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Eslabón 143 – Un 1º de Mayo cargado de mensajes

Mayo de 2017.- Mientras en Venezuela la dirección revolucionaria daba un paso de ruptura anticapitalista al convocar a una “Constituyente obrera, popular y revo- lucionaria”, en Argentina se realizaban 6 actos por el primero de mayo,
En ninguno de ellos se aludíó al combate estratégico encabezado por la Revolución Bolivariana. La militancia revolucionaria genuina y resuelta de América Latina debe dar un paso urgente en apoyo a la vanguardia de una lucha que, por esas ironías de la historia, ha puesto a Macri, empresario defensor de un renacimiento capitalista, como contrapartida de Maduro, obrero en representación de la transición al socialismo.

“Setenta balcones y ninguna flor”, decía el poeta Baldomero Fernández Moreno. Seis actos de proyección nacional en este 1º de Mayo no estimulan el estro poético ni, mucho menos, la confianza política. En conjunto la concurrencia es una minoría infinitesimal frente a los 20 millones de trabajadores que componen la clase trabajadora en Argentina. Aun así nadie debería desestimar el enorme potencial revelado en el entusiasmo de genuinos militantes empeñados en enfrentar al sistema o, como mínimo, al gobierno que lo sostiene.
En esa minoría hay más de una flor. Los discursos de sus dirigentes, sin embargo, marchitan cualquier expectativa inmediata: la clase explotada, su activo más dispuesto, sus militantes más lúcidos, carecen de una propuesta superadora de la dispersión, el desconcierto y la parálisis frente a la sistemática ofensiva del capital, mejor que nunca en décadas representado por el gobierno de Mauricio Macri y la coalición Cambiemos.
Basta repetir algo señalado respecto del paro del 6 de abril y el acto del 7 de marzo: nadie, de izquierda, derecha o centro, denunció lo que justamente en el día internacional de los trabajadores estaba ocurriendo en Venezuela. Nadie condenó al imperialismo por eso. Nadie celebró la extraordinaria ofensiva lanzada por Nicolás Maduro al convocar, frente a cientos y cientos de miles de trabadores, a un “Constituyente obrera, popular y revolucionaria”.

