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Ajuste y clase trabajadora: el choque del gobierno con Moyano

Significado, perspectivas y tareas

En las últimas 24 horas se precipitó un conflicto de consecuencias graves para el futuro inmediato de nuestro país.

Trabada la negociación paritaria del sindicato de Camioneros por la negativa patronal de otorgar más del 21%, y la cerrada posición gubernamental de subir el mínimo no imponible para los salarios, el sindicato de Camioneros dispuso una huelga por 24hs. Antes incluso de esa declaración formal, el ministerio de Trabajo declaró la conciliación obligatoria. Pocas horas después, Camioneros anunció que no acataba la conciliación y extendía la huelga a 72hs, ampliándola además a otras ramas del gremio y a escala nacional.

A las 16hs de hoy, un Comité de crisis formado por el gobierno nacional con eje en la Gendarmería y al comando del vicegobernador bonaerense (?!), decidió utilizar las fuerzas de seguridad para sostener el abastecimiento de combustible. Aunque puede sospecharse que hay mucho más de gesto teatral que de disposición y capacidad real para la acción, en estos momentos comienza a desplegarse un operativo represivo contra los camioneros que bloquean plantas de refinación de petróleo.

Este conflicto era perfectamente previsible (y lo previmos en Ruptura estratégica entre sindicalismo y gobierno,http://www.archivo.uniondemilitantes.com.ar/articulo_zugadi.pdf, diciembre de 2011). Tiene como base el agotamiento de lo que en el lenguaje oficial se denomina “modelo”. Hemos explicado eso en sucesivos materiales (http://archivo.uniondemilitantes.com.ar/). Pero se concreta en la confrontación entre lo que hemos dado en llamar “frepasocristinismo” y un conjunto de fracciones del PJ tradicional, con eje en la que encabeza el secretario general de la CGT, Hugo Moyano.

Desde el punto de vista político, el choque en curso es total y completamente ajeno a los intereses históricos de la clase trabajadora. La CGT, asociada hasta hace 8 meses al gobierno, no defiende una perspectiva de clase. Tanto menos el gobierno, que pretende reemplazar a Moyano con el elenco sindical que predominó en los años ’90, denominados “los gordos”, representantes de lo más corrupto y entregado de la cáfila sindical asociada con empresas transnacionales y el gran capital local.

En cambio, desde el punto de vista económico, esta embestida oficial supone justamente el intento de dejar al mando de la CGT una camarilla ultracorrupta, encabezada por el agente del 601 Gerardo Martínez, titular del sindicato de la construcción, para negociar el ajuste que de manera inexorable necesita el gobierno para intentar mantener el control.

Dicho de otro modo: el gobierno busca una doble derrota de la clase obrera:

1. imponer una dirigencia pública y notoriamente asociada con el gran capital y limitar la pauta de aumento salarial en paritarias, además de mantener el impuesto al trabajo, todo en función de sostener las desquiciadas cuentas públicas y la ganancia empresaria;

2. torcer el rumbo mantenido en los últimos años y comenzar a cargar sobre el salario el peso de la inflación, más el que viene por la eliminación de subsidios a transportes y servicios públicos.

No es casual que en esta coyuntura, todo el antiguo arco que constituyó el Frepaso y ahora acompaña a su graciosa majestad en la Rosada, quede alineado con “los gordos”, contra los intereses concretos de la masa trabajadora. Anoche mismo un bloque encabezado por la CTA-Yasqui y con la participación de los tres restos del partido comunista más una docena de siglas provenientes en su mayoría de Montoneros, se lanzan a una campaña para reformar la Constitución a fin de que Cristina Fernández pueda ser reelecta en 2015. No es pensable un mayor distanciamiento de la realidad.

Guardando la debida y siempre marcada distancia respecto de la dirigencia de la CGT, la Unión de Militantes por el Socialismo condena sin atenuantes el intento de emplear a la Gendarmería contra los trabajadores de Camioneros y respalda incondicionalmente las dos principales demandas de esta lucha sindical: 30% de aumento salarial y eliminación del impuesto al salario.

Es improbable que la crisis política desatada quede sin consecuencias inmediatas, aunque no es pensable que esto lleve a la desestabilización en el corto plazo. La tarea de la UMS es redoblar esfuerzos para convocar a todos/as quienes, en el cuadro internacional de crisis capitalista y en medio del proceso revolucionario que avanza en América Latina, comprenden la impostergable necesidad de construir un partido de masas y simultáneamente recomponer las fuerzas revolucionarias marxistas.

En ese camino, llamamos a manifestar por todos los medios las consignas que se desprenden de este comunicado:

         ¡¡30% de aumento salarial y 82% móvil!!

         ¡¡Basta de impuesto al salario!!

         ¡¡Por la democracia de los trabajadores para alcanzar la unidad social y política de las masas explotadas y oprimidas!!

 

Buenos Aires, 20 de junio de 2012, 18.30hs

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