La
Unión de Militantes por el socialismo se solidariza con la
lucha emprendida por la ministra de Seguridad del gobierno
nacional, Nilda Garré, en relación con la corrupción en la
Policía Federal.
Según citas publicadas por la prensa comercial, la ministra
explicó que en la PF existen“sectores
que disputan, no sobre posiciones ideológicas o modelos de
acción, sino sobre el predominio en determinadas zonas o
determinados negocios”. Y agregó Garré, refiriéndose
al gobierno que integra: “El
problema más serio y más complejo que tenemos es la Policía
Federal”.
A
la par de nuestro apoyo, es preciso exponer una perspectiva
muy diferente a la que plantea la ministra. En cualquier
sociedad, en cualquier momento de la historia, hay una
disparidad entre las necesidades sociales y las capacidades
productivas para satisfacerlas. En cualquier sociedad, en
cualquier momento de la historia, cuando esa distancia es
demasiado grande, la necesidad rompe toda imposición legal y
comienza a resolverse por el imperio de la fuerza. Frente a
un bien escaso y una necesidad elevada, privará
inexorablemente la fuerza. Esa es la base de la corrupción.
Sea de la fuerza de las armas, o de las influencias
políticas.
Hay dos problemas entonces: quién tiene la fuerza, y qué
determina la escasez.
No
es la PF la que determinó el curso de la sociedad argentina
en las últimas décadas. Fueron las diversas ramas de la
burguesía local y sus socios mayores, los imperialistas de
diferentes latitudes. Y los partidos e instituciones que les
sirvieron.
Confusión sistemática
Una década y media atrás, se convenció a la opinión pública
de que "el problema más serio" era la corrupción en el
gobierno nacional. Gobernaba la banda de ladrones encabezada
por Carlos Menem. Con esa poderosa palanca, se logró
reemplazarlo. ¿Hace falta recordar cómo siguió la historia?
Ahora se nos dice que el foco infeccioso está en la PF.
Nadie duda de la degradación extrema de la PF, su corrupción
estructural, su práctica mafiosa y criminal, ejercida cada
día, en todos los ámbitos en los que actúa.
Si
todo se repitiera, y Garré pudiera ser exitosa en el
reemplazo de los actuales mandos de ese cuerpo, mañana
vendría alguien de los actuales denunciantes, diciendo que
"el problema más serio" son, para poner una hipótesis, las
empresas privadas de seguridad (tema eludido por la
ministra, pese a estar tan íntimamente ligada con la PF y
las cúpulas militares actuales o pretéritas).
Es
posible seguir la huella de esta línea de acción. La
ministra hizo su exposición acompañada por alguien que ganó
un lugar en el periodismo denunciando las tropelías de la
corruptela menemista. Mientras hacía tan loable labor,
defendía explícitamente -para poner sólo un ejemplo de su
accionar tramposo- que era preciso pagar la deuda externa.
Argumentaba que ésta no pesaba en las verdaderas cuentas
nacionales. Ahora, se muestra feliz con el pago de la deuda
eterna y olvida absolutamente la corrupción desmesurada,
mayor incluso a la rebatiña menemista, que domina desde los
máximos cargos el gobierno con el que se compromete. En la
hipótesis insustentable de que la línea de acción de Garré
en el actual contexto consiguiera adecentar a la PF, mañana
vendría alguien que idéntica catadura a explicarnos que,
saneada la cúpula policial, el objetivo nacional sería
abocarse a la limpieza de las empresas privadas llamadas "de
seguridad", bandas armadas civiles comandadas por
delincuentes exonerados de los organismos armados.
La
utilización brutal del arma que carga un policía a la
cintura, está dictada por la más brutal aún disparidad en la
distribución del ingreso. Y ésta está determinada por el
saqueo de nuestras riquezas por parte de las empresas
imperialistas y nacionales, a través de la superexplotación,
el robo de nuestras riquezas naturales y la succión
vampiresca de recursos, mediante los pagos de la fraudulenta
deuda externa, que crece sin cesar mientras su gobierno,
señora ministra, paga vencimientos igualmente desmesurados
en lugar de utilizar esa masa descomunal de riquezas para
recrear y proyectar el aparato productivo nacional, de modo
de dar a cada ciudadano/a un trabajo, a cada trabajo un
salario adecuado y a todos el imperio de la igualdad, sin la
cual no hay ni habrá jamás justicia.
