Destacamento en la construcción de un genuino Partido de los Comunistas en Argentina
y por la recomposición de las fuerzas revolucionarias marxistas en todo el mundo

 

Unión de Militantes por el Socialismo
Textos del Primer Congreso Ordinario

Resoluciones del Primer Congreso Ordinario
 

Principios para afrontar la lucha por el socialismo

Balance tres años de trabajo por la recomposición de las fuerzas marxistas y la unidad social y política de la clase trabajadora

Perspectivas y tareas

Situación internacional - Realidad argentina - Clase, partido y dirección

Este documento fue aprobado por los delegados al Primer Congreso (Ver informe en Eslabón Nº 9). Se omite la publicación de la Declaración de Principios (Ver Crítica Nº 10) y el anteproyecto de documento sobre situación internacional, con base en la ponencia presentada con otras organizaciones al 7º Encuentro del Foro de São Paulo (Crítica Nº 17)

 

Introducción

El Primer Congreso Ordinario de la Unión de Militantes por el Socialismo parte de la ratificación categórica de la Declaración de Principios aprobada en su Congreso Fundacional.

Asimismo, reafirma los lineamientos generales de los documentos votados en aquella oportunidad respecto de la situación internacional y nacional, los cuales, observados tres años después, se confirman como instrumentos adecuados para dotar a la organización de una orientación correcta en su accionar nacional e internacional.

Esta ultima afirmación se encuadra no obstante en la explícita asunción respecto de las debilidades del equipo fundador, del retraso general de la teoría marxista en el terreno internacional y nacional y de las deficiencias y/o errores que con carácter de necesidad genera este punto de partida.

Definida como un Destacamento en la Construcción del Partido de los Comunistas, la UMS acredita tres años después un sensible desarrollo cuantitativo y cualitativo. A la vez constata que aún no se ha producido una recomposición de fuerzas marxistas que permita cambiar aquella definición. Como organización la UMS está en situación incomparablemente más favorable con relación al punto de partida. Pero no ha dejado de constituir un Destacamento. La fundación del Partido de los Comunistas es una tarea pendiente. Y perentoria.

Ratificamos por tanto la orientación hacia la constitución de Mesas de Enlace por la recomposición de las fuerzas marxistas. A la vez subrayamos que nuestros esfuerzos en ese sentido han dado resultados por demás escasos en relación con las urgencias planteadas.

Nueve meses después de su fundación, mediante una Mesa de Enlace la UMS confluyó con tres nucleamientos comunistas provenientes del PCA. Se realizó entonces un Congreso de Fusión, en julio de 1995.

Seis meses después, un sector -numéricamente insignificante- de aquel que convergió con la organización inicial se retiró de nuestras filas. Este proceso, en el cual los dimitentes no produjeron ningún material que expusiera posiciones diferentes a los documentos aprobados por unanimidad en la fusión, fortaleció en todos los órdenes a la UMS.

Se probó en los hechos la eficacia de una orientación estratégica y de una concepción organizativa y metodológica. Con firmeza, sin estridencias ni desbordes, la UMS afrontó y resolvió positivamente la irrupción de conductas dictadas por la ausencia de fundamentos teóricos, deformaciones individualistas de inequívoca raíz social y resabios de un pasado que educó a la militancia en la utilización de procedimientos propios de organizaciones de la burguesía. Esto se llevó a cabo garantizando en todo momento la libre expresión de todos/as los/as militantes e incluso simpatizantes de la organización, así como el más absoluto respeto a los propios dimitentes, quienes se retiraron de manera individual, sin producir entonces ni hasta la fecha ningún material que explicara su inconsistente conducta.

De esta manera, nuestra militancia vivió una experiencia aleccionadora, afirmó posiciones, avanzó en el difícil proceso de autoeducación y homogeneización de cuadros provenientes de experiencias sumamente diversas e incluso creció numéricamente a un ritmo mayor que el verificado en el primer período de fusión.

Así, uno de los puntales de esta organización que aspira a la fundación de un genuino partido de los comunistas convergiendo con equipos análogos en un proceso de recomposición de fuerzas marxistas, fue reafirmado por esta experiencia con un saldo positivo tanto en el plano objetivo como en el subjetivo.

Que esta práctica aleccionadora no pudiera reiterarse hasta la fecha con otros de los innumerables pequeños agrupamientos que se reivindican marxistas, indica por tanto una realidad social que excede la voluntad y los lineamientos de acción de la UMS. Es la disgregación, la confusión y consecuente parálisis del movimiento obrero en su conjunto y, particularmente, la omisión sindical y política del proletariado industrial en los últimos años, lo que dicta el ritmo lento y desacompasado de la reorganización de la vanguardia revolucionaria marxista.

Esa misma base tiene el lento progreso de penetración de la UMS en el movimiento obrero industrial, ratificado en la teoría y en la práctica como centro estratégico de su accionar. Los sensibles pasos adelante en esta dirección, aunque signifiquen un fortalecimiento de la organización en relación al resto de los agrupamientos que se reivindican marxistas, no constituyen indicativos consistentes de un cambio en la situación de retracción del proletariado. Por el contrario, ésta se ha acentuado en puntos clave de concentración obrera industrial al compás de los desaciertos sistemáticos protagonizados por cuadros, agrupaciones y organizaciones partidarias en su accionar sindical y político.

También la juventud siguió este curso de desmovilización -más aún: de rechazo- a las propuestas que la convocan a asumir una clara posición de lucha anticapitalista, a organizarse y luchar por una sociedad socialista. En los últimos tiempos se registra un sensible cambio en este ámbito. Hay datos que avalan la perspectiva de una radicalización y mayor movilización juvenil. Pero se trata sólo de signos tenues e inconstantes que impiden anunciar con certeza la emergencia inminente de un movimiento de masas.

En suma, puede afirmarse que en relación con el momento en que la UMS fue fundada, el movimiento obrero y popular no tuvo una evolución positiva que avalara una superación de la disgregación de la militancia revolucionaria marxista. Por el contrario, hubo una regresión en todos los planos. Y este fenómeno social afectó con extrema dureza a los planes de trabajo en pos de la unidad social y política de la clase y la paralela recomposición de las fuerzas marxistas.

Este curso objetivo, sin embargo, no era fatal. Hay responsabilidades políticas nítidas, incuestionables, en el hecho de que la burguesía haya logrado desviar la oposición de masas hacia un callejón sin salida que no sólo postergó la recomposición del movimiento obrero y popular sino que abre serios interrogantes sobre el desarrollo de la lucha de clases en el futuro.

En la concepción de la UMS no cabe la noción de que los éxitos de una organización pueden ser medidos como tales en el mediano y largo plazos si paralelamente la clase a la que pertenece retrocede. Esto no implica una relación mecánica entre uno y otro fenómeno en la coyuntura.

Es así que, además de los significativos avances que en términos cuantitativos y cualitativos puede acreditar la UMS, se cuentan también y muy especialmente, logros en otros planos, más amplios que el de la construcción de un partido de los comunistas, en los cuales la UMS ha sido un componente esencial y ha jugado un papel en ciertos casos decisivo.

Un ejemplo es el sostenimiento, afianzamiento y desarrollo de un instrumento clave como es la revista Crítica, que no sólo ingresó en su séptimo año de aparición regular, sino que dio un salto cualitativo al constituir un Consejo de Dirección con cuadros provenientes de cuatro organizaciones revolucionarias marxistas de Uruguay y Paraguay. Este hecho va mucho más allá de la publicación de un instrumento de teoría y política. Constituye en sí mismo un paso singular en la recomposición de las fuerzas revolucionarias marxistas a escala regional. Y cabe subrayar que ese paso se da en momentos en que la mayoría -si no la totalidad- de las organizaciones que se reivindican marxistas, recorren un camino inverso de disgregación, debilitamiento y eclecticismo ideológico.

Otra conquista, alcanzada en acuerdo y colaboración con un alto número de compañeros y compañeras de diferentes ámbitos que no son miembros de la UMS y mantienen importantes diferencias de orden político y estratégico con nuestra organización, es la obtenida al sostener en una línea de notorio progreso y afianzamiento a la Universidad de los Trabajadores, un emprendimiento al que le atribuimos carácter estratégico fundamental.

El impulso a la creación de una Lista contrapuesta a la hasta entonces denominada "Lista única" en el proceso electoral del fenecido Congreso de Trabajadores Argentinos, es asimismo un logro mayor de nuestros esfuerzos como organización, porque si bien participaron numerosos compañeros y compañeras, así como nucleamientos que no pertenecen a ella y no acuerdan con definiciones fundamentales de la UMS, nos cupo la tarea de plantear la alternativa y llevarla adelante de manera plural, democrática y con inconmovible respeto por la militancia no encuadrada en nuestras filas. La Lista Agustín Tosco, en la cual estuvieron involucrados con papel protagónico todos/as nuestros/as cuadros y militantes obreros/as, dio una batalla a la vez unitaria e intransigente, principista, democrática y clasista, que permitió ocupar un lugar a escala nacional y, sobre todo y muy especialmente, mostró en los hechos una política de clase, antimperialista y anticapitalista, y una metodología participativa y democrática inusual desde hace demasiado tiempo en las filas del movimiento obrero. Que desde la posición de fuerza obtenida al interior del CTA con estas concepciones políticas y metodológicas hayamos decidido no avalar la maniobra que transformó a un Congreso de Trabajadores en una central de dirigentes, asumiendo todas las dificultades que esto implica, es otro jalón del que puede hacer gala la Lista Agustín Tosco -transformada desde entonces en Propuesta Agustín Tosco- y como parte de ella, la UMS.

Finalmente, en el terreno de la prensa si bien computamos como un retroceso la imposibilidad de sostener regularmente la publicación de la UMS, El Eslabón, y subrayamos la decisión de resolver esta falencia para garantizar la salida del periódico, es motivo de satisfacción y legitimo orgullo para nuestra organización el haber destinado recursos humanos y materiales de la UMS a una tarea como el sostenimiento y mejoramiento de un periódico de las características de El Espejo.

Y esto es así porque, incluso más que estos logros en sí mismos, vale para nuestros objetivos estratégicos el hecho de haber mostrado ante miles de luchadores de todo el país que un destacamento comunista puede sostener sus convicciones con firmeza exenta de altanería, sin maniobras, sin manipular personas o agrupamientos independientes, con métodos democráticos, francos y respetuosos aun en la más dura confrontación; métodos que rechazan cualquier forma de adjetivación ligera ante organizaciones e individuos con los que tenemos incluso muy serias e insalvables diferencias, para no hablar de las calumnias e infundios, legadas por el stalinismo y la burguesía como práctica habitual a no pocas organizaciones de izquierda.

Si debemos poner en una balanza todos aquellos aspectos de nuestra actividad que consideramos exitosos, no vacilamos en afirmar que esta metodología, este estilo de vinculación y confrontación, es el bien más preciado, el más valioso en términos estratégicos, en la tarea de contribuir a la unidad social y política de los explotados y oprimidos, de construir un partido de los comunistas y de dar pasos firmes en pos de la lucha por el poder obrero y popular, la abolición del capitalismo y la edificación de una sociedad socialista. Esto es así porque en ese punto reside la labor concreta de formación de hombres y mujeres nuevos; no en un horizonte utópico, sino en la práctica cotidiana. Los medios son inseparables del fin buscado; la forja de militantes capaces de ser ejemplo para la sociedad emancipada que propugnamos es una constante inalterable de nuestra lucha revolucionaria.

