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Eslabón 134

Tuvo lugar en Bariloche, los días 23 y 24 de enero, un Encuentro de militantes revolucionarios empeñados en recuperar y recomponer la teoría, la práctica y la organización para la lucha anticapitalista. El documento surgido de ese debate, así como detalles sobre convocantes y participantes será publicado en una próxima edición Extra de Eslabón. La Unión de Militantes por el Socialismo participó de esa actividad. El material que llevaron nuestros compañeros se reproduce a continuación:

 

A las/os participantes del Encuentro por la recomposición de una fuerza revolucionaria marxista.

Camaradas: les hacemos llegar algunas reflexiones que reiteran y dan continuidad a la línea de interpretación y acción llevada por la UMS en los últimos 15 años. No es nuestra pretensión proponer este material como texto a aprobar. Por el contrario, esperamos que su lectura y consideración contribuya con una elaboración conjunta y superadora, capaz de armarnos para realizar nuevos encuentros regionales. En nuestra opinión estos deberían culminar en uno nacional, del cual salgamos con una estructura de coordinación, a partir de la cual podamos proponernos avanzar hacia un Congreso fundacional de un Partido Revolucionario, adecuado a nuestro tiempo y nuestras necesidades históricas.

 

I.- Comprender el significado múltiple de la derrota del llamado “kirchnerismo” en Argentina, así como el cambio de ciclo en la región y la nueva coyuntura en Venezuela, es un paso imprescindible para delinear un programa de acción en nuestro país.

II.- Para quienes han querido interpretar la noción de “fin de ciclo regional” como clausura de un período encabezado por la Revolución Bolivariana, cabe subrayar que se trata de otra cosa: terminó el ciclo durante el cual el proceso transformador se desenvolvió en el marco de las instituciones tradicionales de la burguesía. La potencia revolucionaria sigue y seguirá desarrollándose. Pero no lo hará dentro y a través de la institucionalidad burguesa.

III.- Cada país vive un fenómeno propio e incomparable con los demás. Igualar los casos de Argentina y Venezuela es el peor error –o el máximo crimen político, según de quién se trate- que puede cometer quien pretenda buscar la articulación de un frente antimperialista continental.

IV.- Éste es condición insoslayable para combatir y vencer a Washington y sus burguesías asociadas en el próximo período, pero se trata de un Frente entre fuerzas de naturaleza desigual, representativas de clases diferentes. Desestimar la necesidad de tal estrategia es tan letal como abandonar el programa estratégico de la revolución socialista, cediendo a la presión de fuerzas reformistas y desarrollistas adosadas al sistema.

V.- En Venezuela terminó el ciclo de transformaciones revolucionarias encorsetadas por el Estado capitalista. En Argentina culminó una farsa (cuyas características veremos enseguida), mediante la cual las clases dominantes cedieron temporalmente el poder a una camarilla de advenedizos con el objetivo de recuperar el control ideológico y político sobre las grandes mayorías, tras el colapso de 2001 hasta mediados de 2002.

VI.- En aquel período, con Eduardo Duhalde como mascarón de proa, el gran capital y sus tentáculos recuperaron el orden propio. Errores de cálculos –explicables por la situación de emergencia vivida entonces por el capital- permitieron la aparición de un elenco inesperado que ocuparía los siguientes 12 años. En Argentina termina entonces un ciclo entre paréntesis, una anomalía funcional en la continuidad de la explotación burguesa y la entrega al imperialismo. El elenco que usurpó banderas y consignas se escurre como espiral de aguas revueltas en una alcantarilla. Nada quedará de ellos en la historia argentina, como no sea el daño producido en la moral y la conducta de mucha militancia desprevenida.

VII.- A escala regional, el fin de la ilusión de una revolución pacífica dentro del entramado capitalista –estimulante y de resultados positivos durante la primera década del siglo- ha ocurrido en consonancia con el fin de una estafa de largo alcance a la clase obrera y el pueblo argentinos. En este nuevo cuadro, Venezuela queda ante la exigencia inapelable de acelerar por el camino del desmantelamiento y reemplazo del Estado burgués, mientras que Argentina choca de frente con su realidad oculta.

