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Eslabón 124

2015: mientras la burguesía completa la destrucción de Argentina

Una fuerza subterránea Trabaja por la revolución y el socialismo

 

En la superficie de la vida política nacional resalta únicamente la degradación que, conpunto de partida en las clases dominantes,alcanza al conjunto de la vida social. Por debajo, como el viejo topo del que hablaban Marx y Engels, la historia de lucha y resistencia prepara una recomposición de fuerzas para combatir y vencer el capitalismo.

Con los últimos días de 2014 arrecia la guerra Interburguesa.

Dos bandos chocan de frente y emprenden el último tramo en la demolición moral y material del país.

Argentina ingresa a 2015 abrumada por denuncias reveladoras de la irreparable putrefacción de sus clases dominantes. La oposición exhibe pruebas incontrastables de corrupción oficial por sumas billonarias. El gobierno levanta carpetas de jueces, políticos, sindicalistas, periodistas, espías civiles y militares. Se aferra al chantaje como último recurso para preservarse ahora y, sobre todo, después de su inminente abandono del poder. Tal parece que del otro lado una fracción resuelta se propone enviar a la cárcel no ya a personajes secundarios del vodevil

kirchnerista, sino a la propia Cristina Fernández y su familia. Hasta el titular del Ejército es llamado a indagatoria por crímenes represivos y, también él, por enriquecimiento ilícito. La embestida judicial, coherente, sistemática y a todas luces programada como operación de guerra, va más allá de una táctica electoral. Todo indica que el propio

Papa está detrás de esta maniobra.

Pero nada es lo que parece. No está en juego la justicia, ni la democracia, ni la recuperación de la decencia en un mecanismo republicano. Es un combate de lobos por los restos de una víctima inerme: nuestro país.

Lanzado a una táctica de sobrevivencia a cualquier precio, el elenco gobernante ensaya una política económica de cortísimo plazo, destinada a frenar la inercia de una combinación devastadora: recesión (alrededor del 3%) con elevadísima inflación (entre 36 y

40% el nivel general, diez puntos más en alimentos). La táctica se desentiende de los costos a pagar por la sociedad desde 2016 y por varias generaciones. El propósito consiste en anclar el dólar oficial y paralelo, sostener artificialmente el nivel de reservas y, en el primertrimestre de 2015, relanzar el gasto público para alimentar el consumo.

El gobierno espera que el trípode se sostenga para dar la apariencia de estabilidad, recuperar respaldo electoral y sobre todo capacidad de negociación con su adversario. Será sólo una apariencia fugaz, como la calma lograda en diciembre.

Como réplica, la oposición burguesa y sus tentáculos sindicales abandonaron la demanda económica y se lanzaron por la vía de las batallas judiciales. Delitos de enormes proporciones, ocultados durante largos años, son ahora expuestos por jueces hasta ayer asociados al poder. No se trata de justicia. Mucho menos de moral. Es algo bien diferente: llegó a su fin el delirante plan de crear una «nueva burguesía nacional» en torno a un grupo de asociados y testaferros del elenco gobernante. Semejante formulación pseudoteórica no fue sino la endeble argumentación con la cual se intentó encubrir una inédita operación de saqueo y latrocinio en

favor de un puñado de nombres hoy en el candelero, denunciados por corrupción a gran escala. A ese minúsculo sector con veleidades de nueva burguesía lo caracterizamos desde el primer momento como «advenedizos». Doce años después su suerte está jugada y el botín otra vez en disputa. Sea quien fuere el próximo presidente los advenedizos perderán su lugar y volverá el poder establecido. La elit de las clases dominantes recuperará su señoreaje, el monopolio de la

apropiación directa e indirecta de plusvalía, de los negocios turbios y de la acumulación por juego y narcotráfico. Pero quiere recuperar también el capital acumulado por aventureros y burgueses marginales que durante estos años acapararon prácticamente todos los negocios y les arrebataron miles de millones de dólares a explotadores y ladrones con prosapia.

Hay diferentes variantes posibles para el desenlace de esta batalla vergonzosa. Puede alcanzarse un armisticio a mitad de camino, que salve la figura de la Presidente y su cónyuge fallecido. O imponerse el plan de utilizar el denominado «nunca más a la corrupción», como tres décadas atrás se utilizó el «nunca más a la represión». Un sector de peso del capital planea aprovecharlo como palanca para engañar una vez más a las mayorías y prolongar artificialmente la fachada pseudodemocrática del sistema.