Por otro lado, el curso de la clase obrera antes señalado, no es absoluto sino altamente contradictorio. Es incuestionable que en términos políticos el permanente zigzag de los últimos años -con punto de inflexión en el Frente Grande y culminación en la anacrónica convergencia con la UCR- tiene una resultante negativa. Pero no es menos objetivo el hecho de que, paralelamente, se llevó a cabo una experiencia que redunda en una radicalización de tal magnitud y agudeza que, precisamente por esas características, no encuentra modo de expresión política. Tanto la vertiginosa degeneración del FG como el curso igualmente acelerado y negativo del CTA, nacido proclamando la independencia política de los trabajadores, quemó etapas en la práctica de decenas de miles de trabajadores, jóvenes, profesionales y militantes sin partido, produciendo una radicalización que hasta ahora no pudo manifestarse sino por la apatía, el distanciamiento y la parálisis, pero que en un momento previsiblemente cercano adoptará una manera activa.

He aquí, por tanto, el gran desafío de la coyuntura histórica que atravesamos: porque aquella radicalización no tiene signo definido. Niega todo lo anterior (partidos, sindicatos, liderazgos individuales, iglesia, instituciones del Estado), pero no afirma nada alternativo. La forma ideológico-política concreta que finalmente adopte esa radicalización, está en disputa. El enemigo de clase tiene un poderoso arsenal para afrontar esta batalla. En cambio, en términos generales las fuerzas anticapitalistas están muy mal pertrechadas tanto teórica como materialmente. Por ello mismo, es en este punto donde puede medirse la verdadera magnitud relativa, así como la potencialidad inmediata y de largo plazo, del arsenal teórico, organizativo, político y cultural acumulado por la UMS como tal y por el espacio conquistado en diversos terrenos conjuntamente con nucleamientos y personas encaminadas en un mismo sentido general.

 

Situación Internacional

(...)

Realidad argentina

I.- El país a fines de 1997

1.- Sobre la situación argentina gravitan de manera determinante la crisis económica del capitalismo mundial y la lucha interimperialista que ésta provoca.

2.- Al igual que todos los países semicoloniales Argentina es víctima de la voracidad imperial. Por las más diferentes vías, las metrópolis capitalistas buscan contrarrestar sus dificultades con mayor exacción de riquezas de las economías dependientes. Pero a esto se suma el impacto económico y los conflictos político-institucionales producidos por la cada día más aguda lucha entre las diferentes metrópolis por ocupar áreas geográficas y mercados, en una pugna por el reparto de la plusvalía mundial que con el transcurso del tiempo sólo podrá agravarse.

3.- Argentina es territorio privilegiado de ese combate interimperialista. Y este hecho condiciona y eventualmente podrá ser determinante del desenvolvimiento político en el futuro cercano.

4.- Esa misma disputa se verifica en todo el planeta o, para poner ejemplos cercanos, en Brasil o México. La singularidad de Argentina, sin embargo, estriba en que las clases dominantes locales entregaron en 1989 al gobierno de Estados Unidos la función de arbitraje que ya no podían sostener en sus manos.

5.- Ocho años después de aquella cesión decisiva tanto para la coyuntura como para el largo plazo, la fractura interburguesa y la ausencia de hegemonía por parte de cualquiera de las fracciones en disputa, que hacían imposible el ejercicio estable de la capacidad arbitral, lejos de resolverse se han agravado.

6.- De esta manera, las diferentes fracciones del imperialismo ya no negocian u operan con un gobierno hegemónico de las clases dominantes, sino que lo hacen con las diferentes fracciones de la burguesía local, las cuales, a su vez, no tratan con aquellas desde una posición de soberanía sino, a la inversa, buscando posicionarse como aliados privilegiados pero definidamente subordinados a una fuerza exterior que sería, de hecho, el poder arbitral efectivo.

7.- Podría decirse que esto constituye una regresión de la situación de semicolonia a un status más semejante al colonial. Pero con la particularidad de que las potencias coloniales, ellas mismas en guerra (por ahora comercial y diplomática) si bien responden a una situación mundial de hegemonía estadounidense, disputan cada día más abiertamente esa supremacía.

8.- Mientras tanto, la contraofensiva global estratégica del imperialismo, exigida por la crisis del sistema, ha producido significativos cambios en la estructura económico social del país. Este Congreso encomendará al nuevo Comité Central la tarea de constituir una comisión de investigación y análisis que en el plazo de un año produzca un documento en el cual se registren los extraordinarios cambios de manos en la propiedad de empresas de todos los sectores, la centralización de capitales, los vaivenes en la pugna interimperialista y la constitución de bloques de cada sector con grupos del gran capital local, así como los efectos sociales de estas transformaciones.

9.- Aquellos teóricos o dirigentes políticos que, aferrándose a la superficial y engañosa noción de "globalidad" como fenómeno nuevo en el mundo capitalista, deducen la desaparición de la contradicción imperialismo-nación, contribuyen a que se pierda de vista el rasgo más sobresaliente de la etapa histórica que atraviesa Argentina, a saber: el recrudecimiento de la subordinación al imperialismo y los múltiples efectos que esto genera en todos los planos.

10.- Tal posición puede sostenerse desde dos ángulos aparentemente opuestos: propugnar la resignación reformista, o recaer en lo que dos décadas atrás se llamó "socialismo directo" (expresión en sí misma ajena al marxismo) y que en la historia del pensamiento marxista ha reaparecido una y otra vez como enfermedad infantil del comunismo.

11.- Los primeros, en buena lógica, adscribirán a estrategias policlasistas de naturaleza reformista, o en otros casos a concepciones remozadas de la revolución por etapas. Los segundos, reiterarán el ultraizquierdismo en sus diversas variantes.

12.- La extrema gravedad de los efectos económicos, sociales y políticos que la devastadora primacía imperialista plantea ya -y que se acentuará cada día más con vertiginosa velocidad- asegura que tales políticas constituyen un suicidio y una irreparable corresponsabilidad en la perspectiva de constitución de una fuerza fascista con aval de masas.

13.- Para contener, desviar y aplastar el movimiento de masas en pie de lucha que ineludiblemente generará la crisis, la burguesía y el imperialismo necesitan un movimiento fascista, es decir, organizar a las masas con una pseudoideología de lucha contra el capital local y extranjero. Para contener la voracidad del imperialismo en todas sus versiones, la burguesía (grande y pequeña) local, necesita igualmente de una fuerza con tales características. Es decir que desde dos ángulos opuestos parte una línea de acción común que ya tiene carnadura en innumerables hechos políticos (Recuérdese que Seineldín, una de las piezas de esta estrategia, es un hombre de la CIA).

14.- Los reformistas que desde el Frepaso se alían con personajes como Ulloa, con argumentaciones posibilistas, serán primero cómplices y luego víctimas de una fuerza en gestación de inequívoco carácter fascista. Los ultraizquierdistas que desestiman los fundamentos, el significado y la dinámica de la victoria de Bussi en Tucumán, Patti en Escobar (desde donde se presenta ahora como aspirante a candidato a gobernador de Buenos Aires) y Rico en San Miguel (todo bajo el manto de Duhalde), no pueden ser considerados con seriedad como un punto de apoyo para la concientización y organización de la clase obrera y sus aliados en la capacitación efectiva para el combate por el poder y la revolución. Son charlatanes irresponsables y deben ser tratados como tales. Lo mismo vale para los pseudocomunistas o pseudosocialistas que ponen nuevos ropajes a la antigua política stalinista de frentes policlasistas.

II.- Perspectivas económicas a mediano plazo

15.- El cuadro económico nacional es insostenible en su actual versión. Los efectos múltiples de la falsa valuación de la moneda -entre ellos, con particular peso, la aceleración descontrolada del endeudamiento- provocan una distorsión general del giro económico que, si en una primera instancia resulta útil para redistribuir el ingreso total en detrimento de los asalariados y centralizar capitales en determinados grupos, rápidamente conduce a una situación de descontrol en todos los órdenes.

16.- En ese sentido, la convertibilidad no es lo contrario de la inflación y la hiperinflación, sino su complemento necesario; una herramienta diferente para la obtención del mismo objetivo (drástica traslación de ingresos en beneficio del gran capital), que como su antecesora actúa en forma de choque de alto voltaje sobre los mecanismos económicos y, a medida que cumple su objetivo, destruye los mecanismos institucionales de control político y social, ahonda las fracturas entre las clases y dentro de cada una de ellas, alimenta el malestar general del cuerpo social y tiende a un desenlace traumático.

17.- Corresponde insistir en que tal política de las clases dominantes es fruto de la necesidad imperiosa dictada por la crisis; es decir, la caída de la tasa media de ganancia y la sobreproducción.

18.- Esa necesidad no podría realizarse si no existiese la posibilidad de aplicar los mecanismos requeridos por la crisis. En Argentina esa posibilidad se dio facilitada por el momento de transición en la conciencia y la organización del proletariado, que lo dejó inerme frente a la furiosa contraofensiva del capital.

19.- Este doble origen de la política en curso desde hace más de un cuarto de siglo, importa sobremanera porque explica la naturaleza dual de la situación actual y las perspectivas del futuro cercano.

20.- En la medida en que factores externos no rompan el equilibrio general (un crack bursátil en los centros imperialistas, un derrumbe del mecanismo en países dependientes de incidencia directa en la economía local, etc), las perspectivas económicas en Argentina quedan en total dependencia de la situación política. Esto significa, en total dependencia de la actitud de la clase obrera y el conjunto de sectores afectados por ella.

20 (bis)- Redactado en la primera quincena de septiembre, este Anteproyecto no contempla el hecho y los efectos de la crisis bursátil desatada el 27 de octubre, y que a la fecha continúa cada vez con mayor gravedad, ni el reciente triunfo electoral de la Alianza, que si bien logró el objetivo del conjunto de la burguesía para que un nuevo equilibrio político imponga los planes capitalistas a través de frenar y desviar las movilizaciones espontáneas de las masas, éstas no han sufrido una derrota o aplastamiento que determine su inmovilidad por un largo periodo de tiempo. De tal manera, se integra a esta resolución el documento Contribución al Debate sobre la Situación Internacional y Nacional (*) como base para redactar un texto que exponga las causas, efectos y perspectivas de la crisis económica internacional en la región y en Argentina, su incidencia en el proceso político nacional en combinación con el resultado de las elecciones del 26 de octubre y las tareas que de todo ello se desprenden para la UMS.

21.- Ya se ha señalado en el análisis de la situación internacional la extrema fragilidad del equilibrio en ese terreno y el hecho de que desde allí sólo puede esperarse más exacción de riquezas, por las vías que fueren, de los países dependientes. Pero en tanto aquel equilibrio se mantenga, y en tanto el proletariado (entendido aquí estrictamente como proletariado industrial) no asuma la lucha política en función de sus intereses de clase, la creciente oposición, el malestar y el descontrol, incluso en la hipótesis altamente probable de grandes explosiones sociales, estos no sólo no revertirían los resultados de la política aplicada consistentemente por las clases dominantes desde 1974, sino que servirán para asestar nuevas derrotas a las masas, descomprimir la situación social y hallar un nuevo punto de equilibrio para continuar con la misma política, aunque utilizando diferentes métodos, partidos y dirigentes.