VIII.- Tras el telón de un proceso electoral absurdamente prolongado durante todo 2015 y un resultado para muchos inesperado, para las masas en Argentina queda planteada una opción excluyente:

– es posible que el fin de la estafa dé lugar a una fuerza de derecha avalada por omisión o aquiescencia de las masas –como hasta ahora ha ocurrido en términos electorales. Se afirmaría así el bloque burgués que hoy trata de recomponerse con Mauricio Macri -un Duhalde con linaje, un Perón para las clases medias;

– también es posible, por el contrario, que la crisis estructural, con raíces en la economía mundial, potencie valores revolucionarios acumulados durante una larga y gloriosa historia, aliente el esfuerzo y la lucidez de vanguardias genuinas, produzca un drástico vuelco de la situación, alumbre la aparición de una fuerza revolucionaria y dé una vuelta de campana a la situación actual. Para ello esa vanguardia deberá contar con una estructura revolucionaria marxista, articulada en las grandes masas a través de estructuras que la clase obrera y el pueblo construirán de acuerdo a circunstancias hoy imprevisibles.

IX.- El desenlace en Argentina está íntimamente asociado con el curso de la Revolución Bolivariana en primer lugar y con el resultado de la tensión de fuerzas actuales entre el imperialismo de un lado y el bloque del Alba, acompañado por pequeños y desbandados sectores burgueses, fuera o dentro de otros gobiernos del área, por el otro.

X.- Dado que es esperable una reactivación del movimiento de masas acuciado por la crisis, ese desenlace estará determinado en última instancia por la capacidad –o incapacidad- del activo revolucionario marxista para recomponer, aunar y potenciar sus fuerzas, dispersas pero potencialmente gigantescas y eventualmente decisivas.

 

Lucha interburguesa en Argentina

XI.- Ausente la clase obrera como tal del escenario político nacional, toda la disputa se reduce a arrebatarse la plusvalía entre diferentes clases y sectores de clases del capital local y extranjero. La expresión electoral de esta realidad está en los resultados de la elección general primero y el balotaje después: 97% de los ciudadanos que votaron y no recurrieron al voto en blanco o anulado, lo hicieron por candidatos del gran capital patrocinados por el Departamento de Estado: Daniel Scioli , Mauricio Macri y Sergio Massa.

XII.- De ahora en más el elenco gobernante durante los últimos 12 años desaparecerá como fuerza en disputa por la hegemonía al interior de la burguesía. Esa lucha se dará, tras un realineamiento que no será inmediato ni sencillo, entre el capital financiero (entendido, de acuerdo con la interpretación marxista, como el entrelazamiento entre el gran capital industrial y la gran banca). A esto se suma ahora el capital agrario mecanizado, que disputa la renta de la tierra con antiguos y nuevos propietarios de los campos más productivos del país. El capital comercial y la alta pequeña burguesía urbana y rural, productiva y comercial, acompañan el proceso bregando por sus migajas. El llamado “kirchnerismo”, ahora “cristinismo puro”, no tendrá el apoyo de ninguno de estos sectores. Por el contrario, es altamente probable que la burguesía se aúne en una cruzada anticorrupción, con el mismo cinismo con que en los 1980 lo hizo contra la represión, usando a CFK y su elenco para volver a desviar a las masas tras un pseudosaneamiento del putrefacto sistema dominante.

XIII.- Todas estas fracciones burguesas están hoy de un modo u otro tras la figura de Macri, a quien hemos definido como un presidente protofascista con base socialdemócrata.

XIV.- Descartado ya el “kirchnerismo” y su último eslabón, el “cristinismo puro”, el Partido Justicialista busca recomponerse en torno a dirigentes pública y ostensiblemente dependientes de Washington. Sergio Massa y Manuel Urtubey son los adelantados. El Papa juega su papel de defensor del sistema apoyado en cúpulas sindicales de diferente denominación e idéntica estrategia de subordinación a la defensa del sistema. El resultado final de esa reconfiguración está por verse. Un sector de la cúpula sindical, que falló en el propósito de conformar partidos de base trabajadora (intentos encabezados por Moyano y Benegas), puede volver a intentarlo. Las dirigencias alternativas del PJ son tanto o más propatronales y proimperialistas que la alianza gobernante. Benegas se mantiene en Cambiemos con su sigla Fe. En una definición harto elocuente, Moyano cambió su nonato Partido de la Cultura, la Educación y el Trabajo, lanzado oficialmente el 23 de febrero de 2015, por la presidencia del club Independiente. Ahora negocia a distancia con el nuevo gobierno, sin contacto hasta el momento con la recomposición del PJ que, encabezado por Jorge Capitanich, otro títere del Departamento de Estado, prepara un Congreso para abril.