Pregúntese, por favor, y hágalo público, cuánto ha pagado
este gobierno, desde 2003 a la fecha, en concepto de deuda.
Y cuánto ha subido ésta, al compás de los pagos.
Ir a las causas
La
corrupción rampante en la PF, en el malhadado gobierno
menemista, durante el de De la Rúa y en el que preside la
señora Fernández (quien no trepida en declarar oficialmente
que su fortuna personal pasó de 6 a 52 millones de pesos en
el período en que su esposo y ella ocupan la Casa Rosada),
con todo lo inmoral y repugnante que resulta, no es la causa
verdadera de la decadencia argentina, sino una de sus
escandalosas consecuencias.
Sin impedir el saqueo de nuestras riquezas naturales, las
ventas de nuestras tierras a fondos de inversión
multinacionales, la fuga de divisas resultantes de ganancias
tan desmesuradas como ilegítimas, sin poner coto a la
superexplotación implementada en la producción y el comercio
por empresas transnacionales y locales, sin cambiar el
sistema impositivo que alienta la especulación financiera y
hace pagar a los humildes los impuestos más elevados del
planeta, no hay modo de poner freno a la pobreza creciente,
tanto más acelerada cuanto más crece el PBI. No hay modo de
poner freno a la desbordante marginalización de millones de
compatriotas, a la indecente exhibición de riqueza mal
habida, mientras cada día aumenta la cantidad de ciudadanos
de todas las edades que revuelven la basura de las grandes
ciudades para hallar un mendrugo o rescatar un trozo de
cartón.
Ahora que, para sorpresa de pocos y vergüenza de todos, la
Sra. Bonafini descubre que el ministro de Economía que paga
la deuda externa, niega el 82% móvil, da rienda suelta a la
inflación y vuelve a someterse al FMI, encarna a nuestros
desaparecidos, sería bueno que usted, señora ministra, cuya
trayectoria respetamos más allá de obvias diferencias,
reflexione sobre la enorme responsabilidad que asume en la
tarea de limpiar el estercolero de la PF. Porque no es
atacando los efectos como se solucionan las causas. Porque
alguien puede estar tratando de utilizar su arremetida para
obtener un rédito electoral. Porque, como dijo el comandante
Hugo Chávez en su reciente visita a la ciudad de La Plata,
"hay sólo dos caminos: el capitalismo o el socialismo, no
hay tercera vía".
Le
advertimos que nuestra solidaridad es seria y es
responsable.
Primero, porque estamos dispuestos a asumir las
consecuencias de nuestras palabras.
Segundo, porque no olvidamos que en 1955, con esta política
de azuzar al león y luego no enfrentarlo, ante la
contrarrevolución burguesa imperialista desatada por sus
medidas populares, Juan Perón abandonó el país y las masas
quedaron inermes bajo la bota militar; en 1973, el conjunto
de políticas adoptadas, resumidas en la elección como
vicepresidente de Isabel Martínez, volvió a dejar a las
masas, otra vez inermes, de frente a una dictadura cuyo
salvajismo no necesitamos explicarle; en 2001, tras haber
tomado la supuesta tercera vía de la Alianza, esta
concepción volvió a abandonar el gobierno dejando al pueblo
argentino hundido en la crisis más grave de su historia.
Esto no puede volver a pasar.
Cuente con el acompañamiento de la Unión de Militantes por
el Socialismo si decide vencer al tigre cebado, atacando
simultáneamente al capital -extranjero y local- que lo
alimenta.
En
realidad preferiríamos que fuera en primer lugar. Porque
somos conscientes de que decenas de miles de policías
envueltos en esta madeja, son parte del pueblo que debemos
rescatar. Una política correcta, puede convertirlos en
nuestros compañeros. Pero usted tiene el cargo de
responsabilidad hoy. Y estamos dispuestos a afrontar el
difícil combate en las condiciones que se dé.
UMS
Comité Ejecutivo Nacional
9
de abril de 2011.