22.- En ese sentido, corresponde subrayar los planes de inversión de capitales provenientes del extranjero (muchos de ellos de propiedad de argentinos) con los que cuenta la secretaría de industria, comercio y minería cuando faltan 45 días para las elecciones: para el período 1997/2000, estima una inversión anual en esa área del orden de los 13 mil millones anuales (53 mil millones en el lapso enunciado). Siempre según estas proyecciones oficiales, uno 10 mil millones anuales corresponden a la ampliación o creación de nuevas plantas. El 51% de esa inversión se dirigiría a la industria el agro, minería y petróleo; el comercio recibiría un 8,7% y la actividad financiera un 2,8%.

23.- Cifras y porcentajes pueden volatilizarse en un segundo, dependiendo del curso político del país (siempre haciendo abstracción del factor externo). Pero la formación del bloque burgués de recambio, sumado a la defección de la dirigencia sindical que por un período apareció como alternativa a la burocracia, y combinado con las líneas de acción exactamente inversas a lo necesario por parte de las diferentes organizaciones de izquierda, provocaron la desmovilización general del proletariado industrial, la confusión ideológica de la masa explotada y el desconcierto de los sectores sociales afectados por la crisis, todo lo cual redunda en la posibilidad de dar continuidad político-institucional al plan del gran capital a través de una apariencia remozada.

24.- Con tal objetivo, el capital podría incluir una ofensiva muy cruda contra el actual elenco gobernante, con juicio, cárcel y mucho circo para ocultar lo esencial (un reciente editorial del diario imperialista The New York Times apunta en esa dirección).

25.- En esta hipótesis, mediante combinaciones políticas imprevisibles hoy (y que en sustancia no interesan para trazar una línea de acción revolucionaria), no se puede descartar un período de crecimiento económico relativo con eje en la producción industrial.

26.- Si al margen de la coyuntura, para la UMS es una prioridad el trabajo en el proletariado industrial, esta perspectiva probable hace tanto más imperioso redoblar esfuerzos en ese sentido. Sobre todo porque todo crecimiento del empleo en esta área se hará sobre la base de incorporar trabajadores jóvenes (la otra prioridad para nuestra organización), a los cuales se les aplicarán los así llamados "nuevos métodos de trabajo", con plena flexibilización laboral y salarios por debajo del valor de la fuerza de trabajo.

27.- Siempre en base a esta hipótesis, es previsible que de la convertibilidad se pase a un intento de devaluación regulada, por el sencillo hecho de que el gran capital extranjero necesita disminuir los salarios en dólares y la presión de las balanzas comercial y de pago exigen un corrección del precio de las divisas para aumentar las exportaciones.

28.- La reciente devaluación en el Sudeste asiático -y el impacto de estas medidas sobre la economía mundial- son un factor adicional que presiona sobre la necesidad de corregir el precio del peso, fuertemente sobrevaluado (las estimaciones van de un 50 a un 200%).

29.- Esto podría ir acompañado, incluso, con aumentos significativos de salarios nominales (no de los salarios reales). Lo cual, en términos sociales significaría un agravamiento en la fractura entre obreros ocupados y desocupados, y en términos políticos replantearía con mayor urgencia y dramaticidad el problema de la unidad social y política de los explotados.

30.- La hipótesis contraria sería la que tomaría lugar a partir de una desestabilización provocada por una onda proveniente del exterior o por un desafío político de las víctimas de la crisis que impida la cohesión de la alianza de recambio del gran capital, desate la lucha interburguesa y abra las múltiples compuertas de la crisis latente.

31.- No hay posibilidad objetiva de prever cuál de estas dos grandes variantes plasmará en el futuro cercano. Son innumerables y de diferente carácter los factores en juego. Y entre ellos predominan aquellos que no dependen de la voluntad de individuos (por mucho poder que concentren en sus manos), de gobiernos, partidos e incluso de las clases mismas. Por otra parte, lo señalado es sólo un esquema general y abstracto, cuya realización no podría en ningún caso calzar como un guante en el análisis. No obstante, éste es imprescindible para armar con fundamentos que trasciendan el planteo táctico ante situaciones coyunturales a los cuadros empeñados en construir un partido de los comunistas y avanzar en la lucha por el derrocamiento del sistema capitalista.

32.- Ocurre que, si se verificara la segunda hipótesis planteada, las concepciones espontaneístas y "luchistas" -largamente predominantes en las filas de la izquierda local- verían confirmadas sus ensoñaciones respecto de un "argentinazo", con las consecuentes presiones sobre una militancia confundida y ansiosa.

33.- A la inversa, si la realidad discurriera por los carriles de la primera hipótesis, serían las tendencias parlamentaristas reformistas y frentepopulistas las que verían confirmadas sus previsiones de inserción institucional y pretendida "profundización de la democracia". Los efectos de esta línea sobre militantes sindicales y políticos serían tan devastadores como los desvaríos ultraizquierdistas.

34.- Cualquiera fuese el curso de la crisis, una y otra perspectiva tendrían sin duda un efímero período de existencia y un desenlace brusco. Más aún, cabe suponer que esa brusquedad desembocaría en franca violencia.

35.- Las desviaciones frente a uno u otro caso implícitas en las actuales posturas de la izquierda, arrastrarían a la clase obrera y la vanguardia revolucionaria a una severa derrota (grave por sus efectos inmediatos pero sobre todo muy riesgosa por sus consecuencias estratégicas, porque completarían el desarme del proletariado ante la necesaria resolución de la crisis).

36.- De allí la ineludible necesidad de que éstas sean confrontadas y políticamente superadas. Esta batalla no puede librarse con consignas, impresiones y una suma de tácticas más o menos inteligentes, sino con una caracterización fundada, una organización eficiente y una línea de acción estratégica inconmovible.

37.- Se desprende de esto que la coincidencia con otras organizaciones o cuadros en el plano ideológico general es un punto de partida necesario pero no suficiente para cumplir la labor histórica de los comunistas en la lucha de clases. Sin acuerdo político en torno a las grandes líneas de acción, la unidad no sólo no es posible, sino que no es deseable, porque en lugar de fortalecer, debilita.

38.- La lucha contra el espontaneísmo, el ultraizquierdismo y el reformismo se resume por tanto en la tarea combinada, paralela e inseparable de bregar por la unidad social y política de los trabajadores en una organización de masas, democrática, plural, antimperialista y anticapitalista, simultáneamente con la labor de construcción del partido de los comunistas, el partido de cuadros revolucionarios marxistas.

III.- Papel del reformismo y el ultraizquierdismo en la dinámica del movimiento obrero

39.- No era inevitable la evolución política de los últimos cuatro años. Si la burguesía pudo desviar el poderoso caudal opositor hacia una nueva variante patronal, fue por responsabilidad de las organizaciones que se presentan como obreras, populares y anticapitalistas y, en segundo lugar pero con significativa relevancia, de dirigentes sindicales cuya honestidad y combatividad no pueden ser cuestionadas, pero que al no asumir una propuesta política de los trabajadores contribuyeron activamente con el objetivo del enemigo de clase.

40.- Esta responsabilidad tiene diferentes fundamentos. En una variante, parte de la concepción ultraizquierdista; en otra, de una concepción reformista; una tercera es fruto liso y llano de la corrupción.

41.- La UMS ha valorado erróneamente el peso de esto último. No vimos con la suficiente celeridad y claridad hasta qué punto muchos dirigentes vencidos limitaron su accionar a resolver una ubicación personal. Hay casos escandalosos en diferentes gremios, de cuadros con los que mantuvimos una relación fraternal y de colaboración, sin percibir a tiempo que, al dificultarse el camino de la construcción clasista, se desplazaban paulatina y silenciosamente a posiciones no ya oportunistas, sino directamente corruptas.

42.- En la óptica general de nuestro posicionamiento, está muy claramente marcada la política del enemigo acerca de este punto. El documento aprobado por el Congreso Fundacional señala puntual e inequívocamente el papel de las ONGs y las fundaciones de la socialdemocracia y el vaticano en la tarea de enfrentar la edificación de una dirección independiente mediante la corrupción. Esa certeza no impidió, sin embargo, que demoráramos en la percepción de lo que ocurría con numerosos cuadros sindicales.

43.- Es preciso subrayar esta falencia y subsanarla en nuestro accionar futuro. Pero eso no debe hacerse en detrimento de una interpretación materialista y dialéctica de las conductas individuales: tampoco era inevitable este desmoronamiento moral de tantos compañeros. (Insistamos: compañeros; en no pocos casos de notoria valía, que hoy son pobres asalariados de agencias imperialistas. Desde luego han traicionado a sus compañeros -entre ellos a nosotros- y se han traicionado a sí mismos. Pero reducir este fenómeno a la palabra traición es propio de energúmenos que ya no dividen a la sociedad en explotados y explotadores, sino en traidores y traicionados. Una más de las amargas consecuencias de la degradación del pensamiento y la acción marxistas).

44.- Este oprobioso y lamentable desmoronamiento moral de tantos compañeros es, también, una función de la dinámica política general producida por la dialéctica negativa entablada entre las organizaciones políticas que se declaran de izquierda socialista, el movimiento obrero real y sus vanguardias naturales, que desembocaría en la aparición del Frepaso y luego la Alianza.

45.- En aquella dialéctica negativa el peso determinante corresponde a las organizaciones que se presentan como defensoras del socialismo, cuya responsabilidad es directamente proporcional a la dimensión de sus fuerzas y el énfasis con el que se proclaman marxistas y revolucionarias.

46.- Cuando 25 años atrás los dos grandes aparatos políticos de la burguesía para el juego institucional se aunaban en la Hora del Pueblo, aun cuando una política diferente por parte de los revolucionarios marxistas hubiese podido variar el rumbo de los acontecimientos, había una fuerza material aún inexpugnable o, por lo menos, muy difícil de vencer: la conciencia de las masas trabajadoras todavía no había completado el proceso de ruptura con la ideología peronista.

47.- La desigualdad del desarrollo entre puntos como Córdoba y el Gran Buenos Aires constituía un problema estratégico decisivo al cual las direcciones revolucionarias no atendieron porque, desde diferentes ópticas y con diferentes estrategias, coincidían sin embargo en desconocer la necesidad de la unidad social y política de los trabajadores como fundamento para la lucha revolucionaria.

48.- Una política en ese sentido, aplicada por las principales organizaciones revolucionarias de entonces, hubiese sentado bases para el futuro, pero difícilmente hubiese logrado impedir que las masas obreras y populares fueran controladas por organizaciones y líneas políticas a su vez controladas por las clases dominantes.

49.- Este vallado objetivo no existía en 1992, cuando se formó el Frente del Sur; mucho menos al año siguiente, cuando esta superestructura ajena a las masas y a los intereses de la lucha anticapitalista confluyó con ramas del peronismo institucional para dar lugar al Frente Grande.

50.- Sólo la ausencia de una política hacia las masas por parte de quienes se autoproclaman revolucionarios marxistas hizo posible que la burguesía introdujera este caballo de Troya en un terreno que se les escurría de las manos, que los aparatos reformistas recuperaran un lugar perdido, que dirigentes sindicales honestos y combativos fueran arrastrados hacia la reconstitución de una fuerza defensora del sistema capitalista.

51.- Nunca como en esta coyuntura quedó tan a las claras el papel nefasto ("reaccionario en esencia", diría Marx en su famosa carta a Bolte), de las sectas pseudomarxistas.

