gran trabajo de masas. Traducido a la práctica, en una coyuntura dada, eso es lo que propone el punto 47 del anteproyecto, interpretado por algunos compañeros como un cambio de línea y la decisión de abandonar la PAT. No vamos a discutir eso aquí. Pero quiero señalar lo siguiente para que quede como un testimonio, formalizado ante el Congreso:

primero, que tal interpretación no se desprende del texto;

segundo, que cuatro o cinco años de labor común deberían pesar más que cuatro o cinco líneas escritas, incluso si expresaran muy mal lo que quieren decir;

tercero, que este Congreso puede tener la certeza de que nuestra decisión, nuestra determinación inconmovible, es continuar con la línea que la UMS lleva desde su fundación y que hoy se traduce en impulsar la herramienta política de los trabajadores a través de la Propuesta Agustín Tosco. Hoy estas son palabras. Cualquiera tiene en última instancia el derecho a ponerlas en duda. El lunes serán actividad. Y ya nadie tendrá lugar a la duda, si es que queda alguna.

¿Por qué fundamos la UMS?

Quiero terminar este balance de la UMS con otra cuestión que creo vale la pena reflexionar: ¿por qué la fundamos? ¿Por qué no entramos a otro partido? Este no fue tema ausente en nuestro debate; lo discutimos mucho. Estaba presente la cuestión de si fundábamos o no una nueva organización. Y decidimos fundarla, porque entendíamos que las expresiones de izquierda en Argentina estaban tan absolutamente degeneradas que no nos daban espacio para siquiera ser militantes dentro de ellas con un mínimo de garantías. Porque si eso ocurriera debiéramos hacer eso.

Una organización seria que se encuentra con un partido de mayor envergadura, con mayores medios, con más cuadros, aunque tenga diferencias, si en lo fundamental está de acuerdo y si le garantizan la vida, tiene que entrar, tiene que disolverse como organización y entrar.

Nosotros fundamos la UMS porque no encontramos dónde entrar. Y entre las muchas cosas que hicimos está el haber levantado algunos conceptos fundamentales respecto a la metodología.

Dijimos: una organización no es solamente un programa escrito. Es una manera de referirse a las masas y es una manera de funcionar entre los compañeros. Todo esto después lo resolveríamos en una consigna de una instancia que contribuimos a fundar y que fue una de las grandes conquistas de la UMS: la Universidad de los Trabajadores: cambiar desde la raíz la cultura y la política.

Y esto no tenía nada que ver con reformular el marxismo. Nosotros nos organizamos y nos definimos como una organización leninista y el concepto leninista que vulgarmente se expresa es que el partido se construye desde arriba hacia abajo.

Quiero hacer una alusión a este punto, a esta expresión, porque es equívoca. Quisiera encontrar el original, cuando Lenin dijo eso. Porque es probable que las traducciones nos hayan ido tergiversando la precisión; porque Lenin era preciso para hablar. Y esto de que se construye de arriba hacia abajo es verdad, pero es verdad en un sentido que puede ser mal interpretado.

El partido leninista se construye desde el programa, desde el programa, hacia las personas que asumen el programa. No es que se juntan las personas y discuten el programa. No: desde el programa, hacia las personas. Lo que está arriba es el programa; no el Comité Ejecutivo. Y lo que construye la organización son los núcleos de base. Es muy importante establecer a tres años de vida, cuáles son nuestros principios, cuáles son los criterios esenciales para ordenar nuestra vida, nuestro funcionamiento.

Desde luego es muy difícil separar ese programa de la aplicación, que son naturalmente los hombres los que lo hacen y los más enérgicos son los que están en la dirección. Esto es así y seguirá siendo así. Pero cuidado entonces con esta noción de arriba hacia abajo, porque lo que está arriba no es desde el Secretario General hacia abajo. Es desde el programa de la organización hacia abajo.

Nuestra labor con la Prensa

Dos palabras sobre la prensa. Acerca de Crítica creo que no hace falta hablar, por lo menos aquí.

Nadie pone en duda que es una prueba de debilidad que la UMS haya tenido que discontinuar el Eslabón y espero que el próximo CC resuelva rápidamente la reaparición de nuestro periódico.