XV.- Es inviable un nuevo PJ con respaldo de la clase trabajadora. Pero no lo es que la tenaza burguesa mantenga divididos e impotentes a los trabajadores. El factor decisivo será que una nueva vanguardia clasista y revolucionaria sepa o no romper con el sectarismo, el electoralismo y el economicismo que la ha caracterizado en las últimas décadas. Sin sacudirse ese triple lastre la dispersión, confusión y parálisis actuales de la clase obrera y su vanguardia se resolverá en favor de una alternativa ultraconservadora encabezada por Macri y avalada por el grueso de la estructura sindical.

 

Internacionalismo actuante

XVI.- Otra rémora a superar por la vanguardia como condición para su recomposición es la ostentación del internacionalismo verbal como adorno de una estrategia limitada a las fronteras nacionales. Reagrupamiento y consolidación de las fuerzas revolucionarias marxistas en Argentina son objetivos inseparables de esa misma dinámica en la región.

XVII.- Relegada por el momento la posibilidad de concretar una nueva Internacional revolucionaria, la vanguardia latinoamericano-caribeña debe asumir un plan de acción y una organización regionales. A escala global no se puede avanzar más que en contactos e intercambios. Pero al Sur del Río Bravo es posible plantearse una organicidad actuante a partir de la elaboración de una estrategia común frente al nuevo cuadro mundial y hemisférico. No es imposible que a tal instancia se sumen también expresiones de la vanguardia revolucionaria estadounidense, disgregada hoy como nunca antes pero exigida, también como nunca antes, de respuestas a una crisis económica en sistemático avance y una situación social sin precedentes por su gravedad.

XVIII.- Por todo un período Argentina ha sido un país clave en la región por su debilidad, no por su fuerza. A la rastra de un proceso continental encabezado por Venezuela, obró como palanca de freno y confusión ideológica para la Revolución Bolivariana, ayudado por la socialdemocracia y el socialcristianismo a través del PT Brasil.

XIX.- Ahora, debilitada y acosada la Dirección político-militar en Venezuela, entregado el PT, Argentina está en vías de asumir la vanguardia contrarrevolucionaria bajo la égida del imperialismo o… encarnar la vanguardia revolucionaria continental con una drástica reconfiguración política interna, encabezada por el activo anticapitalista y antimperialista.

XX.- Una estrategia internacionalista actuante no es por tanto un hecho declamativo y formal, sino una condición para que la región en su conjunto pueda producir un salto cualitativo y consolidar aquello prefigurado durante el período de Hugo Chávez: América Latina como vanguardia socialista mundial y punto de apoyo para la recomposición de fuerzas anticapitalistas a escala global.

 

Fin de ciclo regional

XXI.- Es preciso asumir que se agotó un período. La ilusión de una revolución a través de las instituciones burguesas ya no tiene espacio. No se trata de que “la lucha de clases terminó”. A la inversa: es que la agudización de las contradicciones sociales ya no puede dirimirse en el marco de la institucionalidad capitalista.

XXII.- El reformismo no puede admitir esa conclusión. Tanto menos el populismo. Para la militancia consciente es claro que no están planteados caminos más o menos similares a los recorridos por experiencias guerrilleras vividas en América Latina en los 1960 y 70. En esa encrucijada está la vanguardia en este momento histórico.