52.- Mientras la UMS daba una batalla en la teoría y en la práctica dentro del organismo en el que se jugaba el curso del movimiento obrero para toda la etapa -el Congreso de Trabajadores Argentinos- la casi totalidad de los agrupamientos ultraizquierdistas, se mantuvieron ausentes de este combate y contribuyeron a confundir, dividir, desmoralizar y desmovilizar a los cuadros y activistas sindicales que buscaban un camino independiente; otras expresiones ultraizquierdistas y reformistas, en cambio, se aliaron con quienes desde el CTA defendían la perspectiva política que plasmaría en el Frepaso.

53.- Como ocurriera seis años atrás durante la gran huelga ferroviaria, la conducta de cada partido o nucleamiento presuntamente revolucionario frente a estos hechos, mucho más que una posición puntual, fue una definición definitiva del lugar que ocupan y ocuparán en la lucha de clases.

54.- El Primer Congreso de la UMS considera que las organizaciones responsables de esta omisión demostraron con ello su incapacidad para la gran tarea de educar, organizar y conducir a las masas en la lucha contra el poder burgués. Por lo tanto, para la UMS no son ni pueden ser aliados permanentes y sólo cuentan como fuerzas allí donde puntualmente podemos converger en luchas concretas, a condición de jamás aparecer ante las masas y/o las vanguardias como integrantes de un frente, bloque o cualquier otro tipo de alianza partidaria. El carácter de nuestro relacionamiento con la izquierda no puede ser visto al margen de la experiencia practica reciente. La implementación de nuestra propuesta electoral verificó la reiteración por parte de esas organizaciones del oportunismo y el electoralismo. Esta situación no remite a circunstanciales movimientos tácticos, sino a su concepción política global hacia el movimiento de masas.

55.- En síntesis, frente a la izquierda nuestra actitud debe ser:

1- Convocarla desde el movimiento de masas real (no sellos o falsos encuentros) exigiéndole lo que nos autoimponemos: respeto al conjunto.

2- Debate ideológico-político por la prensa, sin utilizar ni la pedantería ni el tono provocativo.

3- Unidad de acción sólo cuando haya un frente de trabajo común (fábrica, barrio, etc.) para las acciones concretas contra el enemigo de clase.

4- La participación en convocatorias será para fines claramente explícitos, manteniendo la acción propagandística en forma independiente y firmando en común sólo en casos excepcionales.

56.- Sólo en el marco de un partido o fuerza política de masas de los trabajadores, al cual eventualmente se sumaran tales organizaciones, podrá la UMS compartir un espacio común con ellas. Y aun así, lo haría con la firme determinación de diferenciar nítidamente su perfil ante las masas y sus dirigentes naturales.

57.- Sólo una radical autocrítica teórica, avalada en los hechos por una práctica de masas por parte de estas organizaciones, sectarias o reformistas, puede hacer variar esta determinación de la UMS.

58.- Es por responsabilidad directa del espontaneísmo, el sectarismo y el reformismo de estas organizaciones que el Frepaso captó el descontento de masas, la búsqueda de una nueva expresión política por parte de decenas de miles de activistas del movimiento obrero, la juventud, los profesionales y los sectores más sanos de la sociedad. Y es por la existencia del Frepaso que se clausuró por un período la creación de un partido de masas, antimperialista y anticapitalista, de los trabajadores y el pueblo. Por responsabilidad de quienes se autoproclaman revolucionarios y marxistas, el Frepaso ocupó el escenario político, en favor de una política de defensa del sistema de explotación y opresión, ahondando la división, la confusión, la desmoralización y desmovilización del proletariado.

59.- La única fuerza actual de las clases dominantes es la ausencia política del proletariado. Esa ausencia no era inevitable. Todo lo contrario. Fue necesaria la política del PCA (inventando el Frente del Sur; integrando el Frente Grande; aliándose con la derecha del CTA) y el complemento exacto de esta complicidad activa en la complicidad por omisión de innumerables agrupamientos que durante todo este período limitaron su política a exigir a los aparatos sindicales la convocatoria a sucesivas huelgas generales, "argentinazos", marchas, actos, en una práctica de estridencias verbales tanto más estentóreas cuanto más vacías de contenido.

Partido de masas y partido revolucionario

1.- Precisar la relación entre el instrumento que dé unidad social y política al conjunto de las masas explotadas y oprimidas, con el partido de los comunistas, es un desafío teórico sin cuya resolución los revolucionarios marxistas de Argentina no pueden dar un solo paso adelante. (Naturalmente, no es un problema exclusivo de este país).

2.- Esa relación es, mirada desde otro ángulo, la existente entre la historia y la conciencia de clase. Y su último punto de sustentación es la idea respecto de quién tiene en sus manos la posibilidad de transformar una crisis en revolución social: si el partido revolucionario arrastrando a las masas, o éstas, conscientes del antagonismo irreparable con la clase dominante, autoorganizadas y en condiciones de asumir como dirección política a un genuino partido de los comunistas. Los conceptos de los cuales se parta en este sentido valen no sólo para la lucha por el poder, sino para el ejercicio de éste, luego de la revolución, por parte de las masas explotadas y oprimidas a través de sus propias organizaciones, que lógicamente, no podrán ser idénticas al partido de los comunistas.

3.- (Vale apuntar aquí, a modo de adelanto de un tema a estudiar en el futuro, que esta problemática se presenta, a la inversa y de manera muy específica, en Cuba; donde un partido comunista de masas debe ampliarse para impedir la penetración del imperialismo y sus múltiples tentáculos en forma de partidos alternativos, y a la vez fortalecer su columna marxista para impedir la desagregación potencial que supone la heterogeneidad ideológica).

4.- Si bien la consigna Partido de masas de los Trabajadores figura en los textos de más de una organización, sin excepción se trata de una concepción meramente instrumental; que parte de las necesidades prácticas coyunturales del proyecto de partido revolucionario y no de la necesidad estratégica -objetiva y subjetiva- de las masas.

5.- Para estas organizaciones, el instrumento político en el cual las masas desarrollan su experiencia de lucha de clases, llegan a comprender -o no- la necesidad de abolir el capitalismo y asumen las concepciones, métodos y formas prácticas para hacerlo, es un problema de orden táctico. (Con crudeza impar este criterio se expone en la actualidad en posiciones como las del MST y otros agrupamientos afines, que dicen sin rubor: "estamos por un partido de masas de los trabajadores; pero como ningún dirigente lo asume -y aquí nombran a cuadros integrados en mayor o menor grado al aparato sindical dependiente del Estado- mientras tanto proponemos el partido de los revolucionarios. Si aparece, estaremos con él").

6.- Tal concepción desarma en los hechos a quien la sustenta, pero sobre todo confunde, deforma, degrada, la noción de organización plural de masas, democrática, antimperialista y anticapitalista.

7.- En términos teóricos, la concepción que desconoce, rechaza o toma de modo instrumental la noción de partido de masas, es idealista y mecanicista, porque desconoce el proceso material mediante el cual se lleva a cabo por un lado la lucha de los comunistas con la ideología dominante, en su relación diaria con la clase obrera industrial; y por otro la relación de ésta con los demás estratos asalariados y el conjunto trabajador con estratos sociales como la juventud estudiantil, las capas medias, los profesionales, etc; lo cual a su vez determina la relación de este conjunto social con el partido de los comunistas y da lugar -o no- a una positiva evolución ideológica, organizativa y política de las grandes mayorías sociales.

8.- Por la misma razón que existe una correspondencia directa entre comprensión de la realidad y cuerpo conceptual del partido que debe plasmar esa comprensión en línea política, existe una correspondencia directa entre aquella concepción instrumental y los errores políticos groseros por parte de equipos de dirección que, no obstante, en no pocos casos cuentan a su favor con un considerable manejo de la teoría marxista y están inequívocamente comprometidos con la lucha revolucionaria.

9.- La destrucción del MAS (única organización revolucionaria que en la historia argentina logró romper el marco de pequeño equipo) y la vertiginosa degradación de sus fracciones, no se explica por errores circunstanciales, peleas fraccionales o cuestiones de otro orden (aunque todo esto haya jugado su papel), sino por aquella concepción metafísica, ajena al pensamiento marxista, que deriva en la incomprensión profunda de la relación clase - partido - dirección. En otras organizaciones, que ni siquiera tuvieron la capacidad de romper el cerco del pequeño grupo, esa carencia produjo una degeneración práctica primero y teórica luego, que transformó equipos revolucionarios de alto valor subjetivo y potencial, en caricaturas grotescas.

10.- Del mismo modo hay un hilo conductor entre tales conceptos -o, más precisamente, la ausencia o confusión de ellos- y el tipo de dirigentes que se presenta como modelo al proletariado, a la juventud y al conjunto social, así como el tipo de militante que se educa. La confusión entre cuadro marxista y dirigente político de un hecho cotidiano en el enfrentamiento de clases; la absurda identidad entre revolucionario y energúmeno sabelotodo; el trueque de la humildad comunista por altanería y soberbia de profesores a quienes nadie atiende ni entiende; la explicación de la realidad a partir de la idea de que la sociedad se divide en traidores y traicionados, no sólo se explican por la raíz de clase de los grupos que incurren en tales desvíos. Tienen también -y de manera determinante- arraigo profundo en concepciones implícitas que guían el accionar de buena parte de la militancia revolucionaria.

11.- La conceptualización de partido de masas de los trabajadores como instancia plural, democrática, antimperialista y anticapitalista es un factor decisivo en la concepción y por lo tanto en el accionar coyuntural y estratégico de los comunistas.

12.- Que la realización efectiva de tal instancia esté próxima o no, que sea o no viable en una determinada coyuntura, no incide en lo más mínimo en el lugar que ocupa esta noción para educar a los cuadros y presentarse ante las masas y las vanguardias como comunistas, por la misma razón que la proximidad o lejanía de una lucha franca por el poder no cambia, no posterga ni diluye la necesidad de adecuar cada táctica a aquel objetivo estratégico y llevar a cabo una constante labor educativa respecto del carácter ineludible de una confrontación de clase contra clase en la disputa por el control político de la sociedad.

13.- Para la teoría marxista está claro y fuera de discusión que el carácter convulsivo y espontáneo de la revolución social tiene como primera explicación el conservadurismo ideológico y político de las masas, incluido, y no pocas veces en primer lugar, el proletariado industrial. La noción de "obrero revolucionario" como necesidad sociológica es un desatino ajeno por completo al pensamiento y la tradición marxistas. Surgió como una necesidad del stalinismo que endiosaba al proletario abstracto mientras reprimía y quitaba todo potencial al obrero como individuo y como clase. Paradojalmente, esta falsificación fue asumida por los epígonos del trotskysmo quienes, por razones opuestas, necesitaban una instancia teórica ideal para explicar proposiciones cada día menos contactadas con la realidad. Se trata de una extrapolación metafísica: en la sociedad capitalista la clase obrera es estructural y objetivamente revolucionaria en términos históricos; ergo, cada uno de sus componentes es revolucionario en cualquier momento y lugar.

14.- Si la clase obrera y sus componentes moleculares fuesen revolucionarios en términos subjetivos, no habría revolución (es decir, no habría un momento extraordinariamente convulsivo y traumático en el que todo queda fuera del control de las instituciones del capital y se desata una lucha encarnizada por el poder político), sino evolución (como la clase en su conjunto y de manera homogénea quiere la abolición del capitalismo, hace uso consciente y organizado de su abrumadora superioridad numérica y su papel decisivo en la producción, va acorralando sistemáticamente al enemigo, arrebatándole paso a paso y de acuerdo con una estrategia gradual, espacio social, económico y político, hasta que llegado un punto, pacífica e institucionalmente, corta el último hilo que sostiene el poder en manos del capital).