Giro violento de la historia
Este 1º de Mayo tiene un conjunto de símbolos elocuentes.
Dio pena y vergüenza escuchar el discurso de Juan Carlos Schmidt, único orador en el acto de la CGT. A puerta cerrada, con tarjeta para ingresar a un miniestadio ubicado en la zona más cara de la burguesía porteña, la cúpula cegetista se mostró dividida, impotente, aferrada únicamente a la defensa de sus corrompidos aparatos. En la alocución desarticulada, vacía de Schmidt se expresó esa realidad más que sus rasgos personales.
No fueron diferentes los discursos en el acto de la CTA deglutida por la fracción integrada al gobierno anterior. Como si no hubiese tenido ninguna responsabilidad en el desvío histórico que llevó a la clase obrera hacia el gobierno del Frepaso presidido por la UCR, como si no hubiesen sido palafreneros del gobierno anterior y partícipes de la rebatiña mientras el país acumulaba un tercio de la población bajo el nivel de pobreza, ahora pretendieron mostrarse como adalides de la lucha contra el plan de saneamiento del gran capital. Es evidente en cada punto del país que ni siquiera las bases de los escasos sindicatos que componen la CTA siguen a sus dirigentes.
Hubo tres actos calificados “de izquierda”, que efectivamente debían ser tres porque nada había en común entre sus organizadores, aunque con certeza sí entre los participantes, convencidos de estar enfrentando las políticas oficiales. Pero eso es harina de otro costal.
Sin embargo el hecho sobresaliente le cupo al propio gobierno: Macri dio un golpe al corazón del peronismo: celebró el 1º de mayo con trabajadores, en un acto en el club Ferro Carril Oeste, histórico punto de reunión de organizaciones combativas y de izquierda revolucionaria.
Fue invitado por el Partido Fe, 47 sindicatos que no acataron el paro del 6 de abril y, muy notoriamente, por las denominadas “62 Organizaciones”-
Fe es un artificio creado por el sindicalista rural Gerónimo Venegas y teledirigido por el papa Francisco (con ese nombre ¿hace falta explicarlo?). Integra Cambiemos, es decir, forma parte del gobierno. Por su parte las “62”, hasta no hace mucho emblema del peronismo, fue un frente sindical formado en 1957, durante la llamada “Revolución Libertadora” (en realidad, la contrarrevolución opresora), después del golpe de Estado militar de 1955 que derrocó a Juan Perón. Fue fundado por el ala sindical peronista dispuesto a enfrentar la dictadura junto a todo el arco de izquierdas que entonces tenía singular peso en el movimiento obrero.
Como recuerda un artículo recientemente publicado, “En la vereda de enfrente (a las 62) estaban los “32 Gremios Mayoritarios y Democráticos”, ampulosa denominación adoptada por dirigentes sindicales socialdemócratas y radicales, que habían formado los “comandos civiles” del golpe que actuaban en respaldo de la dictadura y, como era de suponer, a poco andar perdieron toda representatividad”.
Sigue diciendo la nota citada: “Luego, el peronismo arrinconó y expulsó a las izquierdas y se adueñó de las glorias de la entonces denominada ‘resistencia peronista’. Es una penosa y elocuente paradoja que 60 años después las ‘62’ inviten a celebrar el 1º de Mayo a un presidente que representa exactamente a los fenecidos ‘32’”.
Pues bien, ante esa platea, también en un miniestadio cerrado, Macri hizo uno más de sus discursos redactados por un publicista y sazonado por un puñado de sabios de la sanata.
El movimiento obrero argentino tuvo en su historia dirigentes con remarcable formación y otros que, sin vocación por el estudio y la preparación, ocuparon la vanguardia de una voluntad masiva de lucha y supieron cómo conducirla. Hoy todo aquello ha quedado definitivamente en el pasado. Eso no es causa de lamentación, sino de confianza en la posibilidad de abrir una nueva etapa, cualitativamente superior a las vividas en siete décadas.

Electoralismo o Revolución
En los palcos de aquellos seis actos por el 1º de Mayo sólo se vio afán electoral. Es lo esperable en los aparatos sindicales, que hasta pocas semanas atrás soñaron con ser el eje para la reorganización del peronismo y ahora, ya perdida esa expectativa, se lanzan a conseguir algún lugar en las listas electorales digitadas por gobernadores y fracciones del capital. Algo análogo ocurre con organizaciones políticas ubicadas en el amplio espectro de izquierdas, dominadas también por el electoralismo y la búsqueda excluyente de bancas legislativas, diferenciados de los aparatos sindicales sólo por un lenguaje en apariencia combativo, pero destinado al mismo objetivo. Se afirma así el giro hacia una reedición histórica del reformismo que a comienzos del siglo XX devoró al PS y el PC.
En este clima es extremadamente difícil para agrupamientos revolucionarios imponer una lógica diferente en la coyuntura.
Pero es necesaria, y más posible que en los últimos años, la labor educativa respecto del activo militante en el movimiento obrero y el estudiantado universitario y secundario: explicar sin desmayo la naturaleza de la crisis que azota al país, atribuida por casi todos a la perversión de Macri y no a la lógica intrínseca del sistema; insistir en la necesidad de la unidad social y política de las grandes masas; defender la necesidad de un frente antimperialista continental con eje en la Revolución Bolivariana y el Alba.
Exponer, una y otra vez, el papel que el imperialismo le ha atribuido al gobierno argentino en el plan contrarrevolucionario continental, lo cual implica asumir la responsabilidad de afirmar una base muy amplia de carácter antimperialista y anticapitalista donde pueda apoyarse el contraataque hemisférico encabezado por la radicalización de la Revolución Bolivariana mediante una constituyente obrera y popular que desde la Carta Magna dé un paso decisivo en la transición y cambie definitivamente también en ese plano la naturaleza del Estado en Venezuela.
Argentina, 6 de mayo de 2017