En relación con El Espejo, sin entrar en detalles, porque en su momento cuando discutamos política nacional, incluso los compañeros de la UMS que estuvieron conmigo en la factura del semanario intervendrán al respecto. Pero quiero decir dos cosas. El Espejo, que nació antes que la UMS, intentó siempre ser -y lo logró- un periódico conceptualmente de masas; no un periódico de la UMS.

Haber conseguido hacer un semanario desde la miseria económica que nos agobia y con la escasez de fuerza extraordinaria que tenemos, creo que es un mérito muy grande de la UMS; que pudo trabajar con alrededor de 20 o 25 compañeros que no son de la UMS y la mayoría de los cuales no serán nunca de la UMS.

Voy a pedir a este Congreso, al final, que se expida muy claramente sobre el carácter de este tipo de prensa y que tome una votación concreta respecto de si cumplió con los principios y objetivos que la UMS se propone. Por mi parte quiero decirles que lo considero un éxito material, un éxito organizativo, además de un éxito político.

Si ustedes supieran el sacrificio que se ha hecho para esto. Porque no es solamente escribir artículos. Primero hay que conseguir la plata. Hubo compañeros que se dedicaron a juntar la plata. Después hay que hacer los paquetitos; hay que despacharlos... hay muchas cosas detrás de un periódico! Y si hay algo que corregir hay que corregirlo con cuidado, porque hay mucho sacrificio detrás.

Pero quisiera señalar para ir directamente al punto, que ante un pedido de autocrítica por haberle dado la palabra a posiciones contrarias a las de la UMS en relación con la elección del 26 de octubre, que no me niego a la autocrítica por negarme a la autocrítica, sino porque defiendo ese concepto.

De manera que cuando los compañeros opinen y voten respecto de esto, no tengan ninguna duda: si les parece que está mal, sepan que tienen que votar contra el balance que estoy haciendo, porque defiendo ese concepto y lo voy a tratar de seguir aplicando para una prensa de masas desde los trabajadores.

Y ahora sí para finalizar: nosotros, este Congreso, tiene que debatir la política global de la UMS para los próximos dos años. Ha cambiado, como dije, algo fundamental desde el momento en que escribimos el anteproyecto nacional. Ha cambiado algo fundamental que es la irrupción de esa fuerza que nosotros descontábamos, la irrupción de una fuerza exterior. Habrá que ver, habrá que seguir esto día a día.

Con toda seguridad va a caer la economía. Estaba programado y era posible, un crecimiento del 8 y hasta el 9% para el año próximo y ahora el FMI calcula un 4%. Estudios particulares están hablando del 2, del 1 y hasta del 0%. O sea que tenemos por delante por lo menos la falta de crecimiento. El aumento de la desocupación es seguro; no tenemos ninguna duda sobre esto. Sin contar con que pudiera irrumpir el crack general, porque entonces hacer un ejercicio de qué pasaría, sería excesivo.

Pero sin que pase nada, es decir, si ellos siguen controlando la crisis a nivel internacional, los efectos en Argentina van a ser brutales. Y ahora con la devaluación última en los países del sudeste asiático, Brasil está en la cuerda floja, tiene prácticamente obligación de devaluar. Si Brasil devalúa Argentina tiene que devaluar; pero aún si Argentina no devalúa no vende afuera. Y esto significa una encerrona gravísima, que puede producir una crisis política de grandes proporciones, porque no hay unidad en la burguesía (eso lo hemos trabajado con mucho detalle), como para tener una posición única frente a tamaño desastre.

En la mejor de las hipótesis, es decir, que todo se agrave, que todo sea peor, pero que nada estalle, y que lleguemos a las elecciones del 99, la UMS tendrá su Congreso inmediatamente antes o inmediatamente después de las elecciones. Este Congreso tiene que pensar en esto. Y mi opinión es que la UMS debe pensar esto, este Congreso debe pensarlo, en línea de continuidad con lo que hicimos con el Voto Protesta. Es decir: negarnos a cualquier frente de izquierda electoral. Y poner todo nuestro empeño en darle continuidad en la práctica, en la teoría y en la política a lo que significó esa gran victoria que fue el Voto Protesta.

Esto es todo por ahora.

Buenos Aires, 13/12/97

[*] Este material fue publicado en Crítica Nº 18, con el título Causas, efectos y perspectivas de la crisis bursátil internacional.

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