15.- La realidad es exactamente inversa. En épocas normales, el proletariado y el conjunto de los estratos explotados y oprimidos de la sociedad no tienen conciencia ni voluntad revolucionaria. Por ello, en lugar de resolverse gradualmente, las contradicciones se acumulan durante largos períodos en los que las víctimas del capital se someten más o menos mansamente y sustentan con su conducta social y sus ideas el poder de la clase enemiga. En un determinado punto -al cual se arriba con prescindencia de la voluntad de las clases y sus partidos- aquellas contradicciones estallan y rompen las cadenas visibles e invisibles del control social. Es la hora de la sublevación de las masas. Y no necesariamente culminará en revolución victoriosa. (Entre los numerosos factores que definirán esa confrontación están justamente la existencia de una instancia de cohesión social y política del conjunto de los explotados y de una formación de cuadros capaces de asumir el comando del combate con todo lo que esto implica).

16.- Esta interpretación dialéctica del devenir social -añeja como las barbas del fundador- explica que tan a menudo, organizaciones caracterizadas por un revolucionarismo verbal que no reconoce limitaciones, apelen a tácticas propias de una estrategia evolucionista -reformista- que avergonzarían al mismísimo Bernstein.

17.- Por el contrario, combinar un accionar cotidiano comprensible y asimilable por proletarios subjetivamente opuestos a la noción de revolución, imbuidos de conceptos reformistas, aunque acosados por una situación que el sistema no puede resolver con reformas, es decir, un accionar asimilable por una subjetividad reformista pero que no ceda una milésima en la propaganda de la noción de revolución social y un accionar consecuente con ella, requiere un concepto que resuelva esta contradicción objetiva.

18.- La forja más poderosa y efectiva de ideas y planes de acción revolucionarios en un brevísimo período histórico (la Internacional Comunista en tiempos de Lenin) dio nombre a ese concepto: transición; cuerpo político: frente único proletario; y una consigna: proletarios y pueblos oprimidos del mundo: uníos.

19.- Estas nociones combinan un contenido abstracto y una forma concreta: resumen la elaboración marxista de décadas; y se aplican a un momento dado. (Nunca ocurre de otra manera con una propuesta revolucionaria; jamás una revolución fue hecha, ni podrá ser hecha, con la mera repetición de lo que otro revolucionario dijo, en otro momento, en otro lugar).

20.- El concepto de transición resuelve teóricamente la contradicción entre el conservadurismo subjetivo de las masas y su potencial objetivamente revolucionario (la resolución práctica debe darse en cada caso y constituye un permanente desafío para un equipo que pretende actuar como dirección revolucionaria efectiva). El concepto de frente único proletario resuelve teóricamente el problema de la unidad social y política del proletariado y sus aliados, ante el hecho objetivo de su estratificación social y la realidad objetiva/subjetiva de su división ideológica-partidaria (también en este caso, la resolución práctica es materia política). El concepto de unidad de los proletarios con todas las capas sociales oprimidas por el imperialismo resuelve -claro, otra vez en la abstracción teórica- la novedad histórica del capitalismo imperialista (en el sentido leninista), y la necesidad del proletariado de conducir a un conjunto social más complejo para enfrentar a un enemigo más poderoso que el corporizado en una burguesía local.

21.- Se puede y se debe debatir sobre la traducción concreta de estos conceptos a la realidad de la Argentina actual. Pero quien en la búsqueda de la respuesta revolucionaria a la situación nacional, latinoamericana y mundial de hoy, deje de lado estos conceptos, debe asumir de manera explícita que adopta una línea de franca ruptura con la tradición teórica y política del marxismo. Tal eventual línea de ruptura no es condenable a priori. Nada más ajeno al marxismo que la negativa a la búsqueda teórica y la osadía práctica en franca ruptura con cualquier modelo. Otra cosa es teorizar o asumir una práctica política como si la historia comenzara cuando un individuo o partido se dispone a intervenir en ella. Y el hecho es que, hasta el momento, no hay a la vista otra cosa que vaciedades con pretensión doctoral o propuestas de "recreación" que no pasan de invocaciones huecas, destinadas a ocultar la indigencia teórica y el oportunismo político.

22.- Desconocer los conceptos y la traducción práctica de Transición, Frente Unico Proletario y Unidad Antimperialista, lleva -sea por vía del reformismo explícito, del verbalismo súper revolucionario o de intentos ultraizquierdistas de reemplazar la acción de masas- a la incapacidad para encabezar un combate por la abolición del capitalismo.

23.- El concepto de Transición adquiere tanto más valor en nuestro tiempo, signado por el derrumbe de la URSS y el muy profundo y perdurable impacto que este hecho produjo en las masas. Desconocer ese factor clave de la realidad contemporánea es una fuga sin retorno hacia el idealismo.

24.- Cuba es un factor de extraordinaria importancia para contrarrestar ese impacto. Quien no valore en su dimensión actual e histórica la batalla internacional conducida por Fidel Castro no contribuirá a fortalecer la propuesta de socialismo frente a la crisis del capitalismo. Pero aquellos que en su política concreta reproducen todos los vicios teóricos, políticos y metodológicos legados por el stalinismo, y a la vez tratan de asirse a Cuba como tabla de salvación, no contribuyen a la defensa de aquella dirección revolucionaria y están, ellos mismos, irremediablemente condenados.

25.- En la antípoda del concepto de transición se sitúan reformismo y ultraizquierdismo. No hay manera de eludir esas desviaciones sin apelar a esa noción, la cual, para transformarse en hecho, requiere de un continente organizativo. En otros momentos históricos y en otras realidades nacionales, ese continente encarnó en la consigna Frente Unico. La inexistencia de partidos obreros de masas en Argentina requiere de formas específicas.

El Frente Unico en Argentina

26.- Cuando en Argentina los partidos Comunista y Socialista aún tenían envergadura de tales (stalinista uno, socialdemócrata el otro) el proletariado y las masas argentinas encontraron un punto de unidad social y política en otra instancia, por fuera y en contra de estas expresiones degeneradas de los partidos obreros originales. Así nació, en noviembre de 1945, el Partido Laborista. Una formación que, desde su nacimiento, careció de la condición decisiva para transformarse en vehículo de una transición: la independencia política respecto de cualquier expresión del capital. Pero esto fue posible justamente porque los dos partidos supuestamente representantes del proletariado y las masas oprimidas, estaban aliadas al imperialismo. Herido de muerte por su vicio de nacimiento, el Partido Laborista produjo sin embargo dos hechos fundamentales: por un lado, aunó a la clase obrera y todos sus aliados en un proyecto común. Ese proyecto no era anticapitalista, estaba limitado al marco del sistema y esgrimió una pseudoideología de formulaciones demagógicas deliberadamente contradictorias y confusas. Cuando la burguesía decidió llenar en los hechos aquella indefinición con su propia propuesta el proletariado resistió. Huérfano de conducción política, debía ser derrotado. Esa derrota (consumada en el curso de 1946) constituye la otra cara del fenómeno peronista: la captación ideológica de las masas explotadas para la ideología burguesa, traducida en la concepción policlasista.

27.- No es explicable el fracaso de aquella resistencia sin la tenaza formada por la demagogia populista y el reformismo stalinista-socialdemócrata. La base material de esa victoria burguesa la ofreció un capitalismo en auge a nivel mundial y nacional. Y como complemento, pesó la antigua tradición anarquista en el movimiento obrero, con su desprecio por el accionar político de la clase. Así, se logró desviar la energía de las masas obreras, corromper ideológicamente al proletariado industrial, controlar sus organizaciones gremiales y conducir políticamente a la clase obrera y el pueblo durante medio siglo.

28.- La estructura populista nacional-burguesa debía ser, por definición, menos perdurable que los grandes aparatos respaldados por la gesta originaria de organización política proletaria (la socialdemocracia europea) o la primera revolución obrera y socialista de la historia (Rusia y la Unión Soviética). Ya a fines de los años 60 el peronismo mostró su inviabilidad como efectivo control político de las masas a largo plazo. El Cordobazo simboliza a la vez el fin de aquella etapa histórica y el sinuoso comienzo de una nueva, que aún no ha definido su sentido.

29.- Si el peronismo no podía ya dirigir a la clase obrera tras los objetivos de la burguesía, en cambio podía aún evitar que ésta se diera organizaciones y dirigentes propios para luchar por objetivos propios. De allí que la entrega del gobierno al aparato peronista fuera inevitable. Pero sólo como escalón hacia el único método ya posible para frenar el movimiento social en marcha: la represión. Primero se utilizó a las propias estructuras internas del peronismo; luego las bandas paramilitares y finalmente el golpe de Estado de 1976.

30.- El movimiento populista estaba destruido como fuerza hegemónica en el proletariado. Nada ataba ya con fuerza estratégica al movimiento obrero. Pero nada había ocupado el lugar ideológico, organizativo y político cedido por el peronismo. La represión fue una clave fundamental de este desarrollo. Pero el factor decisivo fue que, por causas históricas e internacionales que excedían largamente a la militancia revolucionaria local, ésta no estaba ideológica y políticamente preparada para conquistar la inteligencia y la voluntad del proletariado y las masas. El golpe militar, por tanto, constituyó una derrota militar y política, pero sobre todo ideológica, para las masas explotadas y oprimidas. Con el consecuente impacto de largo plazo sobre sus vanguardias.

31.- El fin de la dictadura abrió la posibilidad de revertir ese proceso. La izquierda se encaminó en tres direcciones: el PC apoyó al peronismo, al igual que la mayoría de los restos de organizaciones armadas de ese origen; los remanentes del PRT-ERP y otras organizaciones armadas de corte marxista, se refugiaron en el Partido Intransigente (el cual, a su vez, fue respaldado en todos los órdenes, desde las sombras, por el PC); las organizaciones que se proclaman trotskystas intentaron presentarse ellas mismas como alternativa de masas. Los resultados están a la vista.

32.- Si bien en buena parte de estos casos la política adoptada se explica por conductas opuestas a las que dicta una voluntad revolucionaria, en la mayoría de los casos la palanca conceptual que llevó primero al desvío y luego a la completa degeneración fue la incomprensión de la dialéctica clase-partido-dirección.

33.- El concepto de transición estaba desgarrado entre posiciones ultraizquierdistas y posiciones reformistas en los hechos (aunque revolucionarias en las palabras); el concepto de Frente Unico estaba ausente o, en el caso del PST (luego MAS), tenía un carácter abstracto, ajeno a la realidad particular de Argentina en el momento histórico concreto; el concepto de Frente Antimperialista estaba tergiversado por la consigna Frente de Liberación Nacional y Social, habitualmente utilizado para justificar la subordinación de la estrategia del proletariado a la política de sectores de la burguesía.

34.- El hecho es que, en su propio desenvolvimiento, los lineamientos políticos basados en aquella incomprensión constituyeron una traba concreta para lograr la unidad social y política de los trabajadores, lo cual a su turno revirtió en una pulverización de las filas revolucionarias. (No es cierto que este resultado obedezca al derrumbe de la URSS: en Cuba, el PC en lugar de dividirse se abroqueló; en lugar de confundirse aclaró posiciones. El eventual desenlace de aquel proceso, que depende ahora en mucho del curso de la revolución mundial, no negará en ninguna hipótesis esta conclusión inicial).