XXIII.- Chávez insistía con que la Revolución Bolivariana era “pacífica, pero no desarmada”. Mediante la conquista del grueso de la Fuerza Armada y su convergencia con las masas tras una estrategia explícitamente socialista, a través de milicias populares e innumerables expresiones de vanguardia preparadas para afrontar en cualquier terreno a la contrarrevolución, se conformó en Venezuela un bloque con capacidad político-militar para enfrentar y vencer a la burguesía y el imperialismo. Eso depende ahora de decisiones políticas, en el marco de una severa crisis y un debate intenso de la vanguardia. Pero Venezuela es un caso original e irrepetible.

XXIV.- El PT ha emasculado a la vanguardia brasileña y, en medio de una gravísima crisis capitalista, deja al proletariado sin organización ni estrategia. Hay numerosas y valiosas expresiones revolucionarias, pero no hay a la vista una alternativa capaz de conquistar el apoyo de las masas para enfrentar la perspectiva de saneamiento capitalista lanzada por la burguesía, inicialmente a través del gobierno del PT.

XXV.- Dejando de lado por el momento otros casos diferentes pero también singulares, como Bolivia y Ecuador (en otro plano están Cuba y Nicaragua), para obreros y juventudes revolucionarias de los demás países de la región está planteada la necesidad de afirmar una perspectiva insurreccional de masas, que no descarta eventuales formas de intervención en procesos electorales pero asume que no será por esa vía como se acumulará la fuerza suficiente para derrocar al  poder capitalista.

XXVI.- Dado que la estrategia para las fuerzas revolucionarias es la conquista del poder y la transición al socialismo, se trata entonces de emprender todas las tareas de concientización y organización de masas (que incluye eventualmente participación en elecciones) en la perspectiva de la paralización y desarticulación del sistema en un momento dado, imposible de prever y ajeno en su eclosión a la voluntad de partidos y dirigentes.

XXVII.- Tales objetivos requieren de un partido revolucionario marxista, coherente en nuestro tiempo con los lineamientos señalados en el Qué Hacer de Lenin. Y a la par la promoción de organizaciones de masas, que en función de las condiciones dadas puede tomar la forma de partido de masas, de asambleas (soviets) en cada punto del país u organismos transitorios que la sociedad geste en sus luchas.

XXVIII.- Internacionalismo actuante, afirmación científica de la lucha de clases (teoría marxista), organización de cuadros integrada según dicten las condiciones al movimiento de masas, estrategia de lucha por el poder y transición al socialismo. Tales las condiciones para afirmar las columnas de la recomposición de la militancia y la fundación de una fuerza revolucionaria capaz de transformar la realidad política argentina y, a partir de allí, contribuir de manera vital en la prosecución del proceso revolucionario latinoamericano-caribeño, hoy amenazado por una contrarrevolución encabezada por Estados Unidos y acompañada por la socialdemocracia, el socialcristianismo y las diferentes formas de populismo que han cumplido un papel decisivo en la confusión, división y parálisis de las masas.

XXIX.- Entendemos el encuentro de Bariloche como un paso potencialmente formidable para recorrer ese camino de agregación militante con determinación revolucionaria anticapitalista. La UMS se compromete a los mayores esfuerzos para llevar adelante ese proyecto.

 

Caracterización del gobierno de la alianza Cambiemos

XXX.- El de Macri es un gobierno del gran capital con directa participación imperialista y con base política en la UCR, miembro de la socialdemocracia internacional. Inesperados para muchos, los resultados en la Provincia de Buenos Aires y en la presidencial, en rigor no implican inicialmente una victoria de Macri, sino una profunda y trascendental derrota del elenco Kirchner y del PJ. En su punto de partida el gobierno de Cambiemos es heterogéneo y débil. Está a la vista que desde el primer momento esto ha sido entendido por sus mandantes (de dentro y fuera del país) y se ha delineado un plan para fortalecerlo políticamente, subordinando a ese objetivo las urgencias económicas estructurales.

XXXI.- Autores que apelaron al término “neoliberalismo” para soslayar que la ofensiva de los 1980/1990 era simplemente una reacción capitalista a su crisis intrínseca, que exigía un saneamiento a fondo, con el paso del tiempo han convertido tal palabra en un simple insulto, que lejos de caracterizar una política o un dirigente contribuye a la oscuridad donde todos los gatos son pardos.