En cualquier hipótesis, la realidad social y económica del país obrará como vendaval y hará

desaparecer la estafa moral más grande y dolorosa que jamás le haya infligido un sector del capital al pueblo argentino.

Lo que vendrá

Va de suyo que frente a esto la clase obrera carece de todo y cualquier instrumento –comenzando por la conciencia para sí- que la habilite como vanguardia de un combate que en otras condiciones podría derrumbar el sistema putrefacto y reemplazarlo por una república socialista. Ambos términos pesan por sí mismos: la clase obrera está desvalida; en otras condiciones, la lucha anticapitalista tendría bases objetivas para conquistar el poder. El gobierno en retirada llegó allí por una operación audaz en momentos de completo disloque del sistema económico y político. El poder establecido había dado sobradas pruebas de que ya no podía gobernar como lo hizo desde los albores de la república burguesa.

Y ahora, tras multiplicar las inequidades, iniquidades y desequilibrios del sistema, cae la noche para los advenedizos. Ellos tampoco pueden. ¿Qué seguirá?

La impotencia de todos. La inercia de la crisis. La marcha inexorable de la degradación y el caos a ritmo imprevisible, que en mucho dependerá de la evolución de la crisis mundial en curso.

El dato sobresaliente en el escenario internacional es la agudización de la crisis económica y su corolario: endurecimiento de la lucha interimperialista y agotamiento de la hegemonía estadounidense.

En ese cuadro, China y Rusia, formalmente aliadas desde inicios de 2014, pasan a jugar un papel nuevo y eventualmente relevante en América del Sur. Argentina está incluida en esa nueva estrategia. Y allí trata de buscar sustento un ala menor de la burguesía, a la cual intentan adosarse los advenedizos.

Se produce así una fractura más en los de arriba y, de manera todavía borrosa, se expresa en ella la dinámica de recomposición geopolítica mundial.

Antiguos y muy sólidos lazos diplomático-económicos entre Argentina y Rusia se combinan

ahora con la rauda penetración de capitales chinos en diversas áreas, con el novedoso aditamento de una base militar china de exploración espacial en la Patagonia.

Un último sector desclasado que desde 2009 se incorporó a los advenedizos parece apostar al respaldo de China para fortalecerse en la lucha interburguesa local. De hecho, Néstor Kirchner jugó esa carta de manera empírica e inconsistente desde sus primeros tropezones en el poder, en 2006. Es cuanto menos improbable que de allí pueda surgir una alianza estable, aunque no debería minimizarse el doble efecto de este nuevo factor en juego: la aparición de un contrapeso (por poco confiable que sea) frente a las embestidas de Washington-Bruselas y la aceleración en este período de la penetración económica china en nuestro país, lo cual suma un multiplicador de conflictos interburgueses, es decir, lo inverso de una fuerza que contribuya – mucho menos que determine- a la instauración de una nueva hegemonía y un nuevo equilibrio.

A su vez, la ausencia política de la clase obrera permite a los de arriba multiplicar, agravar y sacar a la superficie sus múltiples conflictos.

Eso es lo que predominará entonces en el próximo período, que comienza ahora mismo.

Nuestra tarea

El deterioro institucional no tiene precedentes. En 1975, la esposa de Perón contaba con una base de sustentación mayor: el grueso del

PJ y de una CGT unificada y poderosa, aunque como siempre ambos alineados con el capital, al cual acabaron subordinándose cuando el imperialismo y sus socios tomaron por la vía del golpe. Al otro lado estaban las fuerzas armadas y la UCR («soluciones hay, pero yo no las tengo», dijo Balbín para dar luz verde a la junta de pseudocomandantes teledirigidos).

Cuando María Estela Martínez comenzó a tener enfermedades a repetición –curiosa coincidencia con la suma de episodios médicos de Fernández- en su reemplazo estaba Ítalo Luder, dirigente del PJ y político experimentado de la burguesía. Incluso en el arco de izquierdas había fuerzas estructuradas y consistentes. Había, claro está y a diferencia de ahora, fuerzas armadas. Tampoco es un signo menor que Isabel pasara sus períodos de reposo en residencias oficiales de descanso (Ascochinga, Chapadmalal) y no en fastuosas propiedades personales, para colmo adquiridas desde el ejercicio del poder. El aparato judicial, corrompido desde siempre, no ostentaba su putrefacción a la luz pública y para el ciudadano común existía la apariencia de justicia. No se conocía el narcotráfico y la delincuencia común era un fenómeno menor, marginal.