35.- Hubo otra oportunidad a partir de 1992. Frustradas las expectativas democratistas pequeño burguesas en el gobierno radical, brutalmente expuesta la condición contrarrevolucionaria, antiobrera y pro imperialista del Partido Justicialista, la clase obrera en particular y amplias capas de los sectores medios afectados, estaban a la búsqueda en los casos más avanzados, predispuestos en otros, para la conformación de una fuerza política de masas contraria a los partidos burgueses. El primer signo inequívoco y poderoso de este fenómeno lo constituyó la fundación del CTA.

36.- Se reprodujo, adecuada a los cambios ocurridos en el período 1982-1992, la misma conducta de 1973. La posición adoptada por las diferentes organizaciones de izquierda frente al CTA prefiguraba el desarrollo del proceso inmediato. Otra vez la tenaza del reformismo stalinista-socialdemócrata y el populismo peronista, con la colaboración -decisiva en esta oportunidad- del verbalismo ultraizquierdista, lograron abortar el proceso. Otra vez estuvo ausente -al menos con el peso necesario- la propuesta revolucionaria marxista que integrara la necesidad de la organización política de masas con la construcción del partido de los comunistas. El equipo que luego constituiría la UMS encarnó esa posición. Estamos seguros de haber dado la batalla que debía dar una organización revolucionaria marxista. Pero la escasez de fuerzas sellaba de antemano el desenlace inmediato, aunque también abría un camino hacia el futuro.

37.- En contraposición a la perspectiva de un partido de masas de los trabajadores, se fundó el Frente del Sur, luego Frente Grande. Para muchos de manera sorpresiva, esta propuesta concitó un apoyo masivo. Lo que venía a confirmar la necesidad y posibilidad de edificar un partido de masas, basado en la clase obrera, conducido por los dirigentes naturales de los trabajadores y el pueblo, plural, antimperialista y anticapitalista, sin embargo, fue la barrera que impediría una vez más su concreción. El fenómeno arrastraría al propio CTA, vaciado primero y travestido luego en pseudo Central sindical, con respaldo del ministerio de Trabajo, en manos éste de un agente de la socialdemocracia alemana.

38.- El Frente Grande se transformaría en Frepaso (con un candidato de ultraderecha); luego en Alianza (con el explícito respaldo del gran capital). Se consumará así, en las elecciones que ya habrán ocurrido cuando este documento se ponga a votación, la parábola de la cooptación de un movimiento genuino de búsqueda alternativa en una variante apenas maquillada del gran capital. La izquierda que no se sumó a esta tramoya histórica, recayó en el sectarismo electoralista. Lo nuevo, ahora, es la aparición, marginal pero elocuente, de núcleos que derivan su accionar hacia formas de violencia que, a diferencia de los años 70, tienen más explícitamente una formulación ideológica emparentada con el anarquismo.

39.- Otra vez la UMS dio una batalla que tradujo la concepción de consustancialidad entre la unidad social y política de los trabajadores y el fortalecimiento de una organización revolucionaria marxista (en esta oportunidad, corporizada en la propuesta de un Voto Protesta programático y sin candidatos, que alentara Asambleas de Trabajadores por una herramienta política en lugar de acciones para conseguir votos). Otra vez, las relaciones de fuerzas adelantaban la imposibilidad de que la propuesta fuera hegemónica y lograra revertir el desvío vehiculizado por la Alianza. Otra vez, también, nuestra organización recorrió un camino de coherencia con el pasado y con su perspectiva estratégica, con la consecuente acumulación de fuerzas. Esto último tiene una relativa importancia medido en términos cuantitativos. Pero cambia la magnitud de lo logrado por la UMS si la unidad de medida es en términos político-estratégicos; noción vaga en la coyuntura, pero con más materialidad que, por ejemplo, los votos obtenidos por diferentes fuerzas, incluida la Alianza.

40.- Si no hay convulsiones sociales o crisis económica de envergadura, este proceso culminará en las elecciones presidenciales del 99. Pero desde ya se ha abierto una nueva fase en la lucha por la unidad social y política de los trabajadores; significativamente diferente de la recorrida hasta ahora.

41.- El aspecto central de esa diferencia es que como elemento dominante de la unidad social y política no están las organizaciones sindicales ni los dirigentes honestos y combativos de éstas en cuanto tales.

42.- La parábola trazada por el Congreso de Trabajadores Argentinos desde su nacimiento en 1992 como instancia de organización política de los explotados, a su transformación formal en 1996 en central de dirigentes sin base, es al contingente de cuadros honestos y combativos que le dio cuerpo a aquel proyecto inicial, lo que la represión militar fue para la vanguardia clasista de los años 70: un incruento pero no menos letal aniquilamiento. El compromiso de la Central de Trabajadores Argentinos con la Alianza burguesa no sólo la invalida como punto de convergencia para un paso adelante en la conciencia y organización de los explotados, sino que proyecta esa inhabilitación a sus cuadros.

43.- La primera consecuencia de esta nueva situación es un grado mayor de dispersión y confusión del activismo sindical comprometido con las bases, los cuadros sindicales no subordinados a expresiones políticas burguesas y la militancia revolucionaria en general. La segunda consecuencia, inseparable de la anterior, es un desplazamiento del punto de unidad hacia la izquierda. Esto debe entenderse en términos programáticos, políticos y organizativos.

44.- Para decirlo mediante una analogía con nuestra historia reciente: a comienzos de los 70, en la hipótesis de que punto de unidad social y política de las masas explotadas y oprimidas en lugar de darse en torno a la figura de Perón y el aparato del PJ, como ocurrió, se hubiese dado mediante una dirección independiente, ésta de todos modos hubiese tenido un carácter predominantemente antimperialista, con peso preponderante de dirigentes imbuidos de la concepción de conciliación de clases con base en el peronismo, el stalinismo y el reformismo en general; a comienzos de los 80, aquella instancia hubiese tenido igualmente un carácter antimperialista con peso predominante del democratismo y dirigentes en función de ese nivel de desarrollo, es decir, en detrimento del peronismo pero a favor de posiciones socialdemócratas; a comienzos de los 90, tuvo -porque ya hizo un esbozo con el CTA- además de una reafirmación antimperialista, posiciones de independencia política de los trabajadores y un eco anticapitalista, proveniente de uno de los tres sectores que gestaron su nacimiento(la Propuesta Política de los Trabajadores), aunque reprodujo la confusión, debilidad y falta de definiciones netas propias de un movimiento obrero en estado de transición sin brújula. A fines de esta década, un punto de reencuentro de la clase como tal y con sus aliados, deberá necesariamente tener definiciones de independencia política, de radicalidad programática para enfrentar al imperialismo y los grandes grupos económicos locales, no tendrá ilusiones democratistas -es decir, no confiará en la democracia burguesa para resolver sus problemas, aunque defenderá las garantías constitucionales y los derechos civiles- y, en consecuencia, deberá forjar dirigentes a la medida de estas definiciones.

45.- Tal desplazamiento choca con barreras de diferente carácter: necesidad de trasladar a la conciencia el distanciamiento ya verificado en la práctica respecto de direcciones que han defraudado a bases, cuadros y cuadros medios; escasez extrema de cuadros obreros con definidas posiciones antimperialistas y anticapitalistas; desprestigio justificado de las organizaciones más conocidas entre las que se reivindican socialistas; retraso y debilidad de la recomposición de fuerzas marxistas. Y un factor que surge del conjunto de estos datos negativos: la posibilidad de las organizaciones y dirigentes comprometidos con el capital -aunque con grado cualitativamente diferente de corrupción en su función- de continuar presentándose como única alternativa para la lucha reivindicativa de los trabajadores.

46.- En consecuencia, la labor de una organización revolucionaria marxista debe estar enderezada contra esas barreras, lo cual supone:

# contribuir a que las capas más activas del movimiento obrero y la juventud asimilen concientemente las causas de fondo que inhabilitaron a los dirigentes superados por la realidad: los conceptos de conciliación de clases, la ideología reformista, el etapismo, la sacralización de las instituciones burguesas que sujetan a las organizaciones del movimiento obrero (esto es, véase bien, lo contrario de limitar el problema a la naturaleza perversa de traidores encaramados en nuestras organizaciones);

# redoblar los esfuerzos por formar cuadros obreros y juveniles en la teoría marxista, a través de cursos intensivos y de largo aliento destinados a explicar el funcionamiento de la economía capitalista, la lógica de sus instituciones, la historia internacional y nacional del movimiento obrero, la realidad de la economía y la situación política internacional;

# diferenciarse tajantemente de las organizaciones reformistas y ultraizquierdistas que en el pasado y el presente desprestigian las ideas de los revolucionarios marxistas. En caso que se construya algún tipo de acuerdo en el plano de la lucha sindical o política, evitar:

1- que estén dictados por el genuino temor a desarrollar nuestra labor política en soledad.

2- aparecer ante las masas como un conjunto indiferenciado

Si durante el curso de las luchas, a causa del accionar político de estas agrupaciones, se hace ineludible tomar distancias de ellas, explicar a las masas con claridad, honestidad y sin tremendismo el porqué de nuestro accionar.

# la UMS deberá esforzarse por elaborar tácticas de intervención política que le permitan gravitar en el seno de las masas. El voto protesta recientemente, la Lista Agustín Tosco en el CTA antes, así como en otro nivel la Carta a los Comunistas, fueron los ejemplos mas salientes de acciones políticas en ese sentido.

# perseverar en la perspectiva de recomposición de fuerzas marxistas, mediante Mesas de Enlace (organismos formales pero no públicos) con todos aquellos agrupamientos o fracciones con los cuales haya base ideológica, política y metodológica suficiente como para emprender tal tarea.

47.- Esto significa que en el futuro inmediato y por un lapso de tiempo que no podemos prever, el eje de nuestro trabajo organizativo en el movimiento obrero y la juventud se desplaza hacia un trabajo de integración, organización y educación en las filas de la UMS. Esto nos permitirá superar un deficit serio que no hemos podido resolver en la etapa anterior.

48.- No cejaremos ni por un instante de sostener la consigna Asamblea de Trabajadores. Por el contrario, ése será nuestro ariete político contra la subordinación de las estructuras sindicales y los dirigentes más o menos integrados al sistema, a la política de la Alianza burguesa. No cejaremos ni por un instante de defender la necesidad de una instancia de las características de la Propuesta Agustín Tosco, como puente hacia un Partido de los Trabajadores. Y estaremos en alerta máximo para detectar cualquier signo que desde el movimiento obrero indique que este paréntesis se ha cerrado.

49.- Mientras tanto, no intentaremos sustituir con nuestro esfuerzo lo que la clase no sustenta por sí misma. No incurriremos en el error simétrico de quienes pretenden reemplazar a la clase obrera por un partido autoproclamado como vanguardia. Pero aun en esta coyuntura nuestras tácticas estarán constante e invariablemente dictadas por la necesidad de contribuir al desarrollo y consolidación de cualquier movimiento propio de los trabajadores, la juventud y sus aliados, que se encamine o tenga la posibilidad de hacerlo, hacia la organización de un Partido de los Trabajadores, plural, de masas, democrático, antimperialista y anticapitalista.

51.- El curso de los acontecimientos puede cambiar esta coyuntura en un brevísimo lapso dando lugar a condiciones favorables para la materialización de un Partido de los Trabajadores, puede cambiarla en el sentido inverso o puede postergar la indefinición de la transición por un largo período. No está en manos de los revolucionarios decidir ese curso. Sí, en cambio, es su obligación incrementar sus fuerzas propias tanto cuanto sea posible en las condiciones dadas.