XXXII.- Como señalamos en su momento, Macri integra la Internacional Parda encabezada por José Aznar y Álvaro Uribe en función de los intereses imperialistas. En ese sentido se puede calificar al presidente argentino como fascista. Pero un régimen no se define por la ideología de su primera figura, sino por las relaciones de fuerza que lo sostienen. Es muy claro el caso de Perón, de inequívoca filiación ideológica fascista que no obstante encabezó un gobierno de signo contrario.

XXXIII.- Desde inicio de 2015, tras haberse presentado como nuevo e incontaminado, el Pro se alió a la UCR, la CC y otras fracciones menores del pulverizado espectro político burgués. Finalmente sería esa alianza, apoyada en la estructura territorial nacional de la UCR, la que vencería al PJ en las elecciones. En todos los estamentos del gobierno se entremezclan liberales de pura cepa con cuadros a los que puede calificarse como “estatistas” o “populistas”.

XXXIV.- Tal coalición gobernante no aplicará en el corto y mediano plazos un plan “neoliberal”, si asumimos que con eso se alude a un ajuste clásico. En un mes de gobierno ya se han encarado líneas de acción acordada por el heterogéneo equipo que permiten esta aseveración.

XXXV.- Paradojalmente, la continuidad de concepciones y métodos aplicados por Martínez de Hoz y Cavallo la encarnó, con sus particularidades, Cristina Fernández. Sus contradicciones en la aplicación de esas recetas potenciaron el desastre macroeconómico con el que arribó al final de su mandato. Tal como Menem, dejó una moneda sobrevaluada (pese a la tremenda devaluación del 40% en los dos primeros meses de 2014 y la suba del dólar de $4,73 en octubre de 2011 a 9,60 al fin de su segundo mandato), un tremendo endeudamiento (en este caso con factores internos, en primer lugar la Anses, lo cual a término significará una dificultad extrema para pagar jubilaciones), saqueo de la riqueza nacional mediante pagos al capital financiero internacional por 230 mil millones de dólares, reservas al mínimo, desequilibrios descomunales en los precios relativos y un déficit fiscal superior al 7% del PIB y el tremendo baldón de dejar al Estado sometido al Ciadi y a los tribunales de Nueva York.

XXXVI.- Si Macri intentara sanear este desbarajuste el país explotaría en pocos días. No lo hará. No disminuirá de manera cualitativa el déficit fiscal durante un primer período. Lo cubrirá con endeudamiento, esta vez externo. El imperialismo contribuirá con todos los fondos necesarios. Por diferentes razones:

  • el éxito de Macri es la carta a jugar en América Latina contra Venezuela y el Alba;
  • la caída de la tasa de ganancia es particularmente visible en las finanzas; el capital excedente acude desesperado donde se le pague más del 2%. Aquí se pagará mucho más, aunque no tanto como los gobiernos de Fernández, Scioli, De la Sota y tantos otros en el período anterior;
  • las primeras medidas apuntan a garantizar la ganancia empresaria y las remesas para inversiones imperialistas, particularmente en petróleo y minería, pero también para la Banca y rubros industriales.

XXXVII.- A fuerza de endeudamiento y con recortes mínimos al déficit descontrolado, se encara desde ya un plan de neto corte desarrollista, es decir, exactamente lo inverso de lo que llaman “neoliberalismo”. El Plan Belgrano, obras viales a gran escala y proyectos de infraestructura energética apuntan en esa dirección. El compromiso de universalizar efectivamente la asignación por hijo está ratificado y no es imposible que se cumpla. La promesa de “pobreza cero” desde luego es inviable, pero habrá mucha propaganda en torno a eso. A menos que se produzca un colapso inmediato y la crisis quede fuera de control, lo que estimamos altamente improbable, no habrá despidos masivos. El saneamiento de “ñoquis”, ajeno a una política de adecentamiento de la función pública y sólo limitadamente explicado por el insostenible balance presupuestario, apunta a mostrar un gobierno duro con la corrupción, dispuesto a recrear una moral capitalista. En los primeros pasos lo han conseguido: despedir a 2300 empleados sin función incorporados al Senado por el ex vicepresidente, le significó al Presidente una oleada de apoyo en todos los sectores. Otro paso en el camino de “un Perón para las clases medias”.

