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Eslabón 129

Ya no es posible continuar con ilusiones

Conformemos un Bloque de Rechazo a la estafa electoral

Tras las Paso del 9 de agosto es posible proponerse, con base en datos objetivos, una línea de acción revolucionaria que en los próximos dos meses y medio muestre la capacidad de poner en marcha un movimiento de recomposición de fuerzas para trabajadores, jóvenes y expresiones genuinas de los sectores oprimidos del campo y la ciudad.

En el marco de una abstención del 30%, los votos blancos y anulados suman además el 5,3%. De acuerdo con un no denunciado criterio antidemocrático, estos votos no se contabilizan para los porcentajes finales. En el otro extremo, los tres candidatos del imperialismo y expresiones menores de la derecha acapararon el 93% de los votos válidos. La socialdemocracia explícita obtuvo un 3.5%. Fórmulas de diferentes izquierdas alcanzaron sumadas un 4,71%: 3.3 el Fit; 0.5 el Frente Popular; 0.47 el Nuevo Mas; 0.44 el MST.

Dicho de otro modo: los partidos de la burguesía y el imperialismo ocuparon prácticamente la totalidad del saldo electoral en las Paso, mientras los votos blancos y anulados mostraron la principal y más radical fuerza de oposición, superando a la totalidad de las expresiones de izquierda.

No hace falta decirlo: aquí está plasmada la relación de fuerzas políticas. Aquel 93% se hará sentir cuando la burguesía complete el trámite electoral y se aboque a sanear el desquiciado sistema económico. El 5,5% de blancos y anulados carece de la más mínima cohesión y a la fecha está incapacitado de ofrecer una vía de salida a los trabajadores y el pueblo. El 4,7 del conjunto de la izquierda, también dividido y desorientado, no plantea hasta ahora otra perspectiva que la obtención de algún cargo legislativo para, desde allí «defender los intereses de los trabajadores», aunque esto ya no cuenta para Mas y Mst.

La posibilidad de rearmar un bloque político con capacidad de acción frente a esa inexorable ofensiva reside en la organización de ese conjunto de casi dos millones de personas que por una u otra vía, con mayor o menor conciencia y organicidad, buscaron una forma de oposición real al imperialismo y el capitalismo. No hay modo de expresar esta fuerza en términos electorales tradicionales.

El sistema está hecho, pulido y perfeccionado para que todos, incluso la oposición verbalmente más radical, desagüe en el río del sistema capitalista.

Por eso, en línea de continuidad con nuestra propuesta frente a las Paso, convocamos a toda la población consciente que se abstuvo, votó en blanco, anuló el voto o apoyó a alguna de las numerosas siglas de izquierda a conformar un bloque de rechazo que discuta democráticamente los términos programáticos de un Voto Protesta (o como se lo quiera llamar), para hacer una campaña de concientización y organización a escala nacional frente a la estafa a punto de consumarse el 25 de octubre.

La UMS se dirige formalmente a los/as compañeros/as de las propuestas electorales que alcanzaron o no el 1,5% necesario para participar de las presidenciales, a constituir una Mesa Organizadora del Rechazo Popular, para discutir, elaborar y difundir en plazos perentorios una propuesta programática que cada activista pueda llevar a la urna el 25 de octubre.

 

A quiénes convocar para una Mesa Organizadora del rechazo popular

Presumiblemente será imposible torcer la convicción del Fit de que van por buen camino. Esto, pese a que de manera para muchos inesperada el Pts superó al Po y se quedó con la candidatura presidencial. Es improbable que los dirigentes perdedores se solidaricen con su derrotado candidato mayor y, en línea con los permanentes agravios que se endilgan rompan el acuerdo: obtuvieron el primer lugar en distritos de peso, donde esperan ganar alguna banca.

Pero la obscena correlación de cifras tal vez haga reflexionar a otras formaciones. Con su vergonzoso aunque esperable resultado del 0,5% el ignoto Frente Popular asesta el mazazo definitivo a la CTA (y de paso al PCR, insólitamente sumado a este despropósito táctico). El Mst y el Mas no pueden continuar por el camino que van sin completar el descrédito ante la vanguardia obrera y juvenil y la destrucción sus estructuras propias.

Al mismo tiempo, coloca a numerosas organizaciones de diferente tipo que intentaron una participación y no alcanzaron el porcentaje que lo permite, y sobre todo a millares de activistas, ante la opción entregar su voto a quienes rechazaron en las Paso (el Fit), o buscar una salida conjunta para hacer del voto programático un instrumento de resistencia y de una Mesa Organizadora del Rechazo Popular una instancia primera de aglutinamiento y recomposición de fuerzas.

Aunque todavía no se ve en toda su magnitud, la crisis económica no deja margen a la burguesía. El próximo gobierno encarará de manera inexorable una escalada proimperialista y antiobrera. No podemos llegar a ese momento en el estado actual.

Millones de personas comprenden el sentido manipulador, antinacional y antipopular de estas elecciones y sus candidatos. Una franja muy amplia estará dispuesta a expresar su rechazo con un voto diferente enarbolado por millares de luchadores en todo el país.

 

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