52.- En el cuadro descripto de crisis capitalista, cuanto más demore la realización de la unidad social y política de los trabajadores, más aguda será la polarización de fuerzas y, por lo mismo, más a la izquierda se desplazará el punto capaz de obrar como centro de gravitación para la unificación de las masas explotadas y oprimidas con un programa de acción común.

53.- Conciencia de clase del proletariado; conciencia antimperialista de todos los sectores oprimidos y explotados de la población; conciencia revolucionaria de una vanguardia amplia y conciencia comunista plasmada en un partido de cuadros son niveles diferenciados pero a la vez interdependientes, de un mismo proceso histórico.

54.-Para las concepciones espontaneístas de diferente signo la relación conciencia-revolución no constituye un desafío teórico y político. Son pocos quienes lo hacen explícito, pero por regla general se actúa en la convicción de que la revolución no presupone la conciencia social y política de las masas obreras y populares.

55.- Este error profundo y de nefastas consecuencias, contiene sin embargo un punto de apoyo en la verdad. Una explosión social y su eventual derivación en situación revolucionaria no tiene necesariamente su origen en el nivel de conciencia, en la unidad social y/o política de los trabajadores. Más aún: por regla general, las masas no se insurreccionan con una idea clara de lo que quieren, sino cuando llegan a la imposibilidad de tolerar lo que no quieren.

56.- El espontaneísmo hace una amalgama indiscernible entre sublevación de masas y revolución, revolución y victoria, victoria y consolidación de una perspectiva obrera, socialista y comunista. No es preciso un esfuerzo intelectual para comprobar en la historia el carácter engañoso y extremadamente nocivo de tal amalgama. Es necesaria la reflexión, sin embargo, para deducir de ella la degeneración de las organizaciones revolucionarias que se dejan enredar en esa confusión: allí está la transposición de clase, partido y dirección.

57.- De modo que, para la UMS, se trata por un lado de estar en condiciones organizativas (entendiendo por esto la capacidad humana y material tras una estrategia política) de afrontar una eventual sublevación sin bases afirmadas de unidad social y política, en un marco de confusión ideológica y política y con la eventualidad de que el concepto de Frente Unico tome cuerpo en organizaciones espontáneas del conjunto de la clase y sus aliados. Es decir, que la unidad social se produzca en organismos de doble poder, los cuales deberán ser ganados para una unidad política por un partido de los comunistas, con certeza enfrentado sin misericordia con las demás expresiones de la izquierda. Este aspecto de nuestra perspectiva estratégica exige el fortalecimiento en todos los órdenes del partido de cuadros, del cual la UMS es un destacamento.

58.- Por otro lado, la constitución de ese partido, la formación integral de sus cuadros, como se ha señalado más arriba, requiere de una constante referencia práctica -no abstracta, sino de militancia concreta- que haga actuar al partido y sus miembros como una parte inseparable de la clase obrera y -lo que no es sino otra cara de la misma medalla- le permita comprender en cada momento y con el máximo de profundidad y precisión el nivel de conciencia, el estado de ánimo y la voluntad política de la clase obrera y sus aliados.

59.- De manera que la tarea de bregar por la unidad social y política de la clase obrera es parte inseparable de la lucha por la construcción de un partido revolucionario marxista, así como esta última lo es de la primera. Por lo tanto, el cambio de acento sobre uno de los términos es sólo el reconocimiento de una circunstancia que tendrá tanta vigencia como el curso de los acontecimientos determine. El cuadro vigente al momento de realización del Primer Congreso de la UMS indica una táctica que puede cambiar bruscamente, en la misma medida en que puede cambiar el estado de ánimo y el accionar del movimiento obrero. Mientras tanto, la concepción estratégica respecto del concepto de Frente Unico en las condiciones concretas de este país será el reaseguro para no caer en la construcción de una organización sectaria y la educación de militantes ajenos a la práctica cotidiana de las masas.

Desde lapublicación de este Anteproyecto a la realización de este Congreso se han producido cambios en el curso de los acontecimientos. Algunos elementos planteados como hipótesis en el análisis de la realidad argentina de irrupción de factores externos (puntos 20 a 25 de las páginas 4 y 5), son hoy una realidad en la crisis bursátil mundial. Esta situación verifica la extrema movilidad del panorama nacional y la necesidad de una gran ductilidad para la aplicación de tácticas. Las condiciones adversas encontradas en el ultimo periodo para la confluencia con otras corrientes por fuera de la PAT para promover Asambleas de Trabajadores hacia la Herramienta Política puede cambiar en la próxima coyuntura.

Recomposición de las fuerzas revolucionarias marxistas

1.- El Primer Congreso de la Unión de Militantes por el Socialismo ratifica formalmente la línea de constitución de Mesas de Enlace de Militantes Comunistas y compromete su esfuerzo militante para la realización de un Congreso fundacional de un Partido de los Comunistas sobre las bases del documento presentado en febrero de 1995, titulado

Compromiso de acuerdo básico para participar del Encuentro de los Comunistas, cuyo texto completo se reproduce como apéndice, al fin de este documento.

2.- Si bien las Mesas de Enlace no prosperaron en la medida en que la UMS lo consideró necesario y posible, y por lo mismo durante los casi tres años transcurridos la realización de tal encuentro se probó inviable, este Primer Congreso reafirma que ésta es la línea principista y abierta hacia la recomposición de las fuerzas marxistas, en contraposición a la política sin principios y basada en conceptos aparatistas y coyunturales del llamado frentismo.

Papel del internacionalismo en la tarea de recomposición de fuerzas

1.- El punto de partida de la UMS respecto de la recomposición de fuerzas marxistas es que ésta es una tarea internacional por su contenido y por su realización.

2.- La UMS no reconoce ninguna estructura internacional como eje de esa recomposición estratégica. Si bien valora los esfuerzos de diferentes corrientes, mantiene respecto de ellas la distancia a la que obligan las notorias diferencias de carácter ideológico, político y estratégico entre aquellos nucleamientos y los documentos aprobados por el Congreso Fundacional de la UMS y las posiciones políticas sostenidas desde entonces en los planos internacional y nacional.

3.- Sin perjuicio de lo anterior, la UMS reconoce en el Partido Comunista de Cuba el punto hoy más alto del marxismo militante. La resistencia victoriosa de Cuba luego de seis años de la desaparición de la URSS no es resultado de la mera habilidad política de alguno de sus hombres, aunque ésta sea remarcable, sino de principios y conceptos muy hondamente arraigados en la dirección actuante del PCC. Cualesquiera sean los avatares de esta organización revolucionaria comunista en el futuro, y aun cuando su cuerpo teórico-político incluye interpretaciones y posiciones con las cuales la UMS mantiene divergencias, la Revolución Cubana y su dirección constituyen una fuente de enseñanzas y un ejemplo fundamentales para nuestra organización.

4.- Este Primer Congreso afirma que la recomposición de fuerzas marxistas a escala internacional, por tanto, tendrá un punto de apoyo esencial en la dirección revolucionaria de Cuba. Y que será tarea del Comité Central entrante el impulso y aliento a toda actividad que contribuya a que ese papel pueda desarrollarse en un marco de colaboración orgánica y sistemática.

5.- Al tiempo que rechaza toda restricción regionalista del concepto de internacionalismo revolucionario, la UMS constata el hecho de que la mayor posibilidad de concreción de tareas que tiendan al logro de instancias de elaboración, debate y accionar conjunto de fuerzas revolucionarias marxistas se plantea para nuestra organización en el Cono Sur de América Latina. La convergencia con organizaciones afines en un Consejo de Dirección regional para la revista Crítica es un paso real y altamente valorable en esa dirección. A partir de allí, continúa vigente la tarea de converger con otros proyectos semejantes de todo el planeta.

6.- Aun desde su situación de relativa debilidad, y sin perder de vista el hecho de que una organización que no tiene raíces sólidas en su propio territorio no podrá contribuir en última instancia al avance efectivo de la teoría y la acción revolucionarias en su país y, mucho menos colaborar con la recomposición a escala mundial, la UMS ratifica su decisión de empeñar tantos recursos como le resulte posible para avanzar en todo aquello que contribuya a sentar las bases teóricas y organizativas para un internacionalismo proletario y revolucionario a la medida y en la necesidad de nuestro tiempo.

Nuestro accionar

1.- No sólo en los materiales de la UMS, sino en nuestra práctica, quedó plasmado lo que al cabo del período podemos calificar como un combate ejemplar. Sin embargo, esto no puede ocultar las debilidades y omisiones de nuestro accionar.

2.- La UMS combinó solidez teórica y audacia política con momentos de inaceptables vacilaciones para llevar a las masas su propuesta. La dirección se mostró incapaz de articular las fuerzas de la organización y, en consecuencia, de incrementarlas. La dirección perdió tiempo y energía en discusiones abstractas (que no deben ser confundidas con debates teóricos) mientras los hechos se sucedían. Si bien en ninguna hipótesis se podría afirmar que una mayor eficiencia de la UMS hubiese logrado cambiar el curso de los acontecimientos políticos, sí hay que decir que una conducta de mayor compromiso de la dirección con la actividad cotidiana, de más organicidad para el esfuerzo empeñado, de más autonomía de los cuadros, hubiese redundado no sólo en un mayor crecimiento numérico, sino sobre todo en una presencia política cualitativamente superior de la UMS ante el activismo obrero, estudiantil y juvenil.

3.- La dispersión de tareas es uno de los factores que alimentaron estas falencias. La UMS destinó cuadros a labores colaterales, no específicamente destinadas al funcionamiento, crecimiento y consolidación de la UMS como tal. La edición de la revista Crítica; la colaboración para la publicación de El Espejo y la contribución para ubicar en un nivel más alto la Universidad de los Trabajadores, son puntos de sangría que debilitaron al CEN y exigieron al máximo a sus componentes.

4.- A la hora del balance, el Primer Congreso de la UMS reafirma sin embargo que la decisión de destinar recursos humanos y materiales a tales frentes y actividades es una necesidad estratégica y que el precio de dispersión, sobreesfuerzo y debilitamiento coyuntural y relativo del equipo de dirección debe ser pagado. Dado que en los planos señalados se verifican avances efectivos, es posible ahora replantear la asignación de fuerzas humanas de dirección de la UMS. No obstante, este factor que induce a la dispersión de objetivos y capacidades seguirá gravitando sobre nuestra organización durante el próximo período. Es por tanto en otros planos donde se deben efectuar correcciones.

5.- Paradojalmente, otro factor de ineficiencia en el accionar de la dirección tiene su explicación en lo que constituye la mayor virtud de la UMS: la heterogeneidad de orígenes de sus componentes. La diversidad de experiencias que arrastra cada uno pesó sobremanera a la hora de traducir la política en accionar práctico.

6.- Al cabo de tres años, podemos declararnos satisfechos con el proceso de homogeneidad logrado no ya en las ideas más generales -punto de partida de la militancia común- sino sobre todo en los métodos de funcionamiento y accionar tanto hacia dentro de la organización como hacia las masas. Pero lo que fuera una necesaria transición no puede ser confundido con una práctica regular.

Este Congreso puede dar un paso superador en esta transición. Al votar una dirección sobre la base de una práctica colectiva. Con la afirmación de una metodología democrática para dirimir diferencias políticas con la erradicación de la desvalorización personal para manifestar desacuerdos.