XXXVIII.- Lo afirmamos sin rodeos: a término, el desarrollismo proimperialista no tiene ninguna posibilidad de éxito en este período de la economía mundial. En un momento hoy impredecible este nuevo experimento deberá apelar a los únicos recursos que tiene el capital para sanearse, cuya primera consecuencia es el empobrecimiento de las masas y la superexplotación de los trabajadores.

XXXIX.- Dicho esto, es previsible una limitada reactivación económica (después de cuatro años de estancamiento y recesión), que sostendría la expectativa abierta en el conjunto social, incluidas franjas de la clase obrera, lo que a su vez permitirá la operación de cooptación masiva de cúpulas sindicales.

XL.- Hay que subrayar que después de haber ganado por escasa diferencia en el balotaje (sin contar el fraude en torno a los 4 puntos, reconocido hasta por el propio Scioli), Macri ostenta una imagen positiva del 82%. No lo dicen sólo las encuestas, siempre interesadas y manipulables. Se palpa en la calle, incluso en sectores despolitizados de las capas más bajas, dependientes de subsidios, todos los cuales han sido de palabra ratificados.

 

Conclusiones

XLI.- El caso de los tres evadidos mostró a la luz del día la descomposición de todos los poderes del Estado. El flagelo social de narcotráfico y consumo de drogas –inadecuada e insuficientemente estudiado y atacado por nosotros y en general por las fuerzas revolucionarias- además de ser utilizado para desagregar aún más el tejido social, será más y más empleado para legitimar el avance de un Estado policial y, eventualmente, para camuflar la represión política. No obstante, por el momento, también en ese terreno Macri ha logrado presentarse como salvador de la República.

XLII.- Sobre todo por la pasividad y la confusión de la clase obrera, la burguesía y el imperialismo tienen chance de ganar un tiempo considerable, dividiendo y desarticulando los inexorables conflictos sociales que se sucederán de aquí en más. A pesar de que se ha intentado propagar una idea diferente, no hay rechazo social a los despidos selectivos hasta ahora realizados, tanto menos movilización genuina de los trabajadores contra ellos. La resolución del conflicto del frigorífico Cresta Roja, creado durante el gobierno de Fernández y Scioli es un indicativo más de las tácticas a las que apelará Cambiemos. Como en otros casos, se elude la confrontación y se negocia con el mismo espíritu burgués-populista empleado por el anterior gobierno, sólo que con mayor participación pública de las autoridades y mayor eficiencia técnica y política.

XLIII.- Si esta táctica, combinada con ingreso de divisas y reactivación económica, tiene éxito, si no aparece una dirección alternativa visible y creíble para la masa trabajadora y las juventudes, el equipo desarrollista, podría prorrogar suficientemente la eclosión de la crisis y afrontar el saneamiento a fondo con una base pequeño-burguesa consolidada.

XLIV.- Si en ese punto hipotético no existe un activo revolucionario con eficiente organización leninista e inserción en al menos algunos sectores clave de los trabajadores y las juventudes, no habría capacidad para que la clase obrera pueda constituirse como tal y enfrentar organizada y conscientemente la arremetida del capital. En ese cuadro eventual el fascismo sería una posibilidad real en Argentina. Pero no ahora, que también hace inviable un ajuste capitalista clásico. Entre la realidad concreta al inicio de un gobierno sin base social consolidada, heterogéneo, cribado por contradicciones, y el momento de un salto contrarrevolucionario desembozado del capital, está el accionar de la vanguardia revolucionaria.

XLV.- Falta decir que este cuadro general se da en el marco de una crisis del capitalismo central, que lejos de resolverse acelera cada día y amenaza con una nueva y multiplicada explosión del tipo de la ocurrida en 2008. Mientras tanto, el imperialismo responde con más focos de guerra a su ostensible pérdida de hegemonía global. Los revolucionarios marxistas debemos estudiar con rigor los cambios geopolíticos planetarios y analizar con responsabilidad las tácticas a emplear en este nuevo cuadro general. También en esto el internacionalismo debe alejarse de la retórica y tomar cuerpo en planes y acciones concretas.

Argentina, 15 de enero de 2016

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