Cuarenta años después nada queda de aquel entramado de la institucionalidad burguesa. La pugna entre los de arriba se desenvuelve sin parámetros. El poder se desgrana y expone sus pústulas ante los ojos de todos.

Como se ha señalado, no es imposible que una edición vernácula del mani pulite italiano pudiera oxigenar temporariamente al sistema. Esa posibilidad está determinada exclusivamente por la omisión política del proletariado y la ausencia de una alternativa revolucionaria. Pero en ningún caso podría dar lugar a un período de estabilidad, desarrollo y recomposición.

De manera que la etapa en que ya ha entrado el país tiene como rasgo principal la aceleración de la degradación en todos los planos hasta desembocar en una situación revolucionaria, cuyo resultado depende enteramente del estado en que esa instancia encuentre a la clase obrera y su vanguardia revolucionaria marxista.

En este camino no es imposible que sobrevenga una embestida judicial que ponga en riesgo la continuidad de Fernández, pese a que sólo le faltan 12 meses en el cargo.

Tal como lo aseveramos mucho tiempo atrás, cuando previmos la magnitud del choque interburgués y la eventualidad de una ruptura institucional, la tarea de la UMS no es defender a este gobierno. No es tarea de revolucionarios defender un gobierno burgués de otro que pretende reemplazarlo. Los errores graves y costosísimos cometidos por gobiernos revolucionarios de laregión al igualarse con este elenco indefendible enturbiaron las aguas y confundieron a muchos. Pero, aparte la deriva económica hoy a la vista, más allá de la doble estafa con la deuda externa e incluso de la entrega vergonzosa de las riquezas nacionales a transnacionales, con la sanción de la ley antiterrorista y la instalación de un general con los

mismos antecedentes de personajes como Astiz o Barreiro, dos símbolos reconocidos de los años de represión, el denominado kirchnerismo ha mostrado sobradamente su naturaleza reaccionaria.

Nuestra tarea es contribuir a la concientización y organización del movimiento obrero al calor de sus luchas reivindicativas. Un destacamento de revolucionarios marxistas, como es la UMS, no puede dictar el rumbo ni el ritmo del proletariado. Puede en cambio multiplicarse para identificar e impulsar a sus mejores hombres y mujeres, aquellos capaces de sobreponerse a las fuerzas destructivas del sistema, disponerse a estudiar y luchar en cada resquicio de la sociedad.

No queda sino repetir el llamamiento de agosto último:

«Ante la manipulación electoral en curso las masas podrán tomar diversos caminos y acentuar su división y confusión. Pero ante la agudización de la crisis reaparecerá la fuerza telúrica que recorre a América Latina. La UMS funda sus tácticas en esa certeza y reafirma la unidad con la Revolución Bolivariana y el Alba. Afrontamos lo que viene desde la convicción de que el único camino es la revolución y que la revolución es hoy latinoamericana y socialista.

«En un momento histórico como el actual no hay peor traición al movimiento obrero y a la revolución que permanecer pasivos frente a esta operación estratégica de encerrona a la clase obrera, consistente en impedir que su resistencia económica se transforme en lucha de clases. «Nuestra tarea es precisamente lo contrario: participar en cada circunstancia con el objetivo de dar una propuesta para salir de la división y el electoralismo.

«Frente a las elecciones es posible terminar con las divisiones que impone el electoralismo. Nos

dirigimos a organizaciones y personas con las que tenemos conocidas diferencias: el

Movimiento Socialista de los Trabajadores, la Unidad Popular, el Partido Comunista Revolucionario, el Frente de Izquierda y centenares de otros agrupamientos.

Convocamos a todas las organizaciones y personalidades sobre una base programática cuyo punto inicial de referencia reproducimos aquí.

«La clave para hacer posible esa unidad es desechar la idea de presentar candidatos al Ejecutivo

Nacional y aunarnos en un gran proceso de elección primaria de precandidatos a concejales, legisladores, diputados y senadores. Y apoyarlos sin fisura en octubre de 2015. En lugar de un nombre para una candidatura presidencial imposible, proponemos reunir a figuras del más amplio espectro, representantes o no de partidos, que en un simbólico Poder Moral la defensa de Cuba, contra el bloqueo y la liberación de los 5. El aislamiento del imperialismo estadounidense en las reuniones internacionales fue casi total.