La UMS en estos tres años vivió, vive y atravesará debates internos y el embate de prácticas desestabilizadoras.

Su fortaleza reside en que por encima de ellas la organización siempre preservó sus bases fundacionales, la forma de relacionamiento entre los militantes.

En estos cimientos, que son y deberán seguir siendo de hierro, se configura una de sus mayores conquistas.

7.- Ha llegado la hora de conformar un Comité Ejecutivo Nacional capaz de ejecutar las políticas trazadas por el Comité Central, sin perderse en divagaciones, sin incoherencias metodológicas; con una determinación sistemática para organizar la inserción estratégica en el proletariado industrial; con energía para recoger lo sembrado en el movimiento obrero, la juventud, el movimiento de mujeres y los barrios; con una administración y control estrictos del tiempo de militancia y con la adopción de todas las medidas necesarias para que los cuadros puedan dedicarse a plenitud a su tarea y cumplir con las responsabilidades que exige la pertenencia al órgano ejecutivo de la UMS.

8.- Condición para esto es la elección para el Comité Central de compañeros y compañeras en disposición y capacidad para asumir tan altas responsabilidades. Basándose en las posiciones, las conductas y las capacidades demostradas en estos tres años de militancia, cada integrante de la UMS deberá reflexionar con objetividad acerca de la composición del CC.

9.- Hay que tener en cuenta que la elección del CC en el Congreso Fundacional no contaba con el conocimiento práctico de sus componentes. Y que la Conferencia de fusión dio lugar a un CC por acuerdo. Esto fue necesario y sin atenuantes positivo para la conformación de la UMS. Pero ahora se debe producir un cambio radical en el concepto de elección.

10.- Para resumir el objetivo con un concepto que debemos rescatar de la degradación y la caricatura, se trata de bolchevizar a la UMS en general y en particular a su Comité Central. Se trata de transformar efectivamente nuestro destacamento comunista en una organización de cuadros democráticamente centralizados, disciplinados sobre la base de una plena y libre participación en el debate, la elaboración, la aprobación y aplicación de la línea de accionar político.

11.- Ese paso deberá redundar en una muy enérgica tarea de crecimiento, regularización y afianzamiento de los núcleos. Si la exigencia planteada para la composición y funcionamiento del CEN no culmina en este punto, todo el proceso se invierte e invalida. (Capítulo aparte de este objetivo, a ser tratado en un documento especial, es la tarea de proletarización de la organización a todos los niveles).

12.- Clave de este paso fundamental es la determinación de sistematizar la propaganda y la agitación en los lugares correspondientes a cada núcleo (entendiendo por propaganda la tarea de llevar muchas ideas a pocas personas y por agitación la de llevar una o dos ideas centrales a muchas personas. Al respecto, el período pre Congreso deberá debatir la prensa propia -Eslabón- y aquellas a las que destinamos esfuerzos, realizando un balance cuyo punto de partida no excluye ninguna hipótesis, por drástica que ésta sea). Esto significa que hay un tiempo para estudiar, elaborar y debatir. Y hay un tiempo para ir a las masas y sus expresiones de vanguardia. Los dos tiempos deben ser democrática y férreamente administrados y controlados por cada núcleo. La eficiencia en esta labor requiere la formalización de responsabilidades en cada núcleo, sobre las bases establecidas por nuestro estatuto.

13.- De allí la UMS debe pasar a la constitución de direcciones regionales, que decentralicen, agilicen y hagan eficiente el esfuerzo militante. En una organización de cuadros, cada militante es un/a dirigente. Votada la línea en el Congreso, adecuada por el Comité Central, cada núcleo o dirección regional está en condiciones y en obligación de llevarla a la práctica. Nuestra tarea central, penetrar en el movimiento obrero en los principales centros industriales del país, es inalcanzable si no descentralizamos la labor y los organismos de base e intermedios asumen plenamente la responsabilidad de llevarla a cabo. Es necesario aclarar aquí que privilegiar el crecimiento en la clase obrera de los grandes centros industriales no significa desatender el trabajo en la clase trabajadora en general. Sectores de servicio y grandes centros de ventas, por ejemplo, son lugares de brutal explotación especialmente de mujeres y jóvenes, que debemos abordar. Además, el futuro Comité Central deberá tratar de esbozar un programa general sobre la cuestión agraria y, particularmente, sobre la situación del campesinado y los trabajadores rurales del país.

14.- En la enunciación de estos objetivos inaplazables está la explicación de por qué la UMS mostró flaquezas a la hora de presentar combate político concreto. Este Primer Congreso asume las debilidades señaladas y pone la responsabilidad principal por ellas en el Comité Ejecutivo Nacional. Los aspectos exitosos de nuestra labor, la comparación con el curso marcadamente negativo de las restantes organizaciones que se denominan revolucionarias, la ubicación de todo el proceso en el marco de desmovilización del proletariado y un inocultable retroceso en su rumbo ideológico-político, no son óbice para asumir sin atenuantes la responsabilidad por errores, falencias y debilidades cuya superación son condición indispensable para la razón de ser de la UMS.

15.- Siempre es difícil el camino de la revolución. Pero el mundo atraviesa en esta fase una coyuntura particularmente ardua. Acometer y resolver el cúmulo de tareas planteadas requiere claridad de objetivos y solidez teórica que los sustenten. Pero requiere ante todo militantes dispuestos a sacrificarse con generosa y valiente perseverancia. El Primer Congreso regular de la UMS se compromete ante la clase obrera, la juventud y el pueblo oprimido a cumplir con esa exigencia histórica.

 

Apéndice:

Compromiso de acuerdo básico para participar del Encuentro de los Comunistas

Yo, ............................ declaro que:

I.- Considero que el capitalismo, inmerso en una profunda crisis a escala mundial, no puede ni podrá jamás satisfacer las necesidades elementales del ser humano y que, por lo tanto, la lucha consecuente por los reclamos básicos que hoy aúnan a cuatro quintas partes de la humanidad (trabajo, pan, techo, salud, educación) exige la abolición del sistema y su reemplazo por el socialismo.

II.- Entiendo por socialista una sociedad en la que los medios de producción y cambio están en manos de los trabajadores libre y democráticamente organizados y autogestionados, quienes a través de sus organismos de masas conducen efectivamente un Estado que garantiza la democracia y los derechos civiles para las grandes mayorías de obreros, campesinos, estudiantes, pequeños y medianos productores, a la vez que ejerce todo su poder de presión contra las fuerzas de la reacción interna e internacional que se le oponen por la fuerza.

III.- A partir de la experiencia histórica y su síntesis teórica, afirmo mi convicción de que el derrocamiento de la sociedad capitalista sólo puede ser obra de las masas explotadas y oprimidas conscientes de su condición de tales, unificadas en sus propios organismos, ejerciendo democráticamente su protagonismo en la lucha contra el capital.

IV.- Igualmente, la experiencia histórica y la teoría confirman que el desarrollo de la conciencia de las masas, su organización unitaria según sus intereses de clase y, particularmente, la lucha efectiva por el poder, demandan como condición indispensable que los revolucionarios marxistas, los comunistas, nos organicemos como partido capaz de llevar a cabo esas tareas históricas, adecuando formas y criterios a la realidad y las circunstancias.

V.- Por causas que no tienen hoy una explicación unívoca e inapelable, el primer intento exitoso de creación de un Estado Obrero comprometido con la construcción del socialismo, nacido de la gloriosa Revolución de Octubre, acabó en la degeneración de su dirección y en el derrumbe de la Unión Soviética, lo cual circunstancialmente volcó las relaciones de fuerzas a favor del imperialismo. Esto redundó en un mayor debilitamiento de las fuerzas revolucionarias en todo el mundo. A partir del rumbo negativo adoptado por la URSS y el retroceso de la revolución mundial la militancia cargó con rémoras de deformaciones ideológicas y políticas; ahora se suma a esto la confusión y en muchos casos la desmoralización. En este cuadro, considero el deber de un revolucionario comunista hacer todos los esfuerzos que estén a mi alcance para contribuir a recomponer las fuerzas marxistas, afirmar las bases de un genuino Partido Comunista y alentar por todos los medios el estudio, la investigación y el debate franco y democrático para esclarecer las causas del desenlace ocurrido en la URSS, el cual no obstante su grandiosa y catastrófica dimensión actual, entiendo como un momento pasajero en la historia de la lucha de clases internacional, que por ella será asimilado y superado.

VI.- Dada la confusión ideológica y la disgregación organizativa dominantes en las filas de izquierda, entiendo que una perspectiva seria de recomposición de fuerzas requiere una estricta delimitación, a la vez que se procura la unidad del conjunto de la clase obrera y sus aliados. Mi esfuerzo militante, por tanto, apunta a lograr por un lado la unidad de los comunistas mediante una recomposición de fuerzas rigurosa en todos los planos, y por otro lado a labrar la unidad de la clase obrera como tal y de ésta con todos sus aliados naturales.

VII.- Esto significa un simultáneo esfuerzo por edificar organizaciones que contribuyan a la unidad social y política de los trabajadores, a la vez que se lleva a la práctica un enérgico plan de reafirmación ideológica, delimitación política y recomposición organizativa entre todos aquellos que nos reivindicamos marxistas, avanzando con prudencia pero sin vacilación ni demora hacia la realización de un Congreso de refundación del partido de los comunistas.

VIII.- Tras este objetivo, mi compromiso individual consiste en reafirmar mi carácter de militante comunista y poner el mayor empeño para que la recomposición de fuerzas transite por carriles objetivos, con base en la discusión de postulados ideológicos, contenidos pragmáticos, criterios organizativos y políticas concretas.

IX.- Las profundas heridas producidas en las filas revolucionarias por la deformación del concepto de militante comunista, exigen un replanteo radical del significado de la organización partidaria, sus cuadros dirigentes y su militancia de base. Ese replanteo no debe ni puede partir de acusaciones personales sino de conceptos depurados por la experiencia histórica y su reafirmación teórica. Las responsabilidades individuales por errores, desviaciones y deformaciones del pasado serán juzgadas en términos políticos, con base en el ejercicio efectivo de la democracia de los trabajadores. Y el único tipo de impugnación aceptable para vetar a un/a compañero/a su derecho a emprender el camino de la recomposición de fuerzas y la refundación de un partido de los comunistas será aquél que se apoye en cargos relativos a la moral revolucionaria y la ética militante, debidamente avalados por pruebas fehacientes.

X.- Entiendo igualmente que como punto de partida en el proceso de recomposición es necesario poner estrictos límites ideológicos y políticos.

XI.- La oposición al Frente Grande, al igual que la negativa a integrar todo y cualquier frente conducido por la burguesía en cualquiera de sus sectores, así como la reivindicación del carácter revolucionario marxista de la dirección del Partido Comunista de Cuba, si bien insuficientes, son dos parámetros necesarios para dividir aguas entre quienes pueden y quienes no pueden sumarse inicialmente a este proceso.

XII.- Con base en estos postulados, asisto al Encuentro de Comunistas, en el cual ejerceré mi derecho democrático de exponer y/o respaldar posiciones destinadas a traducir la idea general en un plan político que arme táctica y estratégicamente a la militancia para la acción inmediata, en tanto avanzamos hacia la realización de un congreso fundacional del partido de los comunistas.

Lugar y fecha:

Firma:

Aclaración:

(Nota: si lo considera necesario, firme con pseudónimo)

(*) Ver Crítica 18, pág. 3

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