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Eslabón 146 – A 50 años del asesinato del Che

Octubre de 2017.- Acercamiento a aquellas concepciones del Che que siguen siendo válidas en la lucha revolucionaria de nuestros días, útiles en la “batalla de ideas” de hoy en día, convencidos de que la claridad que podamos adquirir nos puede orientar en la acción concreta para incidir en la realidad de nuestro continente y del país. Muchas son polémicas y su discusión es necesaria para superar el atraso en el desarrollo de las fuerzas subjetivas de la revolución.

América Latina
El recorrido que el Che realizara por distintos países de América Latina le hizo ver que había un “denominador común”: “el hambre del pueblo”. Las “raíces permanentes” del mismo las encontró en la alianza entre los latifundios y los monopolios, que llevó a una economía distorsionada que mantiene a estos países como coloniales, semicoloniales y dependientes. (P. 407).
Entiende el Che que “ahora existen los reyes que no tienen corona, son los monopolios, los verdaderos amos de países enteros…”, y que “…nuestro camino hacia la liberación estará dado por la victoria sobre los monopolios y sobre los monopolios norteamericanos, concretamente.” (Pp. 52-59)
De esta manera la explotación despiadada de nuestros pueblos por el imperialismo, es el fundamento de la lucha común contra el mismo en toda la región, una lucha continental. Es el dominio del imperialismo y de nuestra propia burguesía aliada a él, la causa que impide resolver los problemas estructurales y solucionar el “hambre del pueblo”.
Para ello se aferran al poder político que les permite mantener la dominación en todos los terrenos: económico, social, cultural, espiritual de nuestros pueblos.

El papel de las clases sociales
Dice el Che: “En las actuales condiciones históricas de América Latina la burguesía nacional no puede encabezar la lucha antifeudal y antiimperialista. La experiencia demuestra que en nuestras naciones esa clase, aun cuando sus intereses son contradictorios con los del imperialismo yanqui, ha sido incapaz de enfrentarse a éste, paralizada por el miedo a la revolución social y asustada por el clamor de las masas explotadas.” (P. 503)
Aunque en la experiencia de la Revolución Cubana el campesinado tuvo un papel decisivo para la victoria, el Che entendía que “el campesinado es una clase que, por el estado de incultura en que lo mantienen y el aislamiento en que vive, necesita la dirección revolucionaria y política de la clase obrera y de los intelectuales revolucionarios…” (P.502)
Parafraseando al Che, el campesino actuaba con un espíritu pequeño burgués, en su afán de posesión de la tierra, pero comprendió que ésta no se lograba sin romper la propiedad latifundista y acompañar a la revolución en marcha. La burguesía teme chocar con los intereses latifundistas, el proletariado no. De esta manera “la marcha misma de la revolución une a los obreros y los campesinos. Los obreros sostienen la reinvindicación contra el latifundio. Y el campesino pobre, …sostiene lealmente al poder revolucionario…” (P. 407)
Sobre la base de este diagnóstico de situación en América Latina, el Che entiende que están dadas las condiciones objetivas para los cambios revolucionarios. Y ¿qué ocurre con las condiciones subjetivas? Es necesario estimularlas, plasmarlas. Él entendía que la lucha guerrillera podría lograrlo. Se trataba de prender la chispa que encendiera las distintas capas de la sociedad oprimidas por el imperialismo y la oligarquía. Afirmaba el Che que la guerrilla sin las masas, de por sí, no podría producir cambios revolucionarios.
Además crear conciencia. ¿Y por qué la conciencia?: “La sociedad vieja pesa, los conceptos de la sociedad vieja pesan, constantemente, en la conciencia de los hombres. Y allí es donde el factor de profundización de la conciencia socialista adquiere tanta importancia”. (Pags.192-193)
“El ejemplo, el buen ejemplo, como el mal ejemplo, es muy contagioso, y nosotros tenemos que contagiar con buenos ejemplos; trabajar sobre la conciencia de la gente, golpearle la conciencia a la gente, demostrar de lo que somos capaces …” (P.194)
“América es hoy un volcán … está conmovida por inmensos ruidos subterráneos … La Segunda Declaración de La Habana es la expresión y concreción de esos movimientos subterráneos; trata de lograr la conciencia de su objetivo, vale decir, la conciencia de la necesidad y, más aun, la certeza de la posibilidad del cambio revolucionario.” (P.495)

¿“Construir poder” o tomar el poder?
El Che plantea el carácter continental de la lucha y considera que “Frente a esta táctica y estrategia continentales, se lanzan algunas fórmulas limitadas: luchas electorales de menor cuantía, algún avance electoral por aquí; dos diputados, un senador, cuatro alcaidías; una gran manifestación popular que es disuelta a tiros, una elección que se pierde por menos votos que la anterior; una huelga que se gana, diez que se pierden; un paso que se avanza, diez que se retrocede; una victoria sectorial por aquí, diez derrotas por allá. Y, en el momento preciso, se cambian las reglas del juego y hay que volver a empezar.
“¿Por qué estos planteamientos ? ¿Por qué esta dilapidación de las energías populares? Por una sola razón. En las fuerzas progresistas de algunos países de América existe una confusión terrible entre objetivos tácticos y estratégicos; en pequeñas posiciones tácticas se ha querido ver grandes objetivos estratégicos … el pueblo apronta sus legiones año tras año para conquistas que le cuestan inmensos sacrificios y no tienen el más mínimo valor. Son pequeñas colinas dominadas por el fuego de la artillería enemiga. La colina parlamento, la colina legalidad, la colina huelga económica legal, la colina aumento de salarios, la colina constitución burguesa, la colina liberación de un héroe popular…Y lo peor de todo es que para ganar estas posiciones hay que intervenir en el juego político del estado burgués y para lograr de actuar en este peligroso juego, hay que demostrar que se puede estar dentro de la legalidad burguesa …
“Contradictorio cuadro el de América; dirigencia de fuerzas progresistas que no están a la altura de los dirigidos; pueblos que alcanzan alturas desconocidas; pueblos que hierven en deseos de hacer y dirigencias que frenan sus deseos”. (Pags. 505-506)
“El poder es el objetivo estratégico sine qua non de las fuerzas revolucionarias y todo debe estar supeditado a esta gran consigna.” (P.494)
La Unión de militantes por el Socialismo afirma que hoy la izquierda reformista elude este objetivo planteando una hipotética “construcción de poder popular” mediante luchas reivindicativas sectoriales o territoriales a la espera de una nueva ola revolucionaria.
“… el poder, que es el instrumento indispensable para aplicar y desarrollar el programa revolucionario, pues si no se alcanza el poder todas las demás conquistas son inestables, insuficientes, incapaces de dar las soluciones que se necesitan, por más avanzadas que puedan parecer”. (P.414)
“… frente a una ‘cultura política’ de la espera y defensiva, Che levantó junto a Fidel la cultura política de la voluntad y de la ofensiva”. (P.82 de Pensar al Che-T.I)

El tránsito pacífico
Tomado el poder, según el Che el “…tránsito pacífico no es el logro de un poder formal en elecciones o mediante movimientos de opinión pública sin combate directo, sino la instauración del poder socialista, con todos sus atributos, sin el uso de la lucha armada. Es lógico que todas las fuerzas progresistas no tengan que iniciar el camino de la revolución armada, sino utilizar hasta el último minuto la posibilidad de la lucha legal dentro de las condiciones burguesas”. (P. 497)
“… el período de transición del comunismo o de la construcción del socialismo. Este transcurre en medio de violentas luchas de clase y elementos de capitalismo en su seno que oscurecen la comprensión cabal de su esencia”. (P.367)
“Los yanquis intervendrán, por solidaridad de intereses y porque la lucha en América es decisiva. Lo harán con todas sus fuerzas, además; castigarán a las fuerzas populares con todas las armas de destrucción a su alcance; no dejarán consolidarse al poder revolucionario y, si alguno llegara a hacerlo, volverán a atacar, no lo reconocerán, tratarán de dividir las fuerzas revolucionarias, introducirán saboteadores de todo tipo, intentarán ahogar económicamente al nuevo Estado, aniquilarlo, en una palabra”. (P.504)
El ejemplo actual de Venezuela acosada por la reacción local e internacional capitalista lo demuestra.

¿Hace falta un Partido? Sobre la necesidad y construcción del Partido.
Durante la etapa previa a la toma del poder en enero de 1959, las fuerzas revolucionarias se constituían a través de la coordinación de los movimientos políticos antidictatoriales : Movimiento 26 de Julio, Directorio Revolucionario, Partido Socialista Popular (comunista) y diversos núcleos de lucha social, sindical, estudiantil, etc. Estas fuerzas tras la toma del poder se organizaron como Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) y más tarde como Partido Unido de la Revolución Socialista. A partir de 1963 éste se planteó como criterio de “… organización del Partido”: la vuelta a las masas sobre la base de la elección de sus miembros por parte de los trabajadores en cada lugar. “ … consecuente con toda una línea de cambios en la estructura, en la organización, en el esquema general de concepción del Partido, se pone éste firmemente a la cabeza del estado proletario, y guía con sus actos, con su ejemplo, con su sacrificio, con la profundidad de su pensamiento y la audacia de sus actos, cada uno de los momentos de nuestra Revolución”. (Pags. 184-185)
“El militante del Partido Unido de la Revolución es un marxista; debe conocer el marxismo y debe aplicar consecuentemente, en su análisis, el materialismo dialéctico para poder interpretar al mundo cabalmente”. (P.190)
“El marxista debe ser el mejor, el más cabal, el más completo de los seres humanos pero, siempre, por sobre todas las cosas, un ser humano.” (P.206)
La guerrilla que condujo el Che en Bolivia fue derrotada en combate y el Che capturado vivo fue asesinado por orden del imperialismo yanqui.
Lo que sigue vivo son sus concepciones básicas que se proyectan sobre la realidad actual y el ejemplo de su conducta militante inspira hoy a la lucha por la liberación del imperialismo y a emprender el rumbo del socialismo.

Unión de Militantes por el Socialismo
8 de octubre de 2017

Bibliografía
• Guevara, Ernesto (1957-1967): Obras escogidas. II. La transformación política, económica y social. Hacia la construcción del socialismo. (Las páginas indicadas en el texto corresponden a este tomo.)
• Sánchez, Germán (1989): “Che: su otra imagen”, en: Pensar al Che. T.I. La Habana. Editorial José Martí.