La Revolución Bolivariana, la existencia de los países del Alba ha sido vital en este recorrido. En otro plano Unasur, Celac y Mercosur han afirmado el marco de este triunfo del pueblo y el gobierno cubanos. Resta arrancar el levantamiento del bloqueo del mismo modo como se

arrancaron a los 5 héroes de las garras de EEUU: con la lucha y la solidaridad.

El imperio da este paso, pero redoblará por distintas vías su embestida.

No hay margen para la confusión. Una de ellas las agresiones a

Venezuela, que pretenden romper la unidad de esta revolución

con Cuba y revertir el proceso en curso en toda Latinoamérica.

Los nuevos lineamientos económicos que están en curso en Cuba, plantean horizontes abiertos y nuevos desafíos. Es la búsqueda imprescindible que tiene una isla como Cuba para resolver cuestiones económicas fundamentales, con limitaciones objetivas de recursos propios para afrontarlas. Está claro que la resolución política no está solamente en Cuba. No es posible la edificación del socialismo en un solo país. Es así como la responsabilidad de revolucionarios, pueblos y países se agiganta.

Cuba se apronta a nuevas batallas. Una de ellas, señalada por Fidel en las postrimerías del siglo XX, la batalla de ideas.

Su destino es el de la Revolución y el socialismo en América Latina.

Y no hay dudas sobre el desenlace final:¡ venceremos! para el futuro de Argentina, abrace a todos los precandidatos elegidos en primarias.

«Una táctica de este tipo permitiría dar un paso hacia la unidad social, educar sobre la naturaleza del sistema capitalista, la situación de crisis internacional, el papel y lugar de la revolución en marcha en países como Venezuela, Bolivia y los restantes miembros del Alba, y las formas de organización de clases necesarias para afrontar la realidad inmediata y las perspectivas futuras».

23 de diciembre de 2014

((recuadro))

Viva el triunfo de la Revolución Cubana de la solidaridad y de la lucha antimperialista

La liberación de los cinco héroes cubanos detenidos en las cárceles de Estados Unidos por luchar contra el terrorismo imperialista hacia Cuba y el reinicio de relaciones diplomáticas entre ambos países es una victoria histórica de la Revolución. De todos los revolucionarios comprometidos con el socialismo.

Pero mucho más. De millones que luchan contra la explotación y la opresión de sus pueblos en todos los continentes.

Cuba ha contado desde el triunfo revolucionario con la solidaridad, el apoyo y el respeto de muchos que. aun sin coincidencia ideológica, han sostenido en distintas tribunas su pleno derecho a la soberanía, y el repudio al bloqueo económico mantenido hasta hoy por Estados Unidos. Su internacionalismo, desplegado en la colaboración humanitaria (salud, educación, entre otras) y con la presencia directa en distintos escenarios del mundo fueron la talla de su

estatura, de su fortaleza en las ideas y perseverancia política. Nunca se doblegó.

Organizaciones internacionales, personalidades, la mayoría de la población mundial levantó su voz por defensa de Cuba, contra el bloqueo y la liberación de los 5. El aislamiento del imperialismo estadounidense en las reuniones internacionales fue casi total.

La Revolución Bolivariana, la existencia de los países del Alba ha sido vital en este recorrido. En otro plano Unasur, Celac y Mercosur han afirmado el marco de este triunfo del pueblo y el gobierno cubanos. Resta arrancar el levantamiento del bloqueo del mismo modo como se

arrancaron a los 5 héroes de las garras de EEUU: con la lucha y la solidaridad.

El imperio da este paso, pero redoblará por distintas vías su embestida.

No hay margen para la confusión. Una de ellas las agresiones a

Venezuela, que pretenden romper la unidad de esta revolución

con Cuba y revertir el proceso en curso en toda Latinoamérica.

Los nuevos lineamientos económicos que están en curso en Cuba, plantean horizontes abiertos y nuevos desafíos. Es la búsqueda imprescindible que tiene una isla como Cuba para resolver cuestiones económicas fundamentales, con limitaciones objetivas de recursos propios para afrontarlas. Está claro que la resolución política no está solamente en Cuba. No es posible la edificación del socialismo en un solo país. Es así como la responsabilidad de revolucionarios, pueblos y países se agiganta.

Cuba se apronta a nuevas batallas. Una de ellas, señalada por Fidel en las postrimerías del siglo XX, la batalla de ideas.

Su destino es el de la Revolución y el socialismo en América Latina.

Y no hay dudas sobre el desenlace final:¡ venceremos!

 

 

 

 

 